miércoles, 1 de julio de 2020

RAF, EL TOMATE QUE NO ES DE VERANO

Este año decidí volver a poner huerto y tuve que comprar planta porque mis semilleros no funcionaron todo lo bien que hubiera querido (con semillas del año de la tos era de esperar). Fui a un puesto del mercadillo donde todos los años por esas fechas, aparte de frutas y verduras, venden plantones de lo más variado.

No creo que sean distribuidores de material vegetal certificado, pero bueno, yo tampoco soy agricultora profesional y mis ingresos no dependen de lo que produzcan esas plantas. Pero bueno, la ultima vez anterior compré unos plantones de pimiento que dieron muy buen resultado (hasta el cobaya se acuerda), y sobre todo, era el único lugar donde comprar plantones en plena fase 0.5 de la pandemia de Covid19.

El caso es que, mientras esperaba mi turno, alguien compró plantones de tomatera Raf y tuve que contenerme para no advertir a esa persona que estaba haciendo el tonto y que le traía más a cuenta comprar tomateras normales y ahorrarse el sobreprecio. ¿Que por qué? Pues aquí os lo voy a contar.

 Tomate Raf todavía en la mata. Fuente.


¿ Y qué significa eso de Raf ?

Por si alguien a estas alturas no lo sabe, RAF nos indica que es Resistente A Fusarium. Y en concreto, el "Tomate Raf " es una variedad obtenida a finales de los sesenta (y registrada con ese nombre) mediante genética tradicional de cruces entre tomates: la variedad de tomate Marmande Clause 27 y un tomate americano autóctono resistente al ataque del hongo Fusarium.
¿ Sabías que el tomate Raf es una de las pocas variedades sin hibridar que aún perduran en el mercado? por tanto sus semillas son fértiles, aunque solo las procedentes de Clause - la empresa francesa que desarrolló esta variedad - poseen la certificación de calidad.

El Fusarium, como hongo que es, da problemas en cuanto hay exceso de humedad, como suele ocurrir por ejemplo en terrenos arcillosos o en el interior de un invernadero. Este hongo era, por tanto, una de las principales preocupaciones de los agricultores almerienses de aquellos años, que no lograban adaptar las variedades tradicionales a la agricultura de invernadero que estaba desarrollándose en ese momento.

Este es el aspecto de una variedad de tomate tipo marmande, en concreto "Dumas" de Syngenta.

Asi que si,

El Raf es un tomate de invernadero

Lo mismo le he fastidiado a alguien el mito de que los tomates de invernadero no saben a nada, pero bueno, es lo que tiene la divulgación agrícola, que está llena de sorpresas. Y, por si no fuera suficiente, además afirmo que los verdaderos tomates Raf son un producto artesano. Lo cual explica su calidad y su precio. ¿Y cómo puede ser esto? Sigue leyendo que te lo explico.

Viajemos con la imaginación a Almería, tierra agraciada con muchas horas de sol, pero con unos suelos más bien reguleros para cultivar. Los invernaderos ha permitido también sortear ese problema, ya sea con la técnica del enarenado o recurriendo al cultivo en bolsas rellenas de sustrato que obtienen los nutrientes gracias a la fertiirigación (el agua de riego mezclada con nutrientes, para entendernos).

Los agricultores de la zona vieron en ese Raf original  un tomate capaz de soportaba las altas condiciones de humedad de los invernaderos. Hasta ahí genial, pero es que en la zona comprendida entre la ciudad de Almería y el Cabo de Gata (La Cañada de San Urbano, El Alquián y Cabo de Gata) el clima y el suelo iban a ser corresponsables involuntarios de la fama de un tomate "gourmet".

Estamos hablando de terrenos arcillosos, aguas salinas y unos agricultores muy experimentados capaces de regar sus tomateras con un agua cargada de nutrientes y sales (con conductividades 3 a 4 veces más altas de lo normal); no solo no matan a la planta sino que consiguen tomates particularmente dulces. Esto se debe a que la planta, para protegerse produce una mayor cantidad de azúcares que almacena en el fruto. Ese nivel de sales estropearía cualquier fruto de tomate, cosa que curiosamente no ocurre con el tomate Raf .Paradójicamente y en contrapartida, es una planta con unas raíces débiles y sensibles, que sólo es cultivada con éxito por agricultores muy expertos.

