domingo, 10 de septiembre de 2017

ME IMPORTA UN BLEDO

"Francamente, querida, me importa un bledo" le contestaba Rhett Butler a Scarlett O’Hara al final de la película "Lo que el viento se llevó" cuando Scarlett le pregunta a Rhett qué sería de ella si el le abandonaba.
 

Para el castellanohablante medio un bledo es algo poco importante, insignificante, de poco o ningún valor. Esta misma expresión se puede utilizar con otros vegetales, como el pepino, el comino o el pimiento, que mal que bien los conocemos. Es más, un gran blog del sector agroalimentario la lleva en su nombre http://me-importa-un-pimiento.chil.org

Pero, ¿qué es un bledo?
 

Pues, así en genérico es una planta de la familia de las amarantáceas, entre las que se encuentran tanto malas hierbas como especies que se han utilizado como fuente de alimento desde tiempos de los aztecas. Originario de Centroamérica, ha conquistado el mundo entero gracias a sus superpoderes de mala hierba.


 

Seguro que os suena la Quinoa, pues que sepáis que es pariente del bledo. Fuente: Markus Hagenlocher / Trabajo propio, CC BY-SA 3.0.
 
El bledo mala-hierba, el Amaranthus retroflexus en nuestro entrono, es una planta que se desarrolla en verano, con el calorcito. Tolera la sequía y responde estupendamente a la abundancia de nutrientes, especialmente el nitrógeno. Para evitar que las plantas cultivadas le hagan sombra, su tallo crece muy rápido en busca del sol, las sobrepasa y asunto solucionado. Produce muchísimas semillas, capaces de germinar en distintas condiciones.
 

Por si fuera poco, no se puede eliminar tirando de ganado porque puede ser tóxico debido a un exceso de nitrógeno en las hojas; y tampoco con herbicidas porque es resistente a algunos de ellos con diferentes modos de acción, glifosato incluido.

En definitiva, un verdadero quebradero de cabeza para los agricultores. Si será "cochina" esta mala hierba que los ingleses le llaman pigweed.

Así, tan chiquitita, parece hasta inofensiva
Fuente: Bruce Ackley, The Ohio State University, Bugwood.org

Hasta que decide ponerse a crecer
Fuente: Rebekah D. Wallace, University of Georgia, Bugwood.org


¿Y qué ocurre con los bledos?
 

La versión original en inglés de la famosa frase es "Frankly, my dear, I don't give a damn". Traducido es nuestro "me importa un bledo" aunque en inglés suena algo más fuerte.
 

Y es que literalmente "damn" significa "maldición", y los bledos están empezando a convertirse en una maldición para los agricultores de algunos estados sureños norteamericanos, donde se ha llegado incluso a cometer un asesinato por su culpa.

Sería mejor decir que una especie de bledo, Amaranthus palmeri, está en el origen de una lucha entre malas hierbas y herbicidas que ha acabado derivando en un enfrentamiento entre agricultores. Y, para complicar más aún las cosas, los cultivos transgénicos de soja y algodón aparecen como personajes de esta historia.
 

Un bledo planeando su próxima invasión.
Fuente: Howard F. Schwartz, Colorado State University, Bugwood.org

Como ya he dicho el amaranto es una mala hierba que puede llegar a ser muy dañina, especialmente en cultivos de verano de tamaño medio como la soja o el algodón, e incluso en el maíz. Allá por los noventa se crearon las primeras semillas transgénicas de estos cultivos, resistentes al glifosato. Se utilizó con tanta alegría que el amaranto tardó relativamente poco en hacerse resistente a esta sustancia.
 ¿Sabías que el "bledo de Palmer" puede provocar pérdidas en las cosechas de hasta un 91% en maíz y 79% en soja?
Pero las compañías de agroquímicos (Monsanto y BASF en concreto) disponían de un arma alternativa para acabar con el díscolo bledo, el herbicida Dicamba; pero tenía un problemilla, se evaporaba con rapidez y se dispersaba con una tremenda facilidad en el aire, causando graves daños a la vegetación de los alrededores (se estimó que es 75-400 veces más peligroso para plantas no objetivo que el glifosato). 

