martes, 14 de septiembre de 2021

QUE LA VERDAD NO TE ESTROPEE UNA BONITA HISTORIA


 Fuente: Imagen de Philipp T en Pixabay


Volvemos del verano con una nueva clase del "Máster de detección de bulos y mentirijillas varias sobre alimentos". Esta cuarta entrega, además de ser más ligerita por eso del principio de curso, no trata sobre alimentos sino sobre animales, en concreto sobre un productor de alimento por excelencia como es la vaca.  
 

El caso es que hace unas semanas me llegó a Facebook el típico video de las vacas saliendo del establo, correteando y haciendo cabriolas, como niños chicos saliendo al recreo. En nuestras latitudes no suele ser muy habitual ver algo así y en un mundo cada vez más urbano menos todavía. Por esta razón habrá gente que lo vería como anécdota graciosa, gente que simplemente agradece ver a animales felices (como esos vídeos de perretes rescatados) y también gente que imaginan ese establo como una triste celda donde las vacas están explotadas sin ver la luz del sol.

Posiblemente, aquel post iba dirigido a estas últimas personas, si tenemos en cuenta el texto que acompañaba al vídeo. El problema es que cuenta una verdad a medias. Mi abuela , muy sabia ella, decía que las verdades a medias no dejan de ser mentiras, tal como efectivamente explica la "falacia de la verdad a medias". Y aquí tenemos delante un ejemplo de libro.


"Una organización animalista compró una granja lechera para liberar a las vacas. Animales que han estado toda su vida encerradas sin ver la luz del sol, por primera vez son libres para correr, brincar y disfrutar. Y vaya que disfrutaron". Decía el texto del post. Fuente.

 

Para ponerlo en evidencia, el primer paso era encontrar la fuente del video. Una que es escéptica daba por hecho que iba a resultar uno de tantos videos de vacas que salen felices del establo en primavera tras haber pasado el invierno encerradas. Como he apuntado antes, nuestro país tiene un clima lo suficiente benigno como para que las vacas pasen el invierno al aire libre tan frescas (les suele afectar más el calor que el frío, sobre todo a las frisonas). No sé si se deberá a razones climáticas o culturales, el caso es que cuando busqué en castellano los resultados fueron más bien escasitos. Repetí la búsqueda en inglés (cows released from barn after winter) y ahí sí que encontré una mina: vacas holandesas sobre todo, pero también suecas, británicas, irlandesas.... correteando y brincando por el prado felices de pisar verde de nuevo. ¿Y adivináis qué encontré? Efectivamente, el video que iba buscando, que incluso tenía una segunda parte."¡Eureka!" pensé. "Eh, pero no vayas tan rápido" me tuve que recordar al leer la descripción y ver el video completo.
 

Las verdades a medias son frases engañosas y falsas, que incluyen algún elemento de verdad. En este caso era verdad que una asociación animalista había comprado la granja lechera a su propietario cerca de Colonia (Alemania) porque este había entrado en bancarrota para evitar que las vacas fueran sacrificadas. En el video original interviene el joven hijo del propietario hablando de lo buenas que son las vacas y lo que le gustaba trabajar con ellas, por lo que podemos descartar animadversión hacia el propietario por motivos ideológicos. De hecho, se podría decir que hicieron un favor al ganadero al quitarle ese problema de un plumazo y encima mantener vivas a sus vacas, a las que seguro que tendría cierto cariño (al fin y al cabo son sus compañeras de trabajo, a las que ve los 365 días del año). Así que efectivamente, la granja se ha convertido en un santuario de vacas y sus nuevos propietarios consiguen los fondos mediante el apadrinamiento de los animales. Como era de esperar en estas nuevas circunstancias, a las vacas ya no se las ordeña.

Y ¿dónde está la mentira?. Pues en el resto del párrafo. El video muestra como las vacas salen a los pastos otra primavera más, esta vez con muchos más motivos para estar contentas porque han salvado el pellejo en el hipotético caso de que fueran conscientes de ello. En ningún momento se da a entender que hubieran pasado su vida encerradas.
 

Y es que si te pones a pensar desde un punto de vista práctico, no tiene ningún sentido. Cuando tienes a las vacas encerradas en un establo es necesario: darles de comer, de beber y limpiar kilos y kilos de estiércol; tooodos los días dependen al 100% del ser humano. Si durante varios meses al año tienes unos prados estupendos en los que las vacas encuentran gratis una parte importante de su ración de comida y sus deyecciones en vez de suponer un problema sanitario (y un trabajo poco agradable) son abono para el prado. ¿Para qué tenerlas encerradas?.