Semillas de tomate Marmande RAF. En las instrucciones de cultivo no dice nada de plantar en verano, regar con agua salina y recoger en invierno.


El otro detalle a tener en cuenta, para terminar de descolocaros, es la temporada de producción. Mientras que la temporada natural del tomate es el verano, nuestro protagonista tiene su campaña de enero a mayo, es decir, es un tomate de invierno-primavera. Se planta en verano y en pleno invierno la planta ya está produciendo frutos. Ojo, en el invierno almeriense, no en el de la cornisa cantábrica.

Una tomatera normal, plantada en primavera al aire libre, crece rápido y produce generosamente tomates gracias a la luz y el calor del verano. Sin embargo, al Raf le gusta el fresquito; esto supone que el crecimiento y la maduración de los tomates será bastante más lenta, dándoles más tiempo a acumular azúcares y otros elementos que le darán su sabor particular.

¿Sabías que el aumento en el contenido de proteínas, aminoácidos, lípidos y minerales en el fruto está condicionado en parte por la fertilización y por las condiciones ambientales en las que se haya desarrollado la planta del tomate?

En definitiva, las características especiales de cultivo necesarias para obtener un Raf de los buenos, forzosamente hacen que su producción sea considerablemente menor:  invierno, riego escaso y de agua salada y sin apenas abono. No es casualidad que el tomate raf original rinda unos 4 - 5 Kg de fruto por metro cuadrado y las nuevas variedades híbridas estén en 10 Kg/m2, mientras que una tomatera convencional pueda producir entre 20 y 22 kilos de media.


y esto explica que no sea oro todo lo que reluce

Hasta el momento he hablado de la variedad original de "Tomate Raf", que todavía se cultiva pero de manera puntual. Para que os hagáis una idea, cuentan en esta página que de las 30.000 hectáreas de invernaderos que hay en Almería, sólo en 12.000 se cultiva tomate. De estas,500 son de Raf, lo que supone un 1,7% del total y un 4% del tomate.

La aparición de distintas enfermedades víricas tiempo después ha favorecido el desarrollo de nuevas variedades que, además de ser resistentes a esos nuevos virus conserven las propiedades del raf. Así surgió la variedad Delizia, muy utilizada actualmente y que a diferencia de su antecesor es un híbrido. Otra ventaja es que el Delizia necesita menos frío para que cuajen los frutos, por lo que está dos meses más produciendo tomates (de noviembre a mayo). La calidad y la apariencia es tan similar que influye más en el resultado final la habilidad y el trabajo del agricultor que la genética.

Existen variedades con aspecto exterior muy similar - asurcadas y con tonos verdes - que se confunden fácilmente con el Raf y el Delizia (por ejemplo "Conquista", "Marmandino", "Adora", "Rebelión", "Tigre" o "Dumas"). No es que sean peores tomates, es que su sabor no tiene nada que ver con el Raf original; y los costes de producción tampoco.

El problema viene porque siempre hay espabilados que intentan hacerlos pasar por Raf. También hay quien vende ejemplares de Raf que se saldan en las subastas por falta de calidad o por estar demasiado maduros. Por cierto, ¿sabías que a diferencia de otros tomates, el Raf madura de dentro a fuera?, lo hace en poco tiempo y en el proceso pierde la textura crujiente, que es parte de su atractivo.

Y entonces, ¿cómo distinguirlos?

Este es un tomate tipo marmande, de la variedad Bravante desarrollado por Syngenta.