Pero, para muchos el problema gordo estaba en que la soja convencional es particularmente sensible a su acción, incluso a muy pequeñas concentraciones. Se desarrollaron entonces variedades transgénicas tolerantes al Dicamba a la vez que se trabajaba en una nueva versión del herbicida que no diera tantos problemas.
 

Aquí es donde entran la naturaleza humana. Las semillas se pusieron a la venta antes de que las autoridades dieran vía libre al uso del herbicida que venía en el pack (si, a mi me parece también un sinsentido). El caso es que el bledo seguía haciendo de las suyas, y algunos agricultores que habían invertido mucho dinero en la nueva soja transgénica veían cómo esta planta amenazaba con arruinarles la cosecha. Y desoyendo la advertencia de la casa de semillas y productora del herbicida, decidieron recurrir a la versión antigua del Dicamba, aunque fuera ilegal su uso.  

Y así comenzaron los problemas entre agricultores, que llevaron al asesinato de uno de ellos. Lo que antes se solucionaba de palabra y con pequeñas indemnizaciones entre vecinos, ahora quedaba sin arreglo, ya que una de las partes sabía que estaba haciendo algo ilegal. Se estaba larvando un conflicto en el que los agricultores sólo podían elegir entre dos bandos: los que utilizaban el producto y los afectados por el. 


Plantas de soja afectada por el herbicida Dicamba. Fuente: Universidad de Arkansas.
  
A pesar de las quejas que ya iban llegando y de las advertencias de algunos científicos, varios grupos de presión consiguieron que la EPA (la agencia ambiental estadounidense) aprobara cuanto antes la versión nueva del Dicamba argumentando que los agricultores lo necesitaban desesperadamente para controlar todas esas malas hierbas que el glifosato ya no era capaz de eliminar. Pero como resulta que las prisas son malas consejeras y poderoso caballero es 'Don Dinero', este nuevo Dicamba, aun siendo casi tan malo como el anterior, ya se puede utilizar.

 

Y vaya si se ha utilizado. Según estimaciones ha dañado más de 3.1 millones de acres (12.545 km cuadrados) de soja convencional en al menos 16 estados, algunos de ellos importantes productores de soja. Tanto, que el pasado julio Arkansas prohibió la aplicación del herbicida en lo que quedaba de campaña y aumento las multas por uso ilegal. Missouri y Tennessee han endurecido las normas de uso y varios estados se han quejado a la EPA. Esta incluso ha admitido que se está considerando retirarlo del mercado, lo cual no sería mala idea considerando que ya hay indicios de que el bledo lo ha vuelto a conseguir, ya se han detectado posibles individuos resistentes al Dicamba.


Bledo en un cultivo de soja, dispuesto a resistir  «¡Después de este bañito de herbicida, mañana será otro día!». Fuente: Andrea Morales para el Washington Post.

Y esto es todo, amigos. Así están las cosas. La próxima vez que pronunciéis la frasecita acordaos de la que puede liar un simple bledo.
 

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martes, 5 de septiembre de 2017

HUEVOS DE COLORES


¿A qué se debe el color de los huevos? ¿Está relacionado con una mayor o menor calidad?.
 Esta es una pregunta habitual que no todo el mundo tiene claro. Al menos los chavales a los que pregunto cuando nos vamos de visita a los coles

Antes que nada, ¿que entendemos por un huevo de calidad? Los consumidores valoramos unos aspectos -  apariencia, tamaño, frescura, color de la yema o incluso de la cáscara...- que no siempre son los que utilizan los técnicos para valorar la calidad real de los huevos.  Y es que, seamos sinceros, en los tiempos que corren los consumidores buscamos una marca que nos dé un mínimo de confianza, que sea barata o que nos venda huevos como los de antes, puestos por gallinas felices.
 
Fuente: La vida es sueño.
 ¿A qué se debe el color de los huevos?

