viernes, 26 de febrero de 2021

ABECEAGRARIO: ZÁNGANO

 Con la Z no podía faltar este personaje en nuestro blog.

Fuente: De Waugsberg - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0


Seguro que casi todos sabéis que son los machos de las abejas. Y que comparado con el ajetreo que llevan sus compañeras de colmena, su vida es mucho más llevadera, ya que su única función en la vida es fecundar a las reinas vírgenes de otras colonias en su vuelo nupcial.
 

Pero, ¿realmente merece la pena ser zángano? En esta entrada veremos las ventajas e inconvenientes que supone.
 

Que la palabra zángano sea sinónimo de holgazán o vago no es casualidad, ya que estos bichitos no colaboran en ninguno de los múltiples trabajos necesarios para el mantenimiento de la colmena.
 

Por si fuera poco dan más trabajo a las abejas, ya que son incapaces de alimentarse por sí mismos. Fuera preocupaciones por hacer la compra o pensar qué se come cada día.  

 

Zanganito, zanganito, qué ojos más grandes tienes. Son para que me reconozcas mejor...y me des de comer (adaptación libre del cuento). Fuente: De Waugsberg - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0


Con la vidorra que llevan no es de extrañar que vivan el doble que sus compañeras: 80 a 90 días frente a 38-42. 

 

Y hasta aquí lo bueno.

 

No sé si esto puede considerarse ventaja o desventaja, pero los zánganos son procreados por partenogénesis. Es decir proceden de un huevo no fecundado y por tanto les falta la mitad de los cromosomas, lo cual puede ser utilizado perfectamente como reproche por parte de las obreras encargadas de cuidarles.

 

No tienen la vida asegurada. Las colonias comienzan a criar zánganos solo cuando alcanzan la “madurez sexual”. Los mantienen hasta que la abeja reina está preparada para su vuelo nupcial. Cuando dejan de ser necesarios o cuando escasea el alimento son directamente expulsados de la colmena. Sin contemplaciones, como se puede ver en este vídeo

 

Su única función es la reproductiva, de acuerdo, pero el sexo, ni está asegurado ni es tranquilo. De los de 300 a 1000 zánganos que puede haber en una colmena solo unos pocos conseguirán su objetivo. Una vez la reina virgen comienza su vuelo nupcial, que puede llevarle a un 1 km. o más de la colmena, los zánganos van tras ella atraídos por las feromonas que emite.

 

Solo los más veloces y perseverantes conseguirán alcanzarla. Y ahí, a unos 8 a 12 metros de altura, en pleno vuelo tendrán que apañárselas para copular en el aire. ¿Y qué ocurre después? pues no hay tiempo para mimos ni nada, ya que mueren en el acto. Las hembras sin embargo estarán dispuestas a aparearse más veces (hasta cinco) hasta acumular en su abdomen la cantidad suficiente de esperma como para dedicarse el resto de su vida a poner huevos. Ella también tiene lo suyo, que conste: le va a tocar poner unos 3.000 huevos al día durante los cinco años de vida que puede llegar a alcanzar.
 

Me gustaría saber de dónde viene este video que recrea el vuelo nupcial de la abeja. Pero mientras no encuentre nada mejor lo comparto porque resulta impresionante.

 

Así que, a lo mejor, lo de ser zángano quizás no resulte tan interesante.
 

Por cierto, ¿sabías como se dice zángano en inglés? Pues drone. Es decir, esos cacharros que vuelan teledirigidos. El nombre no le viene por el ruido o zumbido que pueda hacer, su origen hay que buscarlo en la tecnología militar que se desarrolló tras la primera guerra mundial. Puedes comprobarlo aquí.

 

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Oleh

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