Y este es un tomate Raf. ¿ serías capaz de identificarlo sin dudar en la frutería?. Se caracteriza por un sabor bastante dulce de 8 a 9 grados Brix (un tomate bola tiene 3-5 y una sandía 10-13 ºBrix) y una alta acidez (cítrico y málico) que equilibra el dulzor. Fuente 

Pues resulta francamente difícil. Como las diferencias están sobre todo en el sabor, no queda otra que catarlos: las variedades alternativas no tienen ni el sabor ni la textura crujiente de nuestro “pata negra” almeriense. Afortunadamente hay dos pistas que nos pueden chivar que los tomates que intentan vendernos no son verdaderos Raf: la temporada - una vez te quites el sayo, ya no hay Raf que valga- y el precio - sospecha si están a menos de 8-10 euros el kilo,  y de ahí para arriba-.

Los tomates de esta foto, tomada a finales de junio, dudo muchísimo que sean Raf, por el aspecto y porque ninguna marca se arriesgaría a ponerle su pegatina a un tomate de baja calidad. He estado mirando a qué viene lo del color azul, y al parecer existen variedades que han heredado, mediante genética convencional, los genes de un tomate azul transgénico.



Recapitulando

Lo que entendemos en España por tomate Raf, es un tomate cultivado en unas características muy concretas que le dan su sabor particular.

Esas características de cultivo digamos que consisten en hacerle pasar "fatiguitas" a la tomatera (que ya viene de serie con raíces sensibles). Eso significa dos cosas: que el agricultor tiene que ser muy bueno para no cargársela y que la producción es forzosamente, escasa.


En el mercado se venden semillas y plantones de tomates Raf, que serán una opción muy interesante si tu huerto es muy arcilloso o vives en un lugar lluvioso. Tendrás una tomatera más sana, dará tomates sabrosos pero que no tendrán nada que ver con un Raf almeriense de 10 euros el kilo.

Si eres un poco friki de las tomateras y para ti cultivar Raf supone un reto, con un suculento premio, pues adelante. Pero si estas cultivando tu primer huerto o quieres resultado seguro, hay muchas otras variedades esperando tus mimos que, seguro, no te fallarán.




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miércoles, 10 de junio de 2020

ABECEAGRARIO: AZUFRE

El azufre es un elemento químico muy abundante en la corteza terrestre. Comúnmente se encuentra ligado a zonas volcánicas y en las cercanías de aguas termales. Está presente en la naturaleza combinado con otros elementos químicos, como es el caso de la pirita (hierro), la galena (plomo), cinabrio (mercurio) y yeso (calcio) entre otros minerales.

Cristales de azufre en una fumarola del volcán Krafla.

martes, 2 de junio de 2020

LAS MUCHAS MANOS QUE NOS DAN DE COMER

Esta pandemia de COVID-19 nos ha puesto la vida patas arriba. Lo de hacernos mejores personas está por ver, pero espero que nos mueva a reflexionar y replantearnos qué cosas y qué personas son realmente importantes para nosotros y en nuestra vida.

Por un lado están la familia y los amigos, a los que estamos deseando abrazar. Y por otro, todos los profesionales necesarios para que funcione un país bajo mínimos, en esta especie de hibernación que ha supuesto el confinamiento. Al tratarse de una enfermedad el primer colectivo que nos viene a la cabeza es, lógicamente, el personal sanitario. Pero en la primera etapa, cuando teníamos la sensación de estar viviendo en una película de catástrofes, también nos dimos cuenta de lo imprescindible que resulta el trabajo de transportistas, cajeros y reponedores de supermercados, limpiadores, etc. Y cómo no, de los responsables últimos de tener alimentos a nuestra disposición en cantidad y calidad suficientes: los agricultores y ganaderos.

Fuente: Imagen de Deirdre Weedon en Pixabay

Pero a veces se nos olvida que "los agricultores que nos dan de comer" no son solo unos señores arando o sembrando con un tractor. Hay cultivos que necesitan muchas manos para ser cuidados y recogidos; las explotaciones son cada vez más grandes y es imposible que una sola persona pueda encargarse de todo. Hacen falta muchas manos, muchos brazos y muchas espaldas dobladas.

