miércoles, 5 de septiembre de 2018

ABECEAGRARIO EL KIWI

Esta vez toca la K, de Kiwi. Una fruta habitual en nuestras casas y con varias cosas curiosas que contar.

 

¿Por qué se llama así?
 

Casi todos asociamos, con razón, el kiwi con Nueva Zelanda, pero quizás os sorprenderá saber que ni son originarios de nuestras antípodas, ni este país es el primer y único productor mundial. 

La planta del kiwi (Actinida deliciosa) es una liana trepadora que crece en los bosques chinos de regiones con clima subtropical. Su nombre original es "yang tao" y los chinos desde hacía siglos la cultivaban o recolectaban sólo por su valor medicinal. En 1904, el kiwi llegó a Nueva Zelanda, de manos de una maestra que trajo unas cuantas semillas de kiwi de uno de sus viajes. Un horticultor las sembró, y durante bastantes años se conocieron como "grosellas chinas". Pero en 1928, otro horticultor a la par que científico, Hayward Wright, consiguió desarrollar una variedad de esta grosella china, que destacó por su forma ovalada, su sabor delicioso y su gran capacidad de conservación.

¿Os suena de algo ese nombre?.

Se convirtió en una fruta popular entre los militares británicos y estadounidenses destinados en las islas durante la II Guerra Mundial, y estos ayudaron a su exportación a Inglaterra y California allá por los años 50. Como ese nombre de "grosella china" es más bien largo y poco específico, en 1959 esta fruta, se rebautizó con fines totalmente comerciales, con el nombre de kiwi en homenaje al pájaro nacional de Nueva Zelanda.
El kiwi es un icono de Nueva Zelanda, y al igual que la fruta, es  pequeño, marrón y "peludo" .Foto de Alina Thiebes tomada de la web www.kiwisforkiwi.org, donde por cierto, podéis descubrir por qué muchos angloparlantes también llaman kiwis a los habitantes de este país.
¿Dónde se cultiva?

No vamos a quitarle el mérito a Nueva Zelanda, ya que al convertirse en un cultivo básico en ese país, desarrollaron la mayoría de las variedades comerciales así como las mejores prácticas agrícolas para su producción, almacenamiento, transporte y marketing.
 

Sin embargo, hoy en día el principal país productor de kiwis es China, seguido de  Italia y quedando Nueva Zelanda en tercer lugar. España es la undécima de la lista, siendo Galicia y Asturias las principales áreas productoras y las que antes comenzaron con su cultivo, allá por 1969, atraídas por los altos precios de una fruta que entonces era bastante más escasa.
 

De esta manera podemos tener kiwi a lo largo de todo el año. Los frutos producidos en el hemisferio sur (Chile y N. Zelanda) llegan a Europa en junio y se quedan hasta diciembre. Por el contrario, los producidos en el hemisferio norte abastecen los mercados europeos desde diciembre hasta junio.
 

Breve manual para quien quiera tener uno en casa
 

Según nos cuentan en la Huertina de Toni, el kiwi es una planta muy vigorosa, por lo que necesitamos bastante espacio entre plantas (3-4 metros) para que se desarrollen correctamente. Como es una planta trepadora hay que conducirla sobre una estructura robusta que aguante el peso de la planta y de los frutos. Por tanto, no es especialmente recomendable en una terraza. 

El suelo ideal para el kiwi es profundo, bien drenado, rico en materia orgánica y ligeramente ácido. Son plantas ligeramente sensibles a la luz directa del sol y al viento, por lo que les va bien una zona abrigada.
 

Para su cultivo se suelen utilizar estructuras de emparrado.
El kiwi es una planta dioica, por lo que, si queremos frutos necesitaremos al menos una planta hembra y otra macho, y que tengan una floración sincronizada, para que puedan polinizarse. En las plantaciones comerciales, para obtener buenos rendimientos, se planta un macho por cada 6 y 8 plantas hembras. Existen variedades autopolinizantes pero su rendimiento es menor.

