viernes, 24 de enero de 2020

CINCO AÑOS LLEVANDO EL CAMPO A LOS COLES


Enero es un mes de cumpleaños para el proyecto Conocer. Este año, el propio blog cumple 8 años, y la primera crónica de las actividades que hicimos en coles cumple cinco años. Dos meses y pico más que esa maravillosa aventura en la que nos metimos consistente en llevar el campo a los colegios en forma de juegos gigantes.
 

Una de las mejores decisiones fue traer elementos del campo a los coles: espigas de trigo, mazorcas de maíz, crotales, lana...llaman mucho la atención.

Desde entonces han cambiado muchas cosas -  los propios juegos, los personajes y las personas encargadas de llevarlo a cabo - pero la esencia ha permanecido y hemos ido mejorando cosas poco a poco, lo cual nos ha permitido ampliar nuestro radio de acción, de la Comunidad de Madrid a Valencia, Toledo, Zaragoza y Valladolid.
 

Así, aprovechando que por fin tenemos video que ilustra bastante bien nuestro trabajo con los escolares, voy a hacer una pequeña vista atrás.


Si te gusta lo que ves y lo quieres llevar a tu cole, asociación o evento, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
  

Los juegos
 

A desarrollar juegos se aprende, sobre todo, jugando. Y en eso estamos. Eso tiene la ventaja de hacer del trabajo de uno algo francamente entretenido...y de no poder desconectar como uno quisiera. Nuestra propuesta en los coles cuenta con adaptaciones de dos clásicos - juego de la oca y memory - a los que prácticamente solo ha hecho falta dotarles de contenido agronómico.
 

Encontrar el dado adecuado para jugar a la oca no ha resultado tan fácil. Los primeros eran hinchables y se quedaban horrorosamente flácidos a mitad de la partida (y para colmo no eran nada fáciles de inflar). Los segundos fueron dos bloques enormes de porexpan forrado con papel que armaban un estruendo enorme cada vez que eran tirados. Desde que encontramos la tercera versión, unos tipo puff, rezamos para que nos duren eternamente.
 
El tercer juego - "Del campo a la mesa" - no surgió a la primera. Comenzamos con un híbrido entre tabú y pictionary demasiado complejo de explicar y jugar en apenas 20 minutos, por lo que apenas duró unos dias en cartel. Para aprovechar la colección tan estupenda de palabras relacionadas con la agricultura y ganadería que había reunido, decidí jugar al ahorcado y ponerles a dibujar granjas en las que aparecieran esos elementos.
 



Antes del segundo tour y en pleno auge de los realities gastronómicos me vino la inspiración. Siempre me parecía que había mucho postureo y muy poca información sobre alimentos, así que decidí hacer mi propia adaptación, que no es más que un mercado en el que los muchachos deben conseguir los alimentos para montar un menú (a ser posible, saludable) adivinando preguntas.
 


Sofía  en el juego "Del campo a la mesa" preguntando a los chavales por el origen de las patatas.

El memory por su parte, ha ido cambiando las imágenes que lo componen. Nació cuando nos invitó Fendt a participar en su evento de Fendtgüinos en La Rioja, ya que habían montado una carpa para entretener a peques y no tan peques. La primera versión solo tenía, lógicamente, maquinaria agrícola y ganadera, muy variada eso sí. Poco a poco, para ampliar los temas a tratar, que son muchos más de lo que el tiempo suele permitirnos, hemos incluido fotos sobre protección de cultivos, semillas e investigación entre otras.
Sandra preguntando ¿qué ha pasado con las semillas de la sandía, dónde están? las respuestas de los niños no tienen desperdicio.

Nuestros personajes

En sus orígenes se llamó Andrés Agustín (quienes tengan la primera edición del libro lo conocerán así) ya que heredó el nombre de su creador gráfico. Un nombre sonoro y muy particular... para ir saliendo del paso. 