Muy sencillo, a la raza de la gallina.
 

Hoy en día, la producción comercial, recurre a dos razas principales, la Leghorn, estilizada y blanca que pone huevos blancos, y la Rhode Island Red, más grandota y de color marrón, que casualmente los pone marrones. Y muchas explicaciones a esta pregunta se quedan ahí.
 

Pero, entonces, ¿de qué color ponen los huevos las gallinas negras? ¿o las que tienen las plumas blancas y negras?. Resulta que más allá de las granjas comerciales y del mostrador del supermercado, el mundo de las gallinas y sus huevos es mucho más colorido, al igual que pasaba con las patatas.

Simplificando mucho, quedaos con que hay dos "tipos" de gallinas ponedoras, las ligeras o de "tipo mediterráneo" y las semipesadas de "tipo atlántico". Las ligeras tienden a poner huevos blancos o de color claro mientras que las semipesadas tienden a ponerlos marrones en sus distintas gamas.

¿Sabías que los huevos marrones suelen ser algo más caros de producir, ya que las gallinas que los ponen son aves más grandes y por tanto requieren mayor cantidad de alimento?

Las gallinas de la raza Castellana negra ponen huevos blancos, al igual que la andaluza o la menorquina. Fuente: Aleuze/DP- Wikimedia.

 ¿De qué color pone los huevos la gallina Pita pinta asturiana? ¿ Los pondrá a topos? Pues no, como buena representante de las razas atlánticas, sus huevos son de color crema tostado. Otras parientes suyas como la  Ampurdanesa o la Euskal Oiola, ponen huevos pardo rojizo o marrones rubios respectivamente. Fuente


El color depende de la concentración de unos pigmentos denominados porfirinas, que se depositan en la capa externa de la cáscara. Y esta concentración, diferente en las distintas razas de gallinas o sus cruces, a veces nos da sorpresas como huevos de color chocolate, verde oliva o azul turquesa.

Huevos de Easter Eggers, Penedesencas, Araucanas, Leghorn, industriales rubias y negras blackstar. En esta página, de donde procede la foto, podéis ver a las gallinas responsables.
¿Sabías que los pigmentos responsables de la coloración de la cáscara se depositan las 2 últimas horas de la formación del huevo?

La gallina araucana es muy particular. Criada por las tribus mapuches chilenas, no tiene cola, a veces muestra un simpático bigote y pone huevos de color azul turquesa. De los cruces con razas de origen europeo presentes en Estados Unidos (donde al parecer son muy aficionados a los huevos de colores) han derivado la Ameraucana, la Easter Egger (pone huevos "de pascua" de color verde) y la Olive egger (huevos de color verde oliva). Fuente.

La gallina Marans, de origen francés y gran tamaño ( es del tipo atlántico), pone grandes huevos color chocolate. Sin embargo tanto gallos como gallinas pueden tener varias capas. Fuente

¿El color de la cáscara nos indica la calidad?
 

Pues no, el color de la cáscara no tiene ninguna relación con la calidad del huevo, su sabor, valores nutritivos o incluso con el grosor de la cáscara.
 

Si acaso, la intensidad en la coloración o la apariencia de manchas u otros defectos pueden indicar alteraciones debidas a múltiples causas, que puedes consultar en esta página. Muy raramente te las encontrarás en huevos comerciales, en parte porque se descartan antes de su comercialización y porque precisamente esta producción comercial busca tener gallinas sanas y gallineros en perfecto estado para minimizar esos posibles defectos.

¡Ah!, pero el color de la yema  si tiene que ver con la calidad, pensareis muchos. Pues tampoco necesariamente. Pero eso ya os lo contaré en otra entrada.

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jueves, 24 de agosto de 2017

DE HIGOS Y BREVAS

Ya estamos en plena temporada, y como todos los años, surgen la misma pregunta: ¿Qué son antes, los higos o las brevas?. Pues bien, ya iba siendo hora de responderla en mi blog, y así aprovecho para contar alguna y alguna curiosidad mas, que este árbol tiene unas cuantas. 
 