Flores femeninas del kiwi. A pesar de su vistoso aspecto, son poco atractivas para las abejas, por lo que en esta especie es  complicada la polinización. Se soluciona poniendo más colmenas de las que normalmente son necesarias en otros frutales. Fuente: A.J.Morris - Own work, CC BY-SA 3.0.
 Para aquellos que os planteais utilizar las semillas del fruto para criarlo en casa, sabed que no merece mucho la pena. En los cultivos comerciales se utilizan distintas variedades como portainjertos, como machos polinizadores y hembras productoras de fruto, por lo que las semillas de los frutos obtenidos son cruces, que no garantizan que de ellas se vaya a obtener frutos de la misma calidad. Además, las plantitas obtenidas a partir de semilla tardan unos siete años en florecer, por lo que descubrir si tu planta va a dar fruto o simplemente polinizar quizás lleve demasiado tiempo.

¿Sabías que un kiwi tiene hasta 1.500 semillas en su interior?

Variedades
 

Al igual que ocurre con el plátano, el mercado del kiwi está casi dominado por una sola variedad: Hayward. Del tamaño de un huevo, peludos y con una pulpa algo translúcida de color verde esmeralda, es la variedad más conocida y producida mundialmente, ya que además del buen sabor de sus frutos, estos toleran bien la manipulación, el transporte y la conservación en cámaras.
 

Pero el mundo del kiwi, sin ser especialmente diverso, da algo más de sí.  Existe otra especie, la Actinidia chinensis cuyas variedades tienen la carne amarilla (y la palabra Gold en su denominación comercial). Son menos ácidos y su sabor recuerda más a frutas tropicales, algo más caros también posiblemente porque algunas variedades son bastante sensibles a enfermedades bacterianas.
 

En esta familia también tenemos el formato "mini". Se trata de las especies Actinida arguta y A. kolomikta , cuyos frutos pueden comerse de una sola vez y sin pelar y tienen un sabor más dulce. Estos se conocen mundialmente como “Kiwi-berry”, pero ¿sabías que en Galicia también tenemos una variedad enana ? . Se desarrolló en el  Centro Fitopatologico de Areeiro (Pontevedra), donde se les bautizó como “kiwiños”.
 

Variedades de kiwi. A = A. arguta; C = A. chinensis; D = A. deliciosa; E = A. eriantha; P = A. polygama; S = A. setosa. Fuente: Crowhurst et al. - BMC Genomics 2008 9: 351, CC BY-SA 3.0
 El kiwi en casa

El kiwi es una especie climatérica, es decir que madura rápidamente y puede hacerlo fuera del árbol donde nació. El kiwi es extremadamente sensible al etileno, la hormona que induce la maduración en la fruta, por lo que dependiendo de si queremos que maduren en casa o no, convendrá ponerlos cerca de otras frutas que emiten esta sustancia (como manzanas, naranjas, plátanos o peras), o alejarlos de ellas.
 

Un kiwi maduro aguanta perfectamente una semana  a temperatura ambiente antes de comenzar a estropearse. Si los guardamos en el frigorífico se mantendrán en perfectas condiciones durante un mes e incluso pueden congelarse sin problemas.
 

El kiwi es una fruta interesante desde el punto de vista nutricional, pero es una de las frutas que más alergia da tras las rosáceas (melocotón, albaricoque, etc). Afortunadamente los síntomas suelen ser leves.
¿Sabías que los kiwis contienen tres veces más vitamina C que las naranjas, y tienen tanto potasio como los plátanos?

Por último, quizás a los cocinillas os interese saber que los kiwis contienen una potente enzima, la actinidina, capaz de degradar las proteínas. Esto hace que no se pueda utilizar con gelatinas, ya que estas no solidifican, y sea poco recomendable en recetas con lácteos.
 

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sábado, 11 de agosto de 2018

RATONES DE CAMPO Y RATONES DE CIUDAD

Estamos en pleno verano, estación que para muchos significa vacaciones y a  menudo la posibilidad de llevar a cabo todo eso que uno lleva deseando hacer todo el año. Para los que eligen montaña en vez de playa, puede significar dar largos paseos, respirar aire fresco y puro...o reconectar con la naturaleza y el mundo rural. 

 

El problema es que la brecha que separa al mundo rural del urbano es cada vez mayor. Los habitantes de ambos lados del precipicio ven a los del otro lado de una manera distorsionada; como a través de unas gafas que llevan un filtro fabricado a partir de ideas preconcebidas, mitos y grandes dosis de desinformación.

Y cuando llegan las vacaciones, los habitantes de uno de los lados saltan al otro, lo cual en principio está muy bien porque es la mejor manera descubrir al vecino. El problema es que aunque viajan, las gafas no se las quitan y pierden la oportunidad de descubrir cómo viven realmente los habitantes "del otro lado". Y esto, aparte de ser una pena, a veces causa serios problemas.  
 