Tras el tour que hicimos en Valencia lo rebautizamos. La vuelta en el AVE da para charlar y evaluar lo que funciona y lo que no, y todos los monitores allí presentes decidimos que tenía que haber una chica en igualdad de condiciones y que ambos personajes deberían tener un nombre más acorde con los juegos que presentaban. De esta manera nacieron Mari Lanas y Pepe Huertas.
 

Portada de la segunda edición del libro "Conocer la Agricultura y la Ganadería".
 
Los monitores
 

Hemos sido unos cuantos los involucrados de una u otra manera en el proyecto, y por más o menos tiempo. Así que, permitidme que recuerde a los dos Alejandros, a Gema, Alba, Albertina y Nuria.
 

Yo misma he participado en muchos de los tours como monitora o apoyo eventual, pero actualmente disponemos de un pedazo de equipo formado por Belén, Sofía y Sandra, capaces de conectar de tal manera con niños y niñas que aprenden muchas cosas del campo mientras pasan un rato estupendo jugando.

Belén, aparte de gestionar las visitas a los colegios es la encargada de presentar la actividad a los chavales.



Y este es nuestro currículo, con enlaces a las crónicas correspondientes.

- Noviembre de 2012 : Actividad en centros comerciales de la Comunidad de Madrid. 


- Mayo de 2014: Actividad en Cartagena (Murcia) durante la tercera edición del Campus de la Ingeniería en la Universidad Politécnica de Cartagena. 


- Septiembre de 2015 . Actividad en Bañares (La Rioja) durante el evento de Fendtgüinos, en colaboración con Fendt España. 

- Noviembre y diciembre de 2015: I Tour en la Comunidad de Madrid. Primera y segunda parte. 

- Mayo y Junio de 2016:  II Tour en la Comunidad de Madrid.


- Noviembre y diciembre de 2016 III Tour en la ciudad de Valencia.
 

- Mayo y Junio de 2017: IV Tour en la Comunidad de Madrid.

- Diciembre de 2017: V Tour en la ciudad de Toledo. 


- Junio de 2018: VI Tour en la Comunidad de Madrid.

- Noviembre de 2018: VII Tour en la ciudad de Zaragoza.

(Noticias Rtve Aragón, min 1.21 y 7.11)

- Mayo de 2019: VIII Tour en la ciudad de Valladolid.


- Octubre y noviembre de 2019: IX Tour en la Comunidad de Madrid.

jueves, 16 de enero de 2020

"LECHES" VEGETALES VERSUS LECHE DE VACA. TERCERA ENTRADA DEL MÁSTER "DETECCIÓN DE BULOS Y MENTIRIJILLAS VARIAS SOBRE ALIMENTOS".

Me llegó ayer por Twitter esta imagen que merece sin dudarlo una nueva entrega del master. Esta vez dedicada a esas comparaciones tan poco rigurosas como llenas de ideología. Desconozco el origen de la imagen pero todo apunta al movimiento vegano/animalista. Podría parecer que les tengo manía dado que ya les he dedicado alguna entrada, pero no es así; puedo respetar sus planteamientos pero lo que me echa para atrás es la desinformación. Así que vayamos al grano.
 


Visto así cualquiera diría que los ganaderos son criminales desalmados.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

DEJA QUE TE ADOPTE UN PUEBLO

Panorámica de Buciegas. Cortesía de Diego Delso, delso.photo, Licencia CC-BY-SA
 
Hace ya dos veranos que quería dedicarle una entrada al tema de la despoblación rural, que nos guste o no, ahora está tan "de moda". Ha habido otros que escribieron antes sobre el tema, pero quizás fue el libro de Sergio del Molino, “La España vacía” el que, al nombrar este proceso, de alguna manera le ha dado carta de existencia.