De Louisa Hatzidaki en Los árboles invisibles .


Algunas cosillas sobre la higuera para ir abriendo boca
 

Según mi guía de árboles, la higuera (Ficus carica), es un arbusto o arbolillo", pero las que tengo en mente, y sobre todo la que crece en mi patio no me parecen precisamente pequeñas, pero bueno, dejémoslo en que es un árbol de pequeño porte.
 

Es de hoja caduca, algo curioso tratándose de una especie que tiene muchos parientes en zonas de clima tropical, donde perder todas las hojas no resulta muy competitivo.
 

Nuestra higuera, la que todos conocemos, procede de Oriente Medio y sus frutos formaron parte de la dieta de nuestros más lejanos antepasados. Los higos eran muy apreciados por las antiguas civilizaciones mediterráneas; de hecho se cree que fueron fenicios y griegos los que difundieron su cultivo. Haciendo gala de esos orígenes, es un árbol tremendamente resistente a la sequía, muy poco exigente en suelos y en labores en general. 

¿ Sabías que la higuera se considera como una de las primeras plantas que fue cultivada por la humanidad?. Hay evidencias de su consumo y cultivo desde el Neolítico.
 

A la higuera le gusta crecer en un lugar soleado pero con agua cerca, ya lo dice el refrán "La higuera, al pie el agua y al sol la cabeza".
 

El higo es el fruto de la higuera, hasta aquí todos de acuerdo, ¿no?.
 

Pues no. Bueno, al menos desde el punto de vista botánico. Si, ya sé que últimamente os estoy dando mucho la tabarra con tanta botánica, pero cuando se habla de agricultura a veces es inevitable.
 

Para que haya fruto tiene que haber primero flores, pero ¿habéis visto alguna vez las flores de la higuera?. Si has pensado que la higuera no produce flores sino que, directamente, forma los frutos, no te preocupes, hasta el propio Linneo (1707-1778) - ese gran científico sueco que se dedicó a ponerle nombre a todo bicho o planta viviente que encontraba a su paso- lo llegó a afirmar, aunque luego se dio cuenta de su error.

A lo que íbamos, la higuera echa flores en primavera, pero no las vemos porque las guarda en el interior de una especie de sacos. Este saco es una inflorescencia (un grupo de flores, ya lo vimos en esta entrada) tan particular que los botánicos le han dado un nombre propio: "sicono". 

¿Y para qué esconder las flores? ¿cómo se van a polinizar entonces?. Creedme que la higuera tiene sus poderosas razones para hacerlo así, que contaré en otra entrada, porque tiene su intríngulis. De todas maneras os doy una pista, el bicho encargado es una avispa diminuta que entrará por ese agujerillo que tienen los higos en la base. Aunque, ojo, muchas higueras "modernas" se apañan ellas solitas y no necesitan que nadie las polinice.
 

Las partes del higo: pedúndulo (p), apertura apical (aa) u ostiolo, receptáculo (r), aquenio (aq). La fina piel del higo puede ser de color verde pálido, negro o morado, según la variedad. La pulpa blanquecina o rosa son las flores que guarda en su interior. Fuente:
CASF (talk) - Feige-Schnitt.png DP/ Wikimedia.

 
Una vez fecundadas las flores, todo el conjunto de "saco + flores" va engrosando y acumulando azúcar, hasta convertirse en el higo. Este irá madurando a lo largo del verano y nos lo comeremos ya avanzado el verano.
 

En el interior del saco, las flores fecundadas dan lugar a unas pepitas, justo esas diminutas bolitas que crujen cuando nos tomamos un higo muy maduro. Esos son los verdaderos frutos de la higuera, y se denominan aquenios. Así, la misma estructura que antes albergaba todas las flores, tras la maduración se ha convertido en una infrutescencia.
 