Con la ganadería ocurre algo similar, ya que los animales también dan mucho trabajo. El esquileo, por ejemplo, es una dura tarea que requiere técnica y aprendizaje. Actualmente suelen realizarlo cuadrillas de esquiladores venidos de Europa del Este, aunque este año han tenido que traerlos "in extremis" de Uruguay. Fuente: Oviespaña

¿Y de quién son las manos que hacen ese duro trabajo, menos reconocido aún que el del propio agricultor?. Porque a él le ponemos nombre y nos hacemos una idea de su aspecto; pero los temporeros que trabajan "doblando el lomo", helados de frio durante la recogida de aceituna, asfixiados de calor dentro del invernadero, recogiendo la fresa o cargando, una tras otra, pesadas cajas de fruta, son prácticamente invisibles. Otro colectivo que se suma a los profesionales habitualmente mal (o muy mal) pagados pero imprescindibles en nuestro día a día.


Temporeros recogiendo fresa en un vivero en Huelva. Fuente: Efeagro/J.J.Ríos


Una mano de obra que, en parte, viene de otros países.

Los datos no mienten: el sector agrario español da empleo a aproximadamente 300.000 trabajadores temporales, de los que en torno a la mitad son extranjeros. Los países de origen son variados: Marruecos, África Subsahariana y Europa del Este (principalmente Rumanía y Bulgaria) .

La Covid 19 ha supuesto el cierre de fronteras y restricciones a los desplazamientos de trabajadores. Esto ha complicado, o directamente impedido, a los temporeros venir a realizar unas tareas agrícolas que los propios del lugar, seamos honestos, o no están preparados o no tienen especial intención de hacerlas.

Esta situación no es nueva y suele suponer un baño de realidad frente a las políticas anti-migración de determinados gobernantes. En Gran Bretaña, por ejemplo, han hecho el llamamiento "Alimenta al país", con el objetivo de reclutar a estudiantes y parados para hacer el trabajo que normalmente realizan 90.000 temporeros procedentes de Europa del Este. Se han apuntado unas 30.000 personas, la mayoría no aptas ya que, para recoger por ejemplo espárragos o fresas es necesaría mano de obra especializada. Así que, al final las grandes cadenas agroalimentarias se han organizado para conseguir mano de obra y fletar varios aviones procedentes de Rumanía.

Según cuenta la periodista agraria Jane Craigie, uno de los problemas es que los trabajadores procedentes de otros sectores no tienen la destreza y rapidez manual de los temporeros habituales. Esto supone un lastre económico, ya que encarece la labor de recogida hasta hacerla incluso poco competitiva...al menos el problema es común en muchos países.



Algunas labores agrícolas requieren de mano de obra humana, ya que por sus características resultan muy difíciles (y caras) de mecanizar. Un ejemplo es la recolección de fruta de hueso. Fuente: Revista Mercados.


La respuesta del Gobierno y la tozuda realidad

En España se estimó que para la campaña de 2020 serán necesarios entre 100.000 y 150.000 trabajadores. Dadas las restricciones al movimiento de trabajadores extranjeros que impone la pandemia, el gobierno aprobó a principios de abril un Real Decreto Ley con medidas urgentes de flexibilización en materia de empleo agrario que busca favorecer la contratación temporal de trabajadores dentro del país. De esta manera se podrían asegurar las campañas agrícolas, evitar pérdidas económicas, complicaciones en la cadena alimentaria o que la reducción de la oferta encarezca el producto.