Este verano, por ejemplo, me he encontrado con tres historias de hasta qué punto puede chocar el mundo urbano con el rural cuando los habitantes del primero se comportan como si el campo fuera simplemente su "patio del recreo". Y he decidido escribir esta entrada para contarlas, con un título inspirado en una fábula de Esopo que ya en el 500 a.C reflejaba el campo y la ciudad como dos mundos enfrentados.

Festival de globos aerostáticos en Segovia. 

¿A quién no le gustaría admirar desde el cielo el paisaje agrario castellano?. En principio no habría problema, si no fuera porque aterrizan impunemente en fincas privadas, valladas con ganado en su interior; y, lo que es peor, les da por volar bajo sobre zonas de pastizales, molestando a vacas y terneros con el ruido de los quemadores. Los animales, asustados, saltan vallas y alambradas, irrumpiendo en la carreteras con el riesgo que eso supone. Imaginaros el problema que puede llegar a suponer para el propietario de los animales: arreglar los vallados rotos, abortos provocados por el estrés, o peor aún, la responsabilidad por si alguno de sus animales provocara un accidente de tráfico. No está pagado, como dicen.

Foto de Rocío Pardos, tomada de esta página.
Lo razonable sería  evitar zonas de pastizal y que tanto los despegues como los aterrizajes, se realizaran en parcelas en las que se contara con autorización para hacerlo. Pues que si quieres arroz Catalina. Según cuentan en esta noticia, la Unión de Campesinos de esa provincia lleva desde hace ya bastante tiempo pidiendo a las empresas que tomen esas  precauciones, con tan poco éxito hasta el momento que han decidido recurrir a la Subdelegada del gobierno para que tome cartas en el asunto.

Excursionistas que la lían parda

Poco a poco, la concienciación ambiental va calando en la sociedad. Tenemos la lección aprendida de qué hacer para prevenir incendios y de que hay que llevarse la basura a casa (otra cosa es que se lleve a la práctica). Sin embargo, con el auge del turismo rural, la mayor movilidad de la gente y ciertas corrientes animalistas, se empieza a detectar otro problema: la interferencia de los excursionistas en el monte con la ganadería extensiva.

Se ha llegado a tal punto que los pastores de cabras y ovejas, a través de la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y Caprino (INTEROVIC), han elaborado el Decálogo del turista rural sostenible, para informar sobre unas sencillas pautas de comportamiento para garantizar la convivencia entre ganado, ganaderos y turistas.

Algunas podrían parecer de sentido común, especialmente para la gente que trata a diario con ganado, pero que a los urbanitas lo mismo ni se les pasa por la cabeza.

Por ejemplo, en carretera recomiendan respetar las señales de paso de ganado y reduciendo la velocidad (¿cuántos de nosotros realmente lo hacemos?). Las carreteras a veces atraviesan montes públicos o comunales y puedes encontrarte con una vaca o un rebaño; en estos casos hay que ser paciente, su ritmo es distinto, no utilizar el claxon y no bajar del coche, ya que los animales pueden asustarse y salir corriendo, con lo que supone de trabajo extra para el pastor reunir de nuevo al rebaño en campo abierto.

Cuando se pasea por el monte conviene recordar tres normas básicas
La primera norma de oro: dejar los pasos de las fincas tal y como uno se los encuentra, abiertos o cerrados, ya que el ganadero tiene un motivo para dejarlos así. 

Segunda norma: en general, no acercarse a cualquier animal suelto, y esto lo añado yo, especialmente si se trata de una vaca con ternero (pueden llegar a atacar si consideran que su cría está en peligro). 


La tercera norma: cuidado con los perros. Si nos encontramos con un rebaño lo mejor es rodearlo, cuanto más lejos mejor. Y si llevamos perro, hay que atarlo inmediatamente con la correa, por dos razones: por si se nos escapa y molesta a los animales, y porque normalmente los rebaños van protegidos y guiados por perros que no dudarán en echar al intruso de malos modos. 

Y es que los problemas excursionista-perro-pastor son cada vez más frecuentes y a menudo se deben un desconocimiento tremendo de la función de los perros guías y guardianes (a veces se utilizan dos razas distintas, careas y mastines) de los rebaños.