 

Alguno dirá que eso mismo se hace con cerdos, gallinas y pollos, que los ganaderos malvados lo que quieren es que los animales gasten la menor energía posible en moverse para dedicarla a producir. No digo que no haya algo de cierto (en lo de ahorrar energía, ojo, no en la catadura moral de los ganaderos), pero cada especie es un mundo y resulta muy arriesgado comparar un animal herbívoro de unos 500 kg, un omnívoro de 100 kg con otro granívoro/omnívoro que no llega a los 3 kilos.
 

Precisamente una de las gracias del cerdo ibérico es que trisque dehesa arriba y abajo. El cerdo blanco no tiene tanta suerte, pero posiblemente lo pasaría bastante mal al aire libre en pleno verano extremeño. Fuente: CG.Hernández Ambrona


También me dio por pensar al principio, "pues sí que deben tener pasta los animalistas para ir comprando granjas de leche alegremente". Y luego, con cierta malicia, "y cuando llegue el crudo invierno, ¿volverán sus salvadores a encerrar las vacas en el establo o les dejaran pasar fresquete en el prado?. 

 

En fin, que las cosas casi nunca son tan sencillas como parecen. Que hay que andar con cuidado a la hora de opinar sobre cualquier tema. Y sobre todo, que difundir verdades a medias para hacerte pasar por el bueno de la película está muy feo.

 

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viernes, 13 de agosto de 2021

"EL PUEBLO" QUE ME CONQUISTÓ

Contra todo pronóstico, este verano me he enganchado a una serie de Mediaset. La descubrí por casualidad, en una tarde tonta de verano y a pesar de estar plagada de tópicos rurales, el caso es que ya me he fundido las dos temporadas. 

 



Se trata de "El pueblo", una especie de comedia rural, al estilo de "Aquí no hay quien" viva o "La que se avecina", pero con personajes menos histriónicos, humor más blanco y rodada en un escenario real, con muchos exteriores. El argumento es el esperable: un variopinto grupo de urbanitas llegan a un pueblo guiados por una pareja de hippies que pretenden montar una eco-aldea. Cada uno de ellos tiene sus propios motivos para asentarse en un pueblo abandonado, el problema es que allí viven todavía cinco personas. Gracias a la buena voluntad del alcalde y su ilusión por aumentar el número de habitantes, podrán quedarse a vivir en el pueblecito soriano de Peñafría (Valdelavilla en la realidad, en la mancomunidad de las Tierras Altas). A partir de ahí, la adaptación de estos nuevos habitantes y las situaciones que surgen de la convivencia entre personas tan distintas dará lugar a situaciones muy divertidas.

 

Como estaba "en modo vacaciones" quería simplemente ignorar las abundantes contradicciones e inexactitudes rurales, pero no puedo evitarlo, me saltan. El Ovejas, por ejemplo, personaje tan arquetípico como encantador ¿cómo puede vivir de un rebaño tan pequeño?, ¿cuándo y dónde ordeña sus ovejas para elaborar el famoso "queso protocolario"?. Pero si hay algo en lo que me fijo automáticamente son los tractores, sobre todo cuando aparecen en series, películas o anuncios ambientados en el medio rural. Laura es la urbanita que quiere vivir de un huerto ecológico aunque no tiene ni la más remota idea de cultivar y por tanto no le crece absolutamente nada. En un momento de desesperación, Cándido, el alcalde que hace honor a su nombre, le ofrece las llaves del tractor propiedad de un vecino ausente del pueblo desde hacía mucho tiempo. Dado el tono de la serie y que el primer tractor que aparece es un MAN bastante antiguo, pues una se esperaba un Barreiros, un Ebro o similar, pequeño con silla de hierro, obviamente sin arco de seguridad, pero funcional...pues no, en mitad del campo aparece un flamante tractor Fendt serie 700 (creo) que costará unos 100.000 euros.

 

Un pedazo tractor con un pedazo de arado de vertedera para que una urbanita ¿cave un huerto para cultivar pimientos?. ¡¡Menos mal que tienen a Isidro, el experto en motores!! (se habla poco de las otras profesiones ligadas a la agricultura por cierto). De la idea posterior de sembrar trigo en verano, poner un pívot y abonar con mochila mejor ni hablamos. Pero como dice Cándido, "yo creyere que tu supieres".