En su momento, cuando me puse a escribir solo me venían a la cabeza las reivindicaciones ya bien conocidas (falta, de servicios básicos, de infraestructuras, de perspectivas laborales, de opciones de ocio, etc) o un montón de lugares comunes, en plan Mr. Wonderful rural: las campanadas de la iglesia, el cine de verano, la tienda de ultramarinos, el chillido del vencejo ya avanzada la primavera, los niños jugando en la plaza, el olor a pan y bollos recién hechos, bañarse en la alberca, ir de romería, el cielo estrellado o el sonido de grillos y cigarras...Algunos de ellos, todo hay que decirlo, son vivencias propias de infancia y juventud ligadas a un pueblo, eso sí, un pueblo grande. El caso es que me faltaba perspectiva. 
 

Precisamente fue hace dos veranos cuando tuvimos la primera experiencia que me daría algo más de "perspectiva". Atravesando el páramo de Masa (Burgos), en dirección a Santander, debido a nuestra urbanita manía de pensar que "en el próximo pueblo tiene que haber una gasolinera abierta" por casi nos quedamos tirados en la carretera. Nos salvó in extremis un agricultor que tenía un pequeño surtidor para sus dos tractores, no sin antes advertirnos que estaba poniéndonos gasóleo agrícola. Nos tiramos una hora charlando; sobre agricultura, sobre tractores y que supone vivir en el medio rural. Gracias a que en aquel pueblecito existía un agricultor en activo, con un depósito de gasoil y buen corazón pudimos llegar sin problema a nuestro destino, y con algo más de perspectiva.
 

Un lavadero público, con abrevadero adosado, todo en muy buen estado de conservación. 
Sin embargo, fue en el pasado puente de la Constitución cuando me llegó la oportunidad definitiva para ampliar mi visión del mundo rural. La alcaldesa de Buciegas, un pequeño pueblo de la Alcarria conquense, nos invitó a una jornada de encuentro con competición de juegos tradicionales y gachas de matanza para todos los asistentes. Apenas llegamos y dimos nuestras "credenciales",  los organizadores de los juegos asignaron un equipo a mis hijos para que participaran en el torneo de juegos y otro paisano nos condujo a la casa de la alcaldesa. Tras un rato de charla en la gran mesa de la cocina, un breve paseo por los alrededores, varias intentonas para manejar el aro, una cervecita en el "bar/centro social" (atendido a turnos por los propios vecinos), por fin llegó la hora de probar las gachas.
 
Las gachas manchegas, elaboradas con harina de almortas, guijas o titos, es un plato de invierno por excelencia, una receta de pastores, un matahambres y en definitiva una comida de amistad en la que, cada cual con una cuchara y un trozo de pan, sigue religiosamente la etiqueta de "cucharada y paso atrás". No fue así en esta ocasión ya que éramos muchos alrededor de los cuatro peroles que pusieron al calor de la lumbre en mitad de la calle. Participó todo el pueblo - los quince valientes que pasan allí todo el invierno, junto con los emigrados, sus parejas, hijos o nietos - en un esfuerzo por hacer piña, reencontrarse y afianzar raíces.

Jugando al aro


Aunque la textura de las gachas no me entusiasma, no iba a perderme la ocasión de probar unas tan auténticas. Así, entre cucharadas, torreznos e higaditos, hablamos con varios vecinos del pueblo y con el vicepresidente de la Diputación de Cuenca que también había sido invitado a la jornada. Me traje incluso una receta para guardar en conserva esos tomates que se quedan verdes en la mata al final de temporada y sabes que no llegarán a ninguna parte .
 

Entre tanta charla, me llamó la atención la cantidad de veces se consideraban a sí mismos, o al propio pueblo, como parte de la España “vacía" o "vaciada" (cada uno utilizaba el término que le parecía). El caso es que, quizás sería apreciación mía, pero detectaba cierto punto de orgullo colectivo, lo cual me alegra. Quiero pensar que ya pasó a la historia lo de hacerse de menos, considerándose "los paletos" o los "catetos"; incluso diría que ahora es el término urbanita el que tiene el matiz despectivo.
 