La función del perro pastor es proteger al rebaño, normalmente del ataque de lobos, y lógicamente, para que cumpla esta función ha de estar suelto y sin bozal. Si te ladra a ti o a tu perro, lo sensato y normal es alejarse hasta que el animal considere que su rebaño no corre peligro. Sin embargo, no falta gente que, tras el susto, amenaza al pastor con denunciarle por llevar así al perro. No señores, el campo no es un parque público y tanto el pastor como su perro están trabajando, que de algo hay que vivir.
 
Otro problema tristemente cada vez más habitual, que denuncian en la comunidad de Facebook de Ganaderas en Red (GeR), es el de la gente que ve un perro suelto en zona de pastoreo y, por desinformación o por exceso de celo, se lo llevan con ellos considerando que el ganadero lo ha abandonado, e incluso llegando a denunciarle.  Al mal rato que pasa este ganadero (ganaderas en este caso) por la denuncia hay que añadir que el rebaño queda desprotegido por un tiempo, y que en caso de que el animal acabe en una protectora (que a veces ocurre) y localicen a su dueño legítimo, este tiene que desplazarse a recogerlo y pagar por el tiempo que ha estado el perro alojado en la protectora.  

Foto de un mastín trabajando. En determinados casos pueden estar solos a cargo de rebaños en zonas cercadas. Fuente: GeR - Ganaderas en Red.

Invasión de un campo de girasoles

Esta última historia ocurrió en julio y aquí podéis leer la noticia original o su versión en castellano. De todas maneras os la resumo para mostrar lo que ocurre cuando se añaden las redes sociales y una falta total de respeto.

La familia Bogles tiene una granja en Ontario (Canadá) en la que cultivan girasol, maíz, mijo, avena y cebada. Para sacarse un dinero extra, hace tres años decidieron abrir su granja a los fotógrafos que acudían a retratar los campos de girasoles. Hasta ese momento habían tenido unos pocos cientos de visitantes. Este año abrieron la granja el 20 de julio, acondicionando uno de los campos como aparcamiento y contratando gente que les ayudara a guiar y controlar a los visitantes. Por cada adulto cobraban 7.50 dólares.

La primera semana las visitas transcurrieron normalmente, llegando apenas a un tercio de la capacidad de acogida. Pero el sábado siguiente la cosa se desmadró. Varias fotos subidas a Instagram de gente posando entre miles de girasoles se hicieron virales y desencadenaron la tormenta perfecta; de repente, medio Ontario quería inmortalizarse entre estas vistosas flores. Más idílico y rural imposible.

Fuente. The globe and mail.

Venía gente de todos los lados, las autopistas y carreteras comenzaron a congestionarse a las seis de la mañana, la gente comenzó a aparcar a un kilómetro de distancia, y entraron en los campos sembrados con sus palos de selfie e ignorando las indicaciones de los trabajadores de la granja y las señales de "no pasar" colocadas por todos lados, y lógicamente la inmensa mayoria sin pagar un céntimo. 

Al día siguiente, los dueños de la granja pasaron el día carretera arriba y abajo pidiéndole a los visitantes que se fueran, a lo que algunos contestaron que "les había arruinado las vacaciones". 

El girasol es un cultivo bastante frágil, si las hojas inferiores resultan dañadas la planta es menos resistentes a la sequía y las enfermedades. Hasta septiembre u octubre no conocerá la familia Bogles el alcance de los daños que causó la horda de fotógrafos en sus campos. Un agricultor del área de Winnipeg sin embargo comentó que cerca de 2.000 personas se presentaron en uno de sus campos, derribando las flores en busca de la foto perfecta.


Esta historia es más antigua, pero tenía que ponerla. Circula en Internet un video de un granjero croata que, harto de que los coches aparcaran en su campo de cultivo todos los domingos de mercado, tras pedir claramente que no se hiciera, decidió dar a los dueños un pequeño escarmiento arando toda la zona que quedaba libre. Acabó ayudando a sacar los coches y aún hubo algún conductor que se quejó porque su coche resultó dañado. Aquí tienes el vídeo. Fuente.