Esta vez he preferido quedarme con lo positivo. ¿Que se aprovechan de que el despoblamiento rural está de moda? pues vale. Seamos prácticos, quizás series como esta hagan más por sensibilizar sobre estos temas, al mezclarlos con una buena dosis de humor. Esta serie ilustra la falta de servicios y el aislamiento del pueblo de una forma un tanto peculiar, pero tampoco tan descabellada. Nos muestra a los personajes yendo a "las ruinas de la cobertura" para poder hablar por teléfono o acceder a Internet. Para salir del pueblo tienen que recurrir al coche de Arsacio (el único del pueblo), al quad del cura o las bicicletas. Y lo más preocupante, el único personal sanitario realmente a mano para una urgencia médica es el veterinario.
 

Un momento que me encantó es cuando al urbanita ex-ejecutivo le da por ir a vendimiar. La cuadrilla de marroquíes se ríe de su entusiasmo inicial por ir a "recoger el fruto de la tierra, como nuestros ancestros" ¡Por fin alguien que muestra lo duro que es!. Por no hablar de la pullita a las condiciones laborales en el campo.

Pero quizás una de las cosas que más me ha gustado es el lenguaje. Al principio me chocó y me parecía que simplemente reforzaba los estereotipos (sobre todo el uso de esos subjuntivos raros). Pero poco a poco una se va acostumbrando a todas esas expresiones y palabras en desuso de zonas rurales; que por cierto son totalmente reales ya que los guionistas las recopilaron para crear el dialecto propio de Peñafría. Entre bromas y veras, palabras como "amuñar" (estropearse), "engollipao" (estar lleno) o "estrapalucio" (desaguisado) entre muchas otras vuelven a ser pronunciadas y, en un bonito detalle de los guionistas, los personajes urbanitas van utilizándolas cada vez más conforme avanza la serie. Sobra decir que a mí me ha ocurrido lo mismo.

Cándido, el alcalde, "abocicao" a la ventana para informar a los vecinos.

 

En definitiva, que me ha gustado. No esperaba gran cosa, pero en vez de "enfolliscarme" con eso de los estereotipos y las incongruencias, he acabado echando de menos a sus personajes y me he quedado colgada de una historia dirigida al gran público que, en mi opinión, conjuga estupendamente la comedia, la ternura y por momentos el drama. Y que por si fuera poco, ha convertido el pueblo de Valdelavilla en un destino turístico; esperemos que los urbanitas que allí acudan no causen tantos "estrapalucios" como sus habitantes de la ficción.

 

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martes, 10 de agosto de 2021

ABECEAGRARIO : ALMÁCIGA

 Hemos terminado la segunda ronda de nuestro Abeceagrario y de nuevo nos encontramos en la A. Quizás no es el mejor momento, pero no quiero dejar pasar una palabra que me encanta: almáciga o almácigo.

 

Semillero o almáciga de calabacín

Una almáciga es lo que ahora llamamos semillero. Y tal como lo define la RAE, es el lugar donde se siembran y crían los vegetales que luego han de trasplantarse. Y vamos a aprovechar esta entrada para contar varias cosas básicas que pueden resultar de interés a nuestros lectores huerteros.
 

¿Qué plantas se siembran en almáciga?
 

No todas las plantas cultivadas se siembran primero en semilleros. Aunque depende de varios factores, lo habitual es que se recurra a la siembra en semillero cuando la semilla es pequeña (lechuga, puerro, cebolla, tomates entre muchas otras) y la plantita tolera bien el trasplante. Lo contrario a sembrar en semillero es hacer siembra directa, como ocurre por ejemplo con zanahoria, maíz, judías, guisantes, calabazas y los calabacines.
 

¿Cuándo se recurre a la almáciga?
 

Cuando se tiene un huerto activo durante todo el año posiblemente siempre haya  plantitas creciendo en el semillero; al menos las lechugas, de las que se recomienda hacer siembra escalonada para que no se te acumulen en la nevera.
 

Semillero de dos variedades de lechuga en un huerto escolar. A pesar de la tremenda densidad, se ha colado alguna que otra mala hierba. Con la experiencia se empieza a distinguir desde chiquititas lo que es mala hierba de lo que no.
 