Según un dicho ibicenco "para que un higo sea bueno ha de tener tres señales: arrugado, entreabierto y picoteado por los gorriones". El del fondo en concreto está catado por estorninos, unos ruidosos aficionados a mi higuera. Otra buena señal es su consistencia, han de ceder a la presión de los dedos. Y si no, ante la duda, espérate al final del verano, que ya dice el refrán “por San Miguel, los higos son miel”.

 
¿Y qué pasa con las brevas?
 

Mucha gente se hace un lio con las brevas; hay incluso quien cree que los higos proceden de una especie de higuera y las brevas de otra. Sin ser cierto, tampoco van muy desencaminados.
 

Resulta que existen higueras que producen sólo higos, - las higueras comunes - normalmente desde agosto hasta finales de octubre, y otras que producen brevas e higos. Estas se llaman popularmente higueras brevales, breberas o bacoreras, o técnicamente bíferas, ya que producen dos “cosechas” al año: brevas de junio a julio e higos de agosto a octubre. El truco de estas higueras es que son capaces de mantener en estado de latencia y durante el invierno algunos "higos" que no llegaron a madurar en otoño, les llegará su turno a comienzos de verano y se convertirán en brevas.
 

Así que tenemos primero las brevas y luego los higos. Desde que salen los higos hasta que volvemos a tener brevas pasa todo el invierno y parte de la primavera, de ahí la exspresión "de higos a brevas" para referirnos a un largo periodo de tiempo; algo menos del que transcurre "de pascuas a ramos".
 

Las brevas se forman sobre madera vieja (ramas del año anterior) y pasan el invierno como pequeños botones. Los higos posteriores crecerán sobre la ramas jóvenes que han brotado ese mismo año. Fuente.

Al tener las brevas mayor valor comercial, muchos productores apuestan por ellas, plantando higueras brevales y mimando tanto al árbol como al fruto, para obtener así un producto a menudo considerado "gourmet". Al favorecer la producción de brevas, la de higos se resiente (el árbol no hace milagros), por lo que se podría decir que hay higueras especializadas en producir brevas y otras en higos.
 
 
¿ Sabías que el médico griego Galeno (130-200) recomendaba los higos en la dieta de los atletas?. Posiblemente por su elevado contenido en azúcares (glucosa, fructosa y sacarosa),presenta una elevada proporción de potasio, y contiene cantidades apreciables de otros minerales, aparte del elevado contenido en agua propio de las frutas. Vamos, lo que viene siendo una "fruta isotónica".


Las brevas se venden mejor que los higos como fruta fresca por su mayor tamaño y prestancia, porque maduran antes, y quizás por ser más escasas y constituir "el sabroso anticipo del higo que está por llegar", como opina Juan Revenga. Y tu ¿ eres de higos o de brevas?. 
 

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sábado, 22 de julio de 2017

ABECEAGRARIO: FLOR


Vamos con un término sencillito pero la mar de sugerente. Y no os preocupéis, que yo también estoy "en modo vacaciones", y no pienso daros la chapa con una clase de botánica.

Solo recordaros una cosita: las flores son los órganos de las plantas destinados a la reproducción. Las hay que confían en el aire para hacer parte del trabajo, y otras que se lo encargan a los animales polinizadores, a los que atraen utilizando intensos aromas y colores brillantes, o ambas cosas a la vez. Si lo consiguen, la planta habrá conseguido su objetivo: formar frutos o semillas con las que perpetuarse.


¿Y esto que tiene que ver con la agricultura? Pues resulta que somos más comeflores de lo que te imaginabas..., y alguien tendrá que producirlas ¿no?.

Flores de toda la vida que resulta que son comestibles
 

Eso de poner en el plato pétalos de flores comestibles - como el romero, la lavanda, la rosa, la violeta, el pensamiento, el jazmín y muchas más - es algo que ya no nos sorprende, aunque no sea muy común. De hecho, no se consideran legalmente como alimento y para conseguirlas los chefs recurren a productores especializados, ya que se trata de un producto muy delicado. Por cierto, ni se te ocurra comerte las del jarrón ya que pueden estar tratadas.
 