En conclusión

He puesto tres historias que me han llegado prácticamente a la vez, y que en general muestran esa actitud del urbanita de considerar que el campo no tiene dueño, que tiene todo el derecho del mundo de ir a donde le plazca, y que los caminos están hechos para que el (o ella, o sus perros o sus críos) paseen, corran o monten en bici tranquilamente, sin que vehículos de campo y rebaños se crucen en su camino, levantando polvo o dejando olorcillo a chotuno a su alrededor. 

Todos sabemos cómo está afectando el turismo a las ciudades, pero normalmente el turista medio sabe cómo comportarse y los lugares donde acude, mal que bien, están adaptados a las aglomeraciones. Pero jamás verás a un turista "de pueblo" pasear por los pasillos de una oficina o un hospital o meterse en la cocina de un restaurante e increpar al responsable por el aspecto de las lechugas, por ejemplo. 

Pues bien, el campo y la montaña son el lugar de trabajo de mucha gente en el medio rural. En algunos casos los terrenos serán de su propiedad y otras veces serán compartidos, pero ellos llevan toda la vida ahí, harán las cosas mejor o peor, pero tendrán sus motivos para hacerlas y no creo que alguien que está de paso sea la persona más indicada para juzgarles. 

Dicho esto, también es verdad que a menudo desde el mundo rural se trata al urbanita y en particular a algunas variantes (ecologista, animalista, etc) con condescendencia e incluso desprecio, lo cual también me parece un error. Hay mucha buena gente que hace turismo por conocer lugares nuevos, a sus gentes y su modo de vida, y si pasa ocho horas en la oficina, dos en medios de transporte y el resto metida en un bloque de pisos es normal que no tenga ni idea de cómo comportarse si se cruza con un rebaño de ovejas. Y a la que meterse en mitad de un cultivo para hacerse fotos le parezca de lo más emocionante.    

Lo ideal sería que tanto urbanitas como ruralitas se quiten esas gafas con filtro de ideas preconcebidas, estén dispuestos a escucharse mutuamente y sobre todo, se traten con respeto. ¿Será mucho pedir?.


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jueves, 19 de julio de 2018

LA AGRICULTURA VISTA CON OJOS DE NIÑO

De nuevo volvemos a recopilar las anécdotas y genialidades de peques y no tan peques recogidas durante el tour que realizamos todos los años por colegios de la Comunidad de Madrid.
 

Como ya hemos comentado en otras entradas los juegos y la dinámica general de las actividades, y no quiero repetirme demasiado, esta vez he probado a grabar videos, con el móvil, porque creo que dan una mejor idea de lo que hacemos y del ambiente que se crea.
 



 

Hablando sobre agricultura
 

Apenas hay respuestas nuevas cuando preguntamos a los niños sobre lo que entienden ellos que es la agricultura, pero hay una tendencia bastante clara: para las nuevas generaciones la agricultura está muy vinculada con la naturaleza, — "es un trabajo que se hace cerca de la naturaleza" nos dijo un niño del colegio Enrique Tierno Galván  —, o con conceptos digamos "buenrollistas" como la artesanía —"agricultura son las cosas hechas a mano" — o el hecho de  "tener un huerto y cuidarlo", como nos respondieron niños del colegio Miguel de Unamuno en pleno barrio de Legazpi (Madrid). Aunque de vez en cuando hay niños que se salen del guión para añadir perfumes y plantas medicinales a la lista de bienes que proporciona la agricultura.   



El agricultor es alguien que trabaja, que se "esfuerza para recoger los frutos" según nos dijo un niño del Colegio Miguel de Cervantes de Tres Cantos, y al parecer se tiene que esforzar mucho, porque las innovaciones no pegan mucho con "las cosas del campo", al menos para un niño del colegio Francisco Carrillo de San Sebastián de los Reyes: 

"El agricultor tiene una herramienta muy potente para hacer su trabajo", explica Belén, la monitora encargada de la charla principal, " ¿cuál puede ser? ".


" ¡ La pala ! ", contestó un niño completamente convencido.
 

Está visto que hay que trabajar más aún por demostrar que la tecnología no está reñida con la agricultura, sino más bien todo lo contrario. Por cierto, la respuesta que esperaba Belén era "el tractor".
 

Tenemos una caja de muestras de "cosas del campo"  que normalmente llama mucho la atención de los chicos. Cuando en el juego de la oca caen en la casilla de las pipas, les enseñamos dos cabezas de girasol distintas, de pipas para aperitivo y para obtener aceite. En el colegio Miguel de Unamuno alguien preguntó si eran picantes, como las "Tijuana", pero los compañeros le aclararon que a esas se les pone el picante después.

