jueves, 1 de septiembre de 2016

QUERIDO CONSUMIDOR...

Veraneando en la costa granadina, una mañana nos encontramos a una gitana vendiendo higos chumbos (que no "chungos"). No sé si los conoceréis, son el fruto de la chumbera, un cactus naturalizado en medio mundo armado de pinchos tanto en las hojas como en los frutos.

Mientras comprábamos unos cuantos se acercó una señora que preguntó que a cuánto estaban. La gitana le contestó — "cuatro a un euro"—, a lo que la señora le contestó — "¡qué caros!". La gitana, sin cortarse un pelo, le contestó —"¡pues vaya usted a cogerlos!".

Ejemplar de chumbera (Opuntia ficus-indica). ¿Quién se anima a coger unos cuantos higos chumbos?.
 
Imagino que a muchos agricultores les gustaría ponerse en el lugar de esta gitana y decirle cuatro cosas a ciertos consumidores demasiado exigentes, quisquillosos o directamente conspiranoicos; pero como no quedaría del todo bien, tienen que conformarse con escribirles cartas.

Y de eso va esta entrada, de cartas que nos escriben los agricultores, hartos de que se cuestione, o en el mejor de los casos se ignore, su trabajo. Voy traeros dos ejemplos de autores, que aunque no son agricultores a pie de campo, están lo suficientemente metidos en este mundo como para transmitir los sentimientos y demandas de agricultores y ganaderos.


Bauer Willi


Tuvimos la ocasión de conocerle en persona gracias al Congreso de Periodistas Agrarios de la IFAJ que tuvo este año lugar en Bonn. Fuente: IFAJ.
 
Willi Kremer Schilling, más conocido por muchos alemanes como "Bauer Willi" (bauer es granjero en alemán) es un agrónomo de 62 años, que ha ocupado puestos importantes en la industria agraria y en la actualidad está parcialmente retirado. Desde 1983 trabaja en la granja familiar, en la que cultivan remolacha, colza y trigo entre otros productos.

En enero de 2015 escribió la carta "Querido consumidor", que fue publicada en numerosos medios de comunicación. Desde entonces es un invitado frecuente en programas de radio y televisión, ha escrito un libro y publica diariamente en su página www.bauerwilli.com (solo disponible en alemán, una lástima). 




La carta en cuestión la podéis leer aquí, pero está escrita en inglés. Así que os haré una traducción libre y (muy) resumida de los principales puntos que trata.


Lo quieres todo, pero lo quieres barato. Reclamas comida libre de OGMs, sin gluten, sin lactosa, etc, y con la menor cantidad posible de fertilizantes, o si se utilizan deben ser orgánicos, pero no deben oler mal, y nada de aplicarlos cerca de donde vives. Pides la luna, amigo (esto último es cosecha propia).

Quiero tener una vida normal, como el resto de la gente: poder irme de vacaciones o pagar la universidad de mis hijos. No se puede vivir solo del "buen rollo", sobre todo si estás produciendo a pérdidas.

Me ahoga la burocracia. Estoy continuamente rellenando papeles, hasta por las cosas más nimias. Mis productos tienen que ser analizados en busca de contaminantes; por supuesto nunca encuentran nada, pero es la ley. Y al final son los escándalos alimentarios, con los granjeros de nuevo en el punto de mira, los que quedan en la memoria colectiva. En parte porque una vez pasada la tormenta, nadie se preocupa de aclarar las cosas.
 
La comida no tiene valor para tí, si no es así ¿por qué tiras tanta a la basura?.

Dices que quieres comprar local pero compras uvas de Chile, mangos de Brasil o espárragos de Sudáfrica, y las zanahorias ahí se quedan. ¿Has oído hablar de la col blanca o la de Saboya?, no, para qué, lo que tú quieres son corazones de alcachofa.

Quieres calidad, pero al final el precio es el que manda. En propias palabras del autor: "La gente habla continuamente de bienestar animal, pero la cuota de mercado de la carne ecológica en Alemania es del 1%" , "¿Cómo vamos a producirla si al final nadie paga por ella?".