No todas las flores son comestibles, aquí puedes ver las que sí lo son.
Fuente: T. Caesar / Pixabay

Si tienes huerto, puedes agenciarte unas flores del calabacín, para tomarlas rellenas o rebozadas. Fuente. Jörg Husemann / Pixabay


Flores que quizás no sepas que lo son

Ya sea porque no las hemos dejado desarrollarse o porque sólo nos comemos parte. En este grupo hay unas cuantas que te van a sonar un poco.

El brócoli, la coliflor y el romanesco son lo que un botánico definiría como una inflorescencia (grupo de flores) inmadura. En otras palabras, lo que nos comemos todo el tejido vegetal que sostiene y da lugar a las futuras flores.


Al parecer, a las abejas les gustan las flores del brécol. Fuente: Russ Ottens, University of Georgia, Bugwood.org

La alcachofa por su parte es la flor, todavía cerrada e inmadura de un cardo, Cynara scolimus, de origen mediterráneo.
Crecen muy despacio y se recogen inmaduras, cuando apenas se han desarrollado esos pelitos de la base, los futuros pétalos, que son tan molestos cuando aparecen.


Alcachofa abierta. ¿a que es bonita?. Fuente: Pixabay


¿Sabías que las alcachofas se consideraban una exquisitez en Roma?

Otra flor escondida es la alcaparraCapparis spinosa. Esas cosas chiquititas que acompañan al salmón o le dan su gracia a la salsa tártara, realmente son capullo de una flor, muy bonita por cierto. No confundir con los alcaparrones, que también se preparan en encurtidos y son los frutos inmaduros de la esa misma planta, casi del tamaño de una aceituna.

La alcaparra es un arbusto espinoso, que crece espontáneamente en suelos pobres y secos. Originario de Asia, los griegos la expandieron, con bastante éxito, por la ribera del Mediterráneo. Fuente: Diario Com A Naturaleza
También mediterráneo y no identificable a simple vista es el azafrán, que merecería una entrada para el solito.

De momento solo diré que lo que aporta ese inconfundible aroma a tantos platos son las partes femeninas una vez secas de la flor de Crocus sativus, una planta bulbosa pariente de lirios y tulipanes. 


Para juntar un kilo de esas tirillas rojas que asoman, 3 pistilos con su correspondientes estigmas en cada flor, hacen falta muchas flores y mucho trabajo. Fuente: DOP Azafrán de la Mancha. 
La última es una flor que no comemos, pero utilizamos por su aroma y sus propiedades medicinales: el clavo de olor.
Esa especie de clavos de aspecto leñoso son los capullos florales inmaduros de un árbol tropical, Syzygium aromaticum, recolectados justo antes de abrirse y que se secan durante varios días. Su especial aroma se debe al eugenol, una sustancia con propiedades antimicrobianas y entumece las terminaciones nerviosas...quizás ahora entiendas por qué la consulta del dentista tiene ese olorcillo a clavo.

 Estas son las flores del clavo antes de secarse. Fuente: Science of Acne


¿Sabías que el clavo es la especia con mayor concentración de moléculas aromáticas?


Las que huelen de maravilla
 

La agricultura no sólo nos da de comer, también se cultivan plantas para obtener las esencias que producen sus flores. No me voy a entretener con ellas, pero sería injusto no mencionar aquí al azahar, la lavanda o la rosa damascena.
 

Un roscón de reyes no sería lo mismo sin ellas. Y es que la flor de azahar se utiliza en gastronómicas, pero también en cosmética y remedios medicinales. Fuente: Hans/Pixabay

Otras dos que no podían faltar

Ni se comen, ni dan olor, pero estas dos no podían faltar si hablamos de flores y agricultura. El girasol alegra el campo en verano, justo cuando está todo seco. Hasta vienen los japoneses a verlos a la campiña sevillana.
 

Su inconfundible estampa es única y muy apreciada por los fotógrafos. Fuente: Country Living 

Parece una rosa pero no lo es, es la flor del algodón. Fuente. Charles T. Bryson, USDA Agricultural Research Service, Bugwood.org
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