Nuestro amigo, del Colegio de Educación Especial Miguel Hernández en Colmenar Viejo, tenía clarísimo que esa tarjeta del memory la iba a levantar el y solo el. Siempre es un gustazo jugar con ellos. 
 
Sobre los peligros que acechan a las plantas y cómo protegerlas
 

Como en ocasiones anteriores, comprobamos que, las amenazas que primero le vienen a la cabeza a los niños son las que tienen que ver con el clima: a las plantas hay que protegerlas del invierno, de las tormentas, de que se no ahoguen...Si les tiras un poco de la lengua ya van saliendo los seres vivos: los caracoles, los pulgones, las chinches, los pájaros...o incluso de los propios niños, como nos dijo un alumno del Colegio Ntra. Sra de la Merced en Chamartin.
 

A la pregunta de Nuria, la monitora encargada del memory sobre esta foto  — "¿Qué creéis que está haciendo el tractor?" — esos mismos niños contestaron — "Salir volando".
 
Frente a las amenazas del clima poco se puede hacer, salvo construir invernaderos "para que las plantas pasen el invierno". Me hubiera gustado preguntarles si esos invernaderos se montaban justo donde crecen las plantas, como si se les pusiera un abrigo, o se las traslada todas invernaderos ya construidos cuando llega el fresquito, pero, como siempre, el tiempo apremia. El modelo actual de producción hortícola casi mejor lo dejamos para los chicos de la ESO.


¿Y qué ocurre cuando llegan las plagas? pues que —"las plantas se protegen con un espray especial que tiene veneno"—. Y ahí es cuando Belén les habla de los productos fitosanitarios. Por cierto, es curioso cómo los niños tienen perfectamente asumido que la mariquita se come los pulgones. En los tiempos que corren, da gusto cuando un mensaje verídico está tan ampliamente asumido.





 

Resulta sorprendente que los niños reconozcan al escarabajo de la patata en el juego del memory. Estos niños del Miguel de Unamuno lo hicieron.
 
Hablando de ganadería
 

Al igual que en tours anteriores, en cuanto preguntamos en qué consiste la ganadería, tarde o temprano algún niño nos contesta que tiene que ver con ganar algo, normalmente dinero.
 

Otros, algo más enterados apuntan que "es tener vacas o ganados (así en general)", o incluso  "echar de comer a los animales y luego venderlos para ganar dinero", para lo cual a veces hay que  "reproducir a los animales (o hacer que se reproduzcan)" tal como nos respondió una niña de 6º de primaria del Colegio Tierno Galván en San Fernando de Henares.
 

Un niño del Colegio Fuentesanta en Colmenar Viejo, al parecer hijo de ganadero. comentó que su padre tiene vacas y toros blancos, a lo que un compañero, haciéndose el listillo, replicó —" ¿Desde cuándo hay toros blancos? ". Pues sí, contesté, los hay desde hace mucho, pertenecen a una raza francesa llamada Charolesa y si paseas por el campo es fácil verlas.
 

Parecerá una tontería, pero cuando preguntamos cómo se llama la cría de la oveja - esos animalitos que está sujetando Mari Lanas y que NO son perritos - nos contestan de todo: son terneros, cabras u ovejillas.

 

¿Animales de granja o mascotas?
 

Cada vez se hace más evidente la importancia que dan los niños al bienestar animal, hasta el punto de hacernos dudar si realmente ven a los animales de granja como lo que son o más bien como mascotas.
 

Para los niños del Colegio de la Merced, cuidar a los animales es vigilar que no se escapen, darles de comer, de beber, asegurarse de que no tengan frio, lavarlos y, por supuesto, darles cariño.
 

Tampoco hay que olvidar la alimentación de los animales. A la pregunta de Belén — "A cada animal hay que darle el alimento adecuado, ¿no? "— una niña respondió convencida — "Claro, no se les puede dar chuches a las vacas" —.
 


Aquí vemos a Belén enseñando a los niños lo que es un crotal y para qué sirve. A algunos les preocupaba que a los animales les doliera al ponérselo.


Personajes famosos

 
En su momento comenté que la figura del veterinario la tienen muy clara, e incluso tiran de personaje más o menos famoso de televisión - el Dr. Pol - cuando sale el tarjetón de la veterinaria en el memory. También es muy habitual que salga Lady Bug cuando aparece la mariquita.
 

