lunes, 16 de marzo de 2015

SOBRE "LAS OVEJAS NO PIERDEN EL TREN" (O VENTE P'AL CAMPO MANOLO).




La paja, elemento imprescindible.


Hace más de un mes que se estrenó esta película, y tenía  más curiosidad profesional que interés por verla, de la misma manera que me leí la novela "Cambio mis tacones por las ruedas de un tractor" (vendida como "farm-literature" y que me ha descubierto el blog de la autora, mucho más interesante desde el punto de vista agrario que el propio libro).


La sinopsis que leí de la película sonaba prometedora "Luisa y Alberto se han visto abocados a irse a vivir al campo, pero la idílica vida rural enseguida empezará a mostrar su cara menos amable (...)". Ummm, interesante, ilusa de mí pensé que tratarían de los problemas y sorpresas que te puedes encontrar cuando decides irte a vivir al campo (o  incluso vivir "del campo") pero desde un punto de vista humorístico: la menor oferta de servicios ( colegios e institutos, sanidad, alimentación, correo, ocio..) que te obliga a ir a cualquier lado en coche o pasar de la gran superficie al ultramarinos de la esquina..., el trabajo extra de cortar leña (para lo que hay que aprender a manejar la motosierra), reparar el tejado o las tuberías que se congelan, los gastos en calefacción de un caserón grande y antiguo, el cambio en la vida social (de ritmo, de conversaciones, la pérdida de anonimato, aislamiento de tus antiguos amigos...), la presencia de arañas, ratones y demás "animalejos silvestres" que vendrán a visitar tu despensa o tus gallinas,  la conexión (o no) a Internet, la cobertura del móvil, los cortes o averías en el suministro eléctrico...vamos que habría material de sobra para hacer algo curioso y divertido.


Pero como no leí hasta el final, me equivoqué: esta película va de sentimientos, de amores y desamores, de realización personal. Lo de las ovejas que no pierden el tren es una alegoría y el medio rural es el 50% del decorado. El caso es que, una vez vista la película, no puedo dejar de comentar algunas cosillas que me han llamado la atención.


Aquí tenéis el trailer para que os hagáis una idea, aunque la verdad es que hace poca justicia a la película.  



El vecino ganadero


Es lo que más me intriga. Aparentemente es el único habitante del pueblo con el que tiene relación la pareja protagonista, y al parecer vive de un rebaño de ¿20, 30,50 ovejas? y de plantar lechugas y tomates ( ¿no se supone que la acción transcurre en invierno y en Segovia?) que le da para vivir y, aún le sobra para pagar al protagonista por ayudarle. No me cuadra. Lo mire por donde lo mire.


Momento "José Mota" total, que abunda en el tópico rural. El vecino ganadero busca al protagonista para que le ayude y este se escabulle vilmente.



El tractor.


Un John Deere, por supuesto. ¡ Qué gran trabajo han tenido que hacer para que en nuestra mente todos los tractores sean verdes y amarillos !. Pero un John Deere del año de la polca, sin cabina ni arco de seguridad siquiera. El arco de seguridad es una estructura que protege al conductor de quedar aplastado en caso de que el tractor vuelque, cosa que ocurre más a menudo de lo que nos pudiera parecer, de hecho la mayor parte de accidentes mortales en labores agrícolas lo son por vuelco de tractor. 

Ya puestos a forzar el tópico del atraso rural podían haber utilizado el clásico Barreiros. Fuente




Imagen final de la familia feliz dando un paseo en el tractor. Cualquier técnico en seguridad laboral se echaría las manos a la cabeza: la madre con el bombo y el niño ocupando espacios no diseñados para personas en un tractor sin arco de seguridad.

As si. Tractor con arco o barra antivuelco y equipado con la típica luz de emergencia giratoria que le permite ser visto con antelación por vehículos más rápidos. 