Estas medidas no se dirigen a las personas que han quedado en paro como consecuencia de la Covid-19, sino a los parados de diversos sectores previos a la pandemia que podrán, de forma extraordinaria, trabajar en el campo mientras están cobrando el paro. Esta posibilidad también se abre a migrantes: a los jóvenes de entre 18 y 21 años en situación regular y a aquellos cuyo permiso de trabajo termine el 30 de septiembre (se ha tenido que prorrogar el plazo). Eso sí, todos los beneficiarios tienen que vivir cerca del lugar de trabajo, para limitar los desplazamientos que favorecen la dispersión del virus. Para agilizar el reclutamiento, varias organizaciones agrarias han creado bolsas de trabajo en coordinación con los servicios los servicios autonómicos de empleo y del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

La norma fue bien recibida por los distintos agentes del medio agrario, relativamente tranquilos porque al comienzo de las restricciones no había problemas de mano de obra, gracias por una parte a los trabajadores locales y a los parados de otros sectores y por otra parte a la menor producción en determinadas campañas agrícolas. Pero advirtieron que a partir de mayo podría haber problemas, con el pico de producción de los frutales de hueso, la campaña del ajo y de melones y sandías por delante. Porque, por muy buenas intenciones que tenga la normativa, a menudo la realidad pone las cosas en su sitio. Hay dos inconvenientes principales a la puesta en práctica de estas medidas que van solventándose poco a poco, en parte por la entrada de muchas regiones fases avanzadas de la "desescalada".

El primero es la disposición o la capacidad de las personas que se presentan a estas bolsas de trabajo:¿son conscientes los aspirantes a trabajos agrarios lo que supone trabajar en el campo?, ¿están preparados para ello?, ¿cuánto tardarán en adaptarse y rendir como un temporero habitual? La Unió de Pagesos, por ejemplo, ha calculado que Cataluña necesitará unos 30.000 temporeros y prevén que puedan contratar a la mitad de las 12.000 personas que se han apuntado a la bolsa de empleo. La otra mitad o no cumple los requisitos o no se les puede dar alojamiento debido al cierre de hoteles.

El trabajo en el campo es realmente duro. Fuente. La Vanguardia.


Y ahí va el segundo problema: la limitación de movimientos de estas personas. Con los parados locales no habría problema, pero teóricamente están todos fichados. Los parados de otros sectores y zonas tendrán que desplazarse desde otras localidades, provincias o incluso comunidades autónomas. Suma las restricciones a la hora de transportar los temporeros al tajo (que afortunadamente se han ido relajando) al jaleo de provincias, regiones y ciudades en distintas fases de la desescalada y ya tienes otro quebradero de cabeza más. Si además hablamos de temporadas de recolección que duren, por ejemplo, un mes, a la que acuden trabajadores de ciudades más o menos lejanas, ¿los transportas todos los días o los alojas en algún lugar cercano?, ¿dónde, si todavía hay hoteles y hostales cerrados?, ¿en qué condiciones higiénico sanitarias se alojarán estas personas?, ¿y si se contagian durante la campaña?. Muchas preguntas para una situación demasiado incierta.

Surgió entonces una posibilidad, ¿por qué no comenzar por personas en situación irregular?. Se estima que en España puede haber unas 800.000 y, al fin y al cabo, muchos de ellos ya (mal)viven cerca de donde pueden trabajar, están más que acostumbrados al trabajo duro e incluso es muy posible que tengan experiencia en estas labores. Por no hablar de que podría suponerles una mayor protección sanitaria y la posibilidad de cierto arraigo. En este sentido los sindicatos generalistas UGT y CCOO y algunos representantes de sindicatos agrarios y empresas en zonas fruteras ha lamentado la oportunidad perdida para regularizar -aún temporalmente- a los miles de “sin papeles”, como han hecho Portugal e Italia de manera excepcional. Otro reto sería lograr que estas personas reciban el mismo trato y atención que los temporeros locales.

Casi dos meses después de la aprobación del decreto, han sido contratadas 2.090 personas en el sector agrario. La mayoría (73%) parados españoles y el resto (casi 600 personas) son temporeros inmigrantes a los que se les han prorrogado sus contratos y los jóvenes en situación regular.