Así, cuando llegó la hora de irnos, según andábamos por las calles hacia el coche me di cuenta de lo diferente que había sido esta experiencia comparada con otras veces que habíamos hecho "turismo rural". No es lo mismo darse un paseo por un pueblo con la mayor parte de las casas cerradas, por muy pintoresco que sea, y en el que, si acaso, hablas con el personal del bar, del restaurante o de la tienda de recuerdos. En Buciegas, las calles me parecieron más vivas y acogedoras, como sus habitantes, que al fin y al cabo, nos habían “adoptado” ese día.
 

Rincón de Buciegas con gato
Entonces me di cuenta de lo equivocado del título de aquella entrada que, afortunadamente no llegué a escribir. ¿Qué es eso de que alguien de ciudad tenga que adoptar un pueblo?, ¿por qué tiene este que dejarse adoptar como si fuera una mascota abandonada o un niño huérfano?. Ciertamente muchos, muchísimos pueblos en España son huérfanos de unas instituciones que no atienden siquiera sus necesidades básicas de servicios e infraestructuras. Pero a aparte de eso, o mejor dicho, a pesar de ello, su gente empuja y se organiza para seguir demostrando, como dice María Sánchez en su muy recomendable ensayo “Tierra de Mujeres”, que están vivos y tienen voz propia.
 

“Todavía podéis reconocernos.
Todavía podéis entendernos.
Todavía seguimos hablando en presente.
Un medio rural vivo que se levanta y os tiende la mano.
Un territorio lleno de personas que sin miedo os dicen:
Estamos vivos y estamos aquí.”

 


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martes, 19 de noviembre de 2019

LA LEY DE LA CADENA ALIMENTARIA EXPLICADA CON EL CUENTO DE LA LECHERA

Seguro que muchos lectores conocen cuentos infantiles, en los que aparece un agricultor, mejor dicho un "campesino", que cultiva el campo o cuida a sus animales, obtiene su cosecha o sus productos, y va al mercado a venderlos. Y, mal que bien, vive de ello.

La fábula de la lechera de Samaniego, es un ejemplo estupendo, seguro que lo conocéis. Se trata de una campesina que va a vender leche al mercado, y en el camino va pensando qué hará con el dinero que obtenga: comprará huevos que se transformarán en pollitos, los venderá y con el dinero que saque comprará un cerdo que engordará para venderlo y comprarse una vaca y un ternero. Se emociona tanto con su optimista plan de inversión - los moralistas lo llaman ambición - que al ponerse a brincar se le cae el cántaro, que se hace añicos al igual que sus sueños. 


 

Pues bien, me ha dado por pensar cómo sería el cuento de la lechera en la actualidad. Y me temo que se parece bien poco al de Samaniego. Cierto es que para producir hay que arriesgarse, invertir, gastar dinero para luego obtener un beneficio, de esto saben bien los agricultores y ganaderos actuales: semillas, abono, maquinaria, productos fitosanitarios, agua, pienso, veterinario...La diferencia con el cuento, es que como el beneficio que sacan a cada cántara de leche (kilo de trigo, tomates o lo que se te ocurra) es muy pequeño, tienen que producir grandes cantidades para poder vivir de ello, lo cual es arriesgado ya que para producir mucho también hay que invertir mucho. Con poquito que bajen los ingresos, como los gastos son los mismos (en el mejor de los casos), la rentabilidad desaparece.
 

Volvamos al cuento. Pongamos que la lechera, con todos sus sueños llega al mercado y se acerca a su único cliente, ese que le espera todos los días para comprarle toda su mercancía. Al dueño del puesto le va muy bien el negocio, así que como se le han subido los humos a la cabeza le plantea lo siguiente a la lechera:

 —"A partir de ahora yo recogeré la leche todos los días, como siempre, pero te pagaré cuando considere". 


— "peero, ¿y cuándo será eso?"