Para estar bien surtidos de las plantas más típicas del huerto y me atrevería a decir las más valoradas- a saber tomates, pimientos, berenjenas, sandías, melones - y que les de tiempo a desarrollar sus frutos en verano, lo habitual es preparar el semillero a finales de invierno o principios de primavera, según sea el clima de la zona.
 

A la hora de sembrar hay que tener en cuenta que suelen existir variedades que se desarrollan mejor en determinadas estaciones. Por ejemplo, que las cebollas pueden ser de día corto o de día largo, o que si siembras variedades de espinacas y lechugas de otoño/invierno con la idea de cosechar en verano van a echar flor y amargar en cuanto te descuides.
 

Pero no te preocupes, si has comprado la semilla en paquete, en él encontrarás la fecha aconsejada de siembra. Si eres huertero aficionado suele ser recomendable, y en mi opinión más interesante, utilizar semilla autóctona ya que no es lo mismo sembrar según que tomates aquí o en Holanda. También conviene apuntar todos los datos que puedas cuando recoges tu propia semilla o te la regalan.
 

¿Qué tipo de almáciga utilizo?
 

Pues depende del tamaño de tu huerto, lo que quieras sembrar y de tu conciencia ecológica y/o afán reutilizador. Lo más importante de todo es que puedas garantizar que mantiene la humedad y una temperatura estable. 

Existen contenedores o bandejas diseñadas específicamente para ello: de plástico, y de corcho blanco o de fibras naturales, divididas en muchos compartimentos llamados celda o alvéolo donde cada planta tendrá su espacio propio. Las bandejas de uso profesional suelen tener muchas celdas (de 100 para arriba) y pueden resultar útiles cuando se tiene un huerto grande y el consiguiente espacio protegido para albergar los semilleros, o cuando vas a cultivar plantas que abultan poco como cebollas o puerros. Cada vez son más comunes las bandejas y macetitas de turba, que al ser orgánicas van directamente a la tierra. Aunque se supone que la planta sufre menos, hay que estar muy pendiente de que se mantenga la humedad, igual que con las bandejas plásticas. Hay también en el mercado bloques de turba o fibra de coco pre-formados, que tengo ganas de probar.

 

Semilleros profesionales de cebolla

Puedes conseguir infinidad de contenedores distintos reciclando. Si miras por Internet hay algunos muy cuquis y super ecológicos pero en mi experiencia algunos o tienen una utilidad muy limitada o requieren mucho trabajo para la vida útil que tienen: cáscaras de huevo vacías, hueveras, papel enrollado, el cartón del papel higiénico... Yo personalmente me quedo con los socorridos envases de yogur, los tetra brick y mis favoritas, las cajas de porexpan grandes de las pescaderías. 
 
El mundo del reciclaje ofrece muchas posibilidades para hacer semilleros.  Fuente

Para las plantas que pueden alcanzar cierta envergadura me encanta utilizar las cajas de porexpan: puedes meter bastante sustrato y conservan bastante bien la humedad y la temperatura. 

 

Estas tomateras se han quedado temporalmente sin sitio en el huerto. Inconvenientes de las cajas de porexpan: que al principio pueden oler mucho a pescado, que no tiene compartimentos interiores y si son demasiado profundas puede no llegar la luz bien a todas las plantitas.

 

¿Qué tierra pongo?
 

Ya va siendo hora de que te familiarices con otra palabra importante en agricultura, sustrato. Resumiendo mucho es un material sólido, distinto del suelo, que permite el desarrollo de las raíces de la planta, pudiendo contribuir o no a su nutrición.
https://www.infoagro.com/industria_auxiliar/tipo_sustratos.htm
 

Y es que, una de las reglas de oro para que germine el mayor número posible de semillas y obtener unas plantitas sanas, es utilizar un buen sustrato de siembra. Irte al parque o al campo a coger una bolsa de tierra o comprar una bolsa baratita de "sustrato para macetas" es casi sinónimo de fracaso total.
 

Lo ideal es comprar sustrato específico para semilleros o hacerlo uno mismo (aquí te dejo un vídeo). Debe tener una estructura fina y ligera que permita a la raíz desarrollarse sin problemas, que posea los nutrientes necesarios y que no se seque con facilidad.

 

¿Qué más tengo que tener en cuenta?
 