A pesar de que esta cifra supone una pequeñísima fracción del total de empleados que el propio Ministerio de agricultura calculaba al inicio de la pandemia (hasta 80.000 temporeros) - y mucho más pequeña aún que lo que calculaban algunas asociaciones agrarias (150.000) desde el Gobierno parece que están tranquilos. Algunos empresarios catalanes, al igual que sus homólogos británicos, previendo el pico del verano en fruta de hueso y aprovechando que se ha flexibilizado la entrada de temporeros extranjeros, han decidido gestionar por su cuenta la llegada de trabajadores rumanos para esta campaña, y no a cualquiera, sino a personas con experiencia y antigüedad en sus empresas.


Unas inoportunas declaraciones políticas

Por si no tuvieran suficiente preocupación los agricultores, desde el Ministerio de Trabajo se anunció un refuerzo en las inspecciones laborales en empresas agrarias para acabar con situaciones de esclavitud. Que hay inmigrantes en situación irregular  trabajando en el campo español no es ninguna novedad, que haya desalmados que los traten de manera inhumana desgraciadamente también ocurre. Pero acusar públicamente a todo un colectivo, generalizando con un tema tan delicado, no es de recibo. Casi nadie discute que es necesario tomar medidas serias y efectivas para controlar a los que no cumplen con la legislación porque, entre otras cosas, ejercen una competencia desleal, pero claramente han errado en el momento y en las formas.

Estamos hablando de un sector que hace poco más de dos meses sacó los tractores a las ciudades, que con la pandemia volvió al campo para asegurar el suministro y que según esta va amainando vuelve a denunciar la situación que les hizo manifestarse. Estamos hablando también de un sector importante en la economía española, por sus exportaciones a la Unión Europea y más allá. Que el propio Estado insinúe o directamente afirme que existe esclavitud en la producción de alimentos es un regalo caído del cielo a las entidades y medios de comunicación de otros países que (legítimamente e igual que hacemos nosotros) buscan proteger sus producciones patrias.


Muchos agricultores saltaron a las noticias por acudir con sus tractores y equipos de fumigación para desinfectar las calles de los pueblos con lejía. Fuente.


En resumen

Una de las paradojas que ha puesto sobre la mesa esta pandemia de Covid-19 es que nuestra seguridad y nuestro bienestar dependen de que mucha gente normal, tan normal que acaba volviéndose invisible, siga saliendo a trabajar aunque nadie les asegure nada.

En el mundo agroalimentario esto se traduce en todos esos temporeros experimentados cuyo incesante trabajo contribuye en parte al funcionamiento la cadena de abastecimiento. Un ejemplo similar lo tenemos en los trabajadores de mataderos, industrias con unas particularidades de funcionamiento, tanto técnicas como laborales, que han propiciado la aparición de brotes de covid-19 en diversos países hasta el punto de suponer una amenaza al suministro de productos cárnicos en supermercados estadounidenses. No es solo cuestión de justicia es que además, si la cadena alimentaria se mantiene en movimiento gracias al trabajo de mucha gente capaz de trabajar muy duro pero a la vez tremendamente vulnerable (por malas condiciones de trabajo, sueldos bajos y fronteras cerradas) todo el sistema alimentario es vulnerable. Frente a problemas como este, como dicen los sabios, no hay que preocuparse, hay que ocuparse. Pero usando la cabeza a ser posible.




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viernes, 24 de abril de 2020

¿DE DÓNDE SALE LA VAINILLA?

De todas las veces que habrás tomado helado o un batido de vainilla ¿alguna vez se te ha ocurrido pensar qué es o qué aspecto tiene la vainilla? ¿sale de una semilla, una hoja o un tallo? En esta entrada vamos a verlo...y a desvelar un secreto que posiblemente no guste a los que rechazan todo lo que "lleve química".


La vainilla procede de una orquídea
 

Vanilla (ojo, sin la i) es un género de orquídeas que tienen unas 110 especies distribuidas por todas las regiones tropicales y subtropicales de América, Asia y África Occidental. La especie más conocida es Vanilla planifolia, una orquídea trepadora nativa de América Central, que produce un fruto en forma de vaina del que se extrae la vainilla.
 

La vainilla es un cultivo que requiere mucho trabajo. Se necesitan 600 flores polinizadas a mano para producir 1 kg de vainas curadas. Foto de bineshab--519859/ Canva.
 