—"Pues en dos, tres meses, no se...cuando me venga bien"


—"Eso para mí es un inconveniente, mi vaca tiene que comer pienso todos los días y si no cobro no podré comprárselo, ¿me pagarás más entonces para compensar ese esfuerzo?"


—"jajaja, ¡qué va!. Esa leche luego se la vendo al de la posada, y en función de lo que me pague el, ya veré a cuánto te la pago a ti".


—"¿Pero me garantizas que me vas a comprar la leche que te traiga? Porque si encima de endeudarme con el que me trae el pienso, luego no voy a cobrar...Por lo menos un contrato de permanencia o algo".  


—"Bueno, si quieres..., pero lo cumpliré cuando me apetezca".


 — "Entonces, estoy vendida", dice la lechera. A lo que el comprador le contesta, "Es lo que hay. Si no te gustan mis condiciones, búscate a otro (si es que puedes, jejeje; esto lo dice en voz muy bajita)". "Y date prisa, añade, porque tengo gente al otro lado de la frontera dispuesta a venderme su leche más barata".


— "¿Te refieres a los del reino de Másur? .¡ Pero si ellos no producen la leche como dice nuestro rey que ha de hacerse !, a mi me cuesta mucho hacerlo según las normas, ¡no es justo!" replicó la lechera cada vez más indignada.
 

—"Ya. Pero el rey quiere establecer alianzas con los vecinos, hasta piensa casar a su hija con el heredero, así que ha pensado en hacer unas cuantas excepciones a sus propias normas para favorecerles. A mí me viene estupendamente, ¿para qué te voy a engañar?".—"Así que, esto es lo que hay, lo tomas o lo dejas", zanjó el dueño del puesto.
 

La lechera, muy enfadada se dio la vuelta murmurando, —"brrrrr, en buena hora no hice caso a mi madre, tú que eres joven y bella hazte cortesana, me decía...¿estaré a tiempo de cambiar?".
 

Esta situación, que puede recordar al típico cuento con villanos malos malísimos y gente humilde pero buena luchando por sobrevivir, en ocasiones se replica hoy en día en las relaciones entre agricultores y ganaderos, industria y distribución. Sin que los consumidores nos enteremos de nada; nosotros con comprar bueno, bonito y barato ya tenemos de sobra.

Para evitarlo surgió la Ley de la Cadena Alimentaria (llamada oficialmente Ley 12/2013 de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria), con el noble objetivo de reducir el desequilibrio en las relaciones comerciales entre los diferentes “operadores” (la lechera, el dueño del puesto y el de la posada, en nuestro caso), sancionar las prácticas comerciales abusivas, y ya que estamos, poner un poco de orden en el patio.
 

Es una ley "de buen rollo" que establece un modelo mixto de actuación. Por una parte establece lo que debe hacerse y lo que está prohibido: obliga a formalizar un contrato, a cumplirlo por ambas partes lógicamente, a pagar en un plazo determinado, a asegurar que cuando se celebración subastas electrónicas, estas sean transparentes, y unas cuantas cosas más; salvo la venta a pérdidas, algo incomprensible para varias organizaciones agrarias. Para asegurar el cumplimento de estas normas establece un régimen sancionador (es decir, multas por portarse mal) y lo que es más importante crea la figura de organismo público encargado de vigilar y aplicar su cumplimiento, que es la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA). Por si esta agencia no llegara a todo, no pasa nada, la lay prevé mecanismos de autorregulación, en forma de un Código de Buenas Prácticas Mercantiles (u otros que surjan) y un Observatorio de la Cadena Alimentaria.

Pero como una cosa es hacer las leyes y otra es lograr que efectivamente se cumplan, hoy mismo tenemos a los agricultores del sector hortofrutícola andaluz en huelga por razones similares a las que hicieron a mi lechera imaginaria replantearse su profesión.



Tomate cherry creciendo en un invernadero almeriense

Así que, colorín colorado, esta fábula parece que no se ha acabado.