En primer lugar la edad de las semillas, si fueron recolectadas hace mucho tiempo (o si se han conservado en malas condiciones) es muy posible que no germinen.
 

Para lograr una buena almáciga es necesario garantizar una humedad constante pero no excesiva y temperaturas suaves. La mayoría de semillas germinan sin problemas si se mantienen a una temperatura constante comprendida entre 12 y 25ºC. Si donde vives la temperatura ambiente suele ser inferior siempre puedes utilizar los germinadores eléctricos calefactados.

Es importante colocar los semilleros en un lugar con buena iluminación, pero evitando una exposición fuerte y muy directa al sol, ya que puede acabar con las plantitas en unas pocas horas.
 

A la hora de enterrar la semilla, es importante respetar la profundidad de siembra. conviene enterrar las semillas a una profundidad entre 2 y 3 veces su tamaño. Si se colocan demasiado profundas gastarán todas sus energías en llegar a la superficie y si quedan poco enterradas, corremos el riesgo de que la semilla se seque y por tanto no germine.
 

¿Cuándo trasplantar?  

 

Depende de la especie, obviamente, pero lo normal es que tras unos 10 ó 15 días tras la siembra empieces a ver las primeras plántulas, aunque los pimientos y algunas aromáticas pueden más de 20 días en asomar.
 

Día a día, si atendemos bien nuestro semillero, las plantitas irán creciendo y evolucionando hasta que llegue el momento de estar listas para el trasplante. De nuevo, cada especie requiere su tiempo, pero como norma general hay que esperar a que la plantita desarrolle varias hojas verdaderas. Las primeras hojas que aparecen se llaman cotiledones, suelen ser muy distintas a las que normalmente tiene la planta, hasta el punto que no se consideran hojas verdaderas.
 

Esta plante de calabacín ya ha desarrollado sus hojas verdaderas (realmente cuando crezca serán mucho más grandes y pinchudas) aunque todavía conserva sus los cotiledones (las mismas hojitas de la foto del principio, pero algo más creciditas).

Menudo rollo, ¿realmente merece la pena hacer semillero?
 

Hoy en día es posible comprar plantitas ya crecidas de especies hortícolas en muchos lugares: mercadillos, centros de jardinería o incluso grandes superficies. Suelen venir bastante crecidas y por tanto son menos delicadas, pero pueden resultar caras si tienes un huerto grande.


Hacer tu propio semillero es un proceso algo delicado, supone más trabajo ya que hay que estar pendiente del desarrollo de las plantitas; pero también da cierta satisfacción personal cultivarlas desde el principio. Además, y siendo prácticos, sabrás con mayor certeza lo que te va a crecer en el huerto; ya sea porque compraste un paquete de semillas de calidad garantizada, porque pediste y rogaste al paisano que te diera semillas de ese tomate tan rico o porque te encargaste tu mismo de guardarlas el año anterior.

 

Otras almácigas distintas
 

Según la RAE, la almáciga, es un tipo de resina algo aromática que se extrae de una variedad de lentisco. El lentisco (Pistacia lentiscus) es una planta autóctona mediterránea, pariente del pistacho, que a veces también recibe el nombre de almáciga.
 

"Almáciga" también es un libro escrito por María Sánchez, concebido como un semillero de palabras y muy recomendable si te gustan las cosas del campo. En el recoge palabras del castellano y de otras lenguas que se hablan en nuestro país, para que sean descubiertas y compartidas por los lectores y así no se pierdan.

 

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viernes, 9 de julio de 2021

EL MINISTRO GARZÓN Y LA CARNE, UN ELEFANTE EN LA CACHARRERIA

 Los elefantes son unos animales imponentes, que normalmente despiertan simpatía y buen rollo. Las cacharrerías suelen ser locales antiguos y pequeños, que según lo mires pueden estar llenos de trastos o de tesoros por descubrir. Pero si, por lo que sea, el elefante con toda su buena voluntad decide entrar en la cacharrería a cotillear un rato, lo más seguro es que la visita acabe convirtiéndose en un desastre.


Me ha venido esta imagen al pensar en nuestro panorama político actual. Como, al parecer, no están los ánimos suficientemente crispados ha tenido que venir un político a echar más leña al fuego, o a la barbacoa si me permitís el chiste fácil.
 