¿Sabías que la vainilla es la única especie de orquídea cultivada para uso industrial? Además de la repostería, se emplea en muchos perfumes.
 

Una orquídea centroamericana que viajó por medio mundo
 

Cuenta Harold McGee que los primeros en cultivar la vainilla fueron los indios totonacas, en el estado de Veracruz (situado en la costa oeste de México).. La enviaban a sus vecinos aztecas, que la utilizaban para saborizar sus preparados de cacao. Nuestros antepasados españoles de hace unos siglos fueron los primeros europeos en probar esta especia y en bautizarla con el diminutivo de vaina. Fuimos también los que la llevamos a Europa, donde durante el siglo XIX varios botánicos intentaron aclimatarla en invernaderos, y ya de paso, cultivarla. Hay que tener en cuenta que en aquella época ya era una especia muy valorada, solo al alcance de las clases más pudientes y que únicamente se podía producir en México y alrededores, todavía bajo dominio español.
 

El botánico belga Charles Morren fue el primero capaz de obtener una pequeña cosecha tras polinizar artificialmente las flores. Varios años después un esclavo de la isla de Reunión, Edmond Albius, desarrolló el método práctico de polinización artificial que aún se emplea hoy día. Este descubrimiento unido a la posibilidad de propagar la planta por estolones (sin necesidad de semilla) permitió cultivar a gran escala esta especie en otras zonas tropicales, donde no había polinizadores silvestres (muchas de ellas eran colonias europeas). Los franceses llevaron esta especia a las islas de Madagascar, Reunión y Comoros, de donde viene junto con Indonesia la mayoría de la vainilla producida en el mundo; a cierta distancia se encuentran México, Papúa Nueva Guinea y (cómo no) China.
 

¿Sabías que existen varios tipos de vainilla? La Bourbon producida en Madagascar y aledaños se considera la mejor. Se llama así porque la isla de Reunión se llamaba L'Ile Bourbon (la isla Borbón). Existen también variedades indonesias y tahitianas.
 
Concretamente, es una orquídea de bosques tropicales húmedos
 

Eso significa en primer que no le gusta el frío - su temperatura óptima de crecimiento está entre 20 y 30º C - ni las diferencias de temperatura, ni siquiera entre el día y la noche.
 

La vainilla es una planta trepadora y epífita, es decir que se sirve de otras plantas como sostén. Sus raíces por tanto son superficiales, ya que no necesitan anclar la planta al suelo sino simplemente tomar sus nutrientes. Así que el suelo ha de ser permeable (es decir, que no se encharque ), de pH neutro tirando a básico y rico en materia orgánica de origen vegetal.

 Planta de vainilla trepando sobre un tutor. Fuente: Dinesh Valke from Thane, India - Vanilla planifolia Jacks. ex Andrews, CC BY-SA 2.0

Otro requerimiento muy importante es la sombra algo lógico al tratarse de una planta que vive en bosques tropicales. Cuando se cultiva en "casas de sombra", las cubiertas han de filtrar la luz solar aproximadamente un 50 %.
 

Cuyo cultivo es muy costoso
 

La vainilla se cultiva de tres maneras distintas. La opción tradicional es plantarla directamente sobre los troncos en un bosque. También se cultiva junto con otros árboles que hacen de tutores y además aportan sombra, materia orgánica (la hojarasca que se acumula en el suelo), humedad y la posibilidad de obtener una cosecha adicional (como en el caso de naranjos, lichis, mangos o especies autóctonas). La tercera manera es la más intensiva, ya que se hace en instalaciones sombreadas, guiando las plantas sobre postes, cuerdas o alambres. Esta opción requiere mucho menos espacio y permite controlar mejor la aparición de plagas y enfermedades, además de facilitar la cosecha y la polinización, que necesariamente tiene que ser manual.

 

Plantación de vainilla cultivada sobre plantas de Dracaena reflexa en la isla de Reunión.