¿En que te fijas realmente, en las etiquetas o en las promociones?.


Quiero que te hagas una idea de lo que se siente estando en mi situación. Por supuesto que hay granjeros que no hacen las cosas bien, como ocurre con otros profesionales, pero en general procuramos trabajar de una manera sostenible en nuestro propio interés. No necesitamos que políticos, periodistas o burócratas (que cobran todos los meses sin correr riesgos empresariales) nos digan lo que tenemos que hacer.

Y si, somos empresarios, pero no actuamos como langostas (la plaga, se entiende) que acaban con todos los recursos que se encuantran a su paso. Me veo como el custodio de una granja, que pasará a mis hijos. Y mientras tanto trabajaré para mantenerla en buenas condiciones. No voy a irme a producir a Asia, seguiré produciendo aquí mientras pueda, y mientras me dejen.

Quizás porque la carta surgió por el enfado tras comprobar el precio que recibiría por sus patatas, o quizás porque se publicó en el lugar y el momento perfectos, el caso es que tuvo un gran éxito en la población alemana. 

En una entrevista que le hizo un periodista agrario comentó "Necesitamos llegar al corazón de nuestros ciudadanos, no solo al cerebro",  ¿creéis que lo ha conseguido?, ¿qué os parece?. En mi opinión utiliza un tono algo agresivo con el consumidor, que no tiene por qué cómo se producen "tooodos" los alimentos que compra ni cuánto cuesta producirlos. Es nuestro trabajo llegar a su cerebro y su corazón, pero con respeto.


Rubén Villanueva

Él realmente no es agricultor, pero está metido de lleno en este mundo, ya que trabaja como responsable de comunicación en la COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos ), uno de los tres principales sindicatos agrarios.

En su blog personal, "Me importa un pimiento", ha escrito varias cartas dirigidas a agricultores y ganaderos, de estos a los Reyes Magos...pero de la que quiero hablaros es  "Y sin embargo te quiero. Carta abierta de un agricultor a un consumidor".  


Rubén Villanueva en el viñedo de su padre en tierras manchegas. Según me cuenta "Conozco en primera persona las labores del campo: he sarmentado desde pequeño, he quitado hierba con un “bonito” azadón, y mis espaldas tienen acumuladas 10 vendimias enteritas de un media de 27-28 días cada una". Vamos que sabe de lo que habla. Foto cortesía del propio autor.

El oficio de periodista se nota, y con un estilo mucho más lírico viene a recordarle al consumidor las mismas verdades que Bauer Willi, pero de buen rollo. Que el agricultor está detrás de muchas de las cosas que consumimos y que quizás no valoramos lo suficiente (alimentos, paisaje rural...). Que es la legislación europea la que convierte en exigencias legales las insaciables demandas del consumidor, como garantizar el bienestar animal o proteger del medio ambiente. Demandas que resultan más caras de poner en práctica de lo que a menudo estamos dispuestos a pagar. Y para eso, muchos agricultores y ganaderos pueden recibir ayudas de la propia PAC (hay sectores que no reciben nada), pero los fondos europeos no lo solucionan todo, trabajan para una economía de mercado y vez más en más ocasiones lo hace perdiendo dinero. Por último está el clima, y la incertidumbre de mirar al cielo para ver si este año respetará mi cosecha, algo que no ha cambiado en los miles de años que tiene esta profesión.

Y no os cuento más. Leedla, que no tiene desperdicio y compartidla, porque cuanta más gente la lea mejor se entenderá la labor del agricultor y el ganadero.

Agricultura: el arte de perder dinero y trabajar 400 horas a la semana para alimentar a gente que piensa que estás intentando matarlos. Fuente desconocida.

¿Conocéis alguna carta similar?. Si eres agricultor, ¿qué opinas de estas cartas ? ¿les falta o les sobra algo?.. Anímate a dejar tu opinión en los comentarios.




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Oleh

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