Lo gracioso del tema es que en un momento dado aparece un tractor moderno, y de los buenos, de los que cuestan un pastón, pero que tiene su cabina con aire acondicionado y calefacción, más caballos de potencia, menos consumo que el viejales e incluso una plaza para acompañante. Pero ese no lo utilizan, es al viejales al que llevan de acá para allá, lo meten en el pueblo para recoger a la gente... pero para arar y esas cosas que suelen hacer los tractores, na de ná. Así aparecen los aperos tan relimpios y nuevecitos (fijarse también en esto ya es tener un poco de vicio, lo reconozco). Y mira que es una imagen bonita la del tractor trabajando en el campo. Podría pensarse que lo tiene para llevar esa mega explotación de ovejas, pero es que ni siquiera tiene pala frontal o pinchos para transportar el pienso de los animales o la paja.


Esta imagen ya si es más modernita: paja + tractor moderno+ camisa de cuadros + gorra

Así que deduzco que han considerado al tractor como único vehículo oficial y parte imprescindible del atrezzo. Si no, no se explica que no aparezca un Land Rover, un pick-up, o ya puestos un "cuatro latas", de esos que utilizan los ganaderos y agricultores normales, para ir de un sitio a otro más rápido y gastando menos gasoil. 


La relación de la pareja.


Asombra la milagrosa redención de Alberto, el protagonista, antes gruñón y friolero, que encuentra la paz de espíritu ejerciendo de pastor (cuando hace dos días se quejaba del frío) y se vuelve incluso "sexy" una vez aprende a conducir el tractor vestido con la típica camisa de cuadros y la gorra. No se vosotros, pero si mi pareja trajera suciedad y olor a oveja en la ropa, mi hijo pequeño empezara a dibujar ovejas y comienzan a llegar a casa unos  tomates sabrosísimos, "que parecen ecológicos" (zasca, otro topicazo al canto)... cuanto menos sospechas que algo raro pasa. Pero Luisa, la protagonista ni se da cuenta, vive en la inopia...claro que con la madre y la hermana que tiene, no es de extrañar.


La secuencia de las ovejas dando vueltas alrededor del coche,  también me ha intrigado. ¿como la harían? ¿que pretendían conseguir con ello?. Y es que un rebaño de ovejas normales, ¡¡ tira p'alante !!.




El campo como oficio


Por último, lo que menos me gustó, personalmente claro, es la percepción que tienen los personajes del trabajo en el campo. Cuando Alberto ya contento, satisfecho y redimido admite que ha decidido dejar de ser periodista para dedicarse a las ovejas, su mujer y su hermano piensan que es un verdadero desperdicio pasar de ser escritor (en crisis de inspiración, pero escritor al fin y al cabo) a ganadero. El resto de personajes se lo toman completamente a chufla, salvo el hijo y el vecino ganadero que sí le ven la ventaja al asunto.  Como descarto que ninguno se planteara la viabilidad económica de la granja antes mencionada, entiendo que ven al ganadero/agricultor (o a lo que diantres se dedique, que no me ha quedado nada claro) como una "persona de pueblo", a la que se le coge cariño, pero cuyo oficio no es digno de consideración. 

Qué le vamos a hacer, si el hombre es feliz así. Por cierto, hay mucha merina en ese pedazo de rebaño, y en Segovia manda la oveja churra.


En conclusión, iba yo buscando una "comedia rural" y me encuentro con una peli de personajes urbanos insatisfechos en contacto con un mundo rural de ciencia-ficción. No ha sido mi intención ni hacer una crítica cinematográfica ni ponerme a buscar obsesivamente inconsistencias en el guión, simplemente desahogarme y reivindicar, que el campo da para mucho más que ahondar en los típicos tópicos.




Otra entrada que quizás te interese:



Artículos relacionados

SOBRE "LAS OVEJAS NO PIERDEN EL TREN" (O VENTE P'AL CAMPO MANOLO).
4 / 5
Oleh

Subscribe via email

Like the post above? Please subscribe to the latest posts directly via email.

2 comentarios

Tulis comentarios
avatar
Anónimo
22 de marzo de 2015, 16:45

creo que deberías tomarte mas antienranciantes de esos que predicas que la comedia parece que no te sienta bien

Reply
avatar
23 de marzo de 2015, 11:12

En la entrada ya comento que soy perfectamente consciente de que esta pelicula es una comedia y de que no va de la vida en el campo. No hablo de ranciedad, sino de tópicos.

Y bueno, una buena comedia claro que me sienta bien, pero esta, si te soy sincera, no es de las que más he disfrutado. Puede ser que la viera con otros ojos.

Reply