"The Incredible Dr. Pol" es un realitiy que muestra el trabajo de un veterinario rural en Michigan. Se emite en Nat Geo Wild. No apto para personas que se impresionen con facilidad, ayuda a entender algunos problemas a los que se enfrenta un ganadero.


"Prodigiosa: Las aventuras de Ladybug" es una serie de animación, en la que dos adolescentes se convierten en superheroes para salvar a los ciudadanos de Paris de las garras del mal, y la chica escoge un vistoso traje de mariquita. Se emite en Cartoon Network.


 

Las abejas y los niños
 

Dada la preocupación actual por la salud de las abejas y su relación con la agricultura, siempre nos gusta tantear a ver qué conocen los peques de este insecto tan fascinante.
 

La mitad de las veces dicen que "son malas porque pican" o "porque tienen veneno". Una niña del colegio Soledad Sainz añadió —"yo soy alérgica a las abejas, así que para mí son malas"— ya puedes tu decir misa, le faltó añadir.
 

Hablando sobre abejas con los niños del colegio Soledad Sainz, también en Colmenar Viejo (si, este año hemos hecho triplete en este pueblo).
 
Para equilibrar esa mala imagen muchos niños creen que son buenas, pero porque producen miel. Cuando insistimos un poco más acaba saliendo la polinización, pero no parece que lo tengan del todo claro, salvo estos niños del colegio Fuentesanta.
 




Nos estrenamos con chicos de la ESO
 

Adaptar las actividades del Proyecto Conocer a centros educativos educación secundaria era una posibilidad que no descartábamos, pero que siempre se quedaba en el cajón; hasta que surgió la oportunidad de llevar nuestras actividades a los más mayores del Colegio Ntra. Sra. del Pilar (muy cerquita de Plaza de Castilla, para los madrileños), muy majos ellos y ellas. 
 

Hay fotos que dicen mucho. Cogiendo los tarjetones como si fueran carpetas.
 
Teníamos nuestras dudas de que les pudiera gustar y de que los juegos no les parecieran "cosa de niños", pero creo que al final los chicos salieron contentos y nosotras con ganas de repetir.
 

Es verdad que cuesta más hacerles participar y sus respuestas ya no tienen la espontaneidad de los más pequeños, pero también se agradece ir un poco más allá en las explicaciones sabiendo que te van a entender. Y si no lo hacen, ya se buscan ellos la manera de acertar las preguntas que les hacía Sofía en el juego del Campo a la mesa, como dijo uno de ellos —"el truco es decir que son falsas todas las que suenen verdaderas"—.
 

En el juego de la oca se dieron cuenta de que las tareas y preocupaciones de un granjero tienen bastante poco que ver con las que salen en los juegos de granja para el móvil.
 

Les sorprendió descubrir que los pollos que nos comemos viven menos de dos meses.




Y cerramos con un Colegio muy particular, el de Agrónomos.
 




 

En esta ocasión como fin de fiesta, y ya en plenas vacaciones escolares, contamos con la participación del Colegio de Agrónomos de Centro y Canarias para hacer una actividad algo distinta. Acudieron hijos, nietos y sobrinos de colegiados, de gente del sector e incluso de nuestros compañeros de la Editorial Agrícola, que no quisieron perderse la ocasión.
 


 

Llevamos el juego de la Oca, el Memory y mi nueva apuesta para innovar con los juegos: unas cajas sorpresa con elementos en su interior que proceden de explotaciones agrícolas o ganaderas. La gracia es meter la mano, tocarlas, e incluso oler el interior para adivinar qué pueden contener. La propuesta en sí no es  innovadora, al menos en el mundo de la educación ambiental, pero creo que a los peques de hoy en día, a estos "nativos digitales" que estamos criando, al final acaba llamándoles más la atención objetos reales y tangibles que no han visto en su vida - lana recién esquilada, paja o heno, granos de trigo o maíz, pienso para animales, semillas de algodón, un crotal...- que el enésimo juego educativo digital o la ultima aplicación de realidad virtual. Supongo que me gusta ir contracorriente.

O quizás no tanto. Ahora que está tan de moda en bodas y festejos eso de hacer un photocall para que la gente se disfrace y haga el ganso, pues nosotros también, pero en plan "agro", por supuesto.


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