Qué tendrá la carne que cada vez que nos piden reducir su consumo se monta la de dios, y que en cuanto a los países empiezan a despegar económicamente empiezan a darle al filete.Fuente:Imagen de Devon Breen en Pixabay 

Y es que resulta que el actual ministro de consumo, Alberto Garzón, ha publicado un vídeo en el que no me queda claro si pide a los ciudadanos que comamos menos carne, si quiere mostrarse como heroico defensor de la salud y el medio ambiente y luchador sin igual contra las villanas macroempresas o ambas cosas a la vez. El caso es que el ministro se ha metido en un buen berenjenal, él solito y (aparentemente) sin necesidad alguna.
 


Se está hablando muchísimo del tema. Como era de esperar ya se ha polarizado el asunto entre los dicen que ya iba siendo hora de que un politico se mojara con el exceso de consumo de carne, los que se niegan a que nadie les diga lo que deben o no comer y obviamente el sector productor de carne que se ha sentido profundamente agraviado. 


Este blog dedicado a divulgar sobre alimentos y sus productores no iba a quedarse al margen, por lo que aportaré mi visión siguiendo como guión el certero resumen del asunto que ha hecho Jesus Soria en Twitter.

 

Hay que proteger al sector ganadero? Si
 

O, al menos, no machacarlo gratuitamente. Ni es el momento, ni son las formas. La gente del campo se merece más rigor y respeto y cualquier organismo de gobierno, de la administración que sea, tiene que gobernar para todos, o al menos intentarlo.

 

El problema del exceso de consumo de carne es innegable y aunque la motivación del video es acertada y necesaria se ha desperdiciado la ocasión de promover un debate serio y productivo. Aunque quizás eso sea mucho pedir hoy en dia en este país.

 

El caso es que no se puede plantear un tema tan complejo con medias verdades. No así, no en estos tiempos en los que estamos ya un poco hartos de luchar continuamente contra la desinformación. No desde un puesto de ministro.

 

Y me temo que no ha sido una simple ocurrencia, ya que a pesar del chaparrón que le ha caído, insiste en la misma visión simplista en entrevistas y en una columna de opinión. De opinión, un ministro, que para colmo ni siquiera representa a ninguno de los dos sectores a los que pretende defender: sanitario o medio ambiente.


 

¿Consumimos mucha carne? Si
 

Comienza el video diciendo que nos estamos cargando el planeta en parte porque consumimos carne en exceso y que la acción de cambiar nuestra dieta tiene incidencia directa y puede contribuir a mejorar el estado del planeta. 


Es importante recordar que como consumidores tenemos un enorme poder, a menudo incluso político, pero creo la carne no lo es todo, me atrevería a decir incluso que tampoco la dieta. Quizás el problema esté en nuestra manera de consumir, mucho de todo, devorando recursos de todo tipo para producir ropa, aparatos electrónicos, plásticos, alimentos, etc. que acabamos devolviendo al planeta en forma de residuos que apenas somos capaces de recuperar.

Solo un dato, según la ONU si el desperdicio alimentario fuera un país, sería la tercera nación con más emisiones de gases de efecto invernadero del mundo. Que comemos mucha más carne de la que necesitamos para nuestras necesidades vitales no es ninguna novedad a estas alturas, pero ¿vamos a echarle toda la culpa a este alimento?.
 

¿Hay que comer menos carne? Si
 

Según el Informe Anual del consumo editado por el Ministerio de Agricultura (pg168), en 2020 los hogares españoles aumentó el consumo de carne en un 10,5 % alcanzándose los 2.305,25 millones de kilos.
 

El consumo se acerca a los 50 kilos de carne por persona y año: unos 136 gramos diarios o casi un kilo a la semana (entre carne fresca, procesada y congelada). Si nos fijamos en la recomendación de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria que propone un consumo entre 200 y 500 gramos semanales, o el consejo de OMS de no superar los 500 g. de media, los españoles estamos comiendo más del doble de lo máximo necesario.

 

El caso es que si restamos a los 7.6 millones de toneladas de carne que dicen que producimos en España , los 2.3 mt que efectivamente nos zampamos, nos quedan nada menos que 5.3 mt para exportar. Esta viaja a países como China donde los que empiezan a tener dinero ni se plantean prescindir de la carne, un alimento que por cierto perciben de alta calidad precisamente porque seguimos el Modelo Europeo de Producción. Cuando estos países decidan que están comiendo demasiada carne vamos a tener un problema importante, pero eso ya es otra historia.
 

Mientras en el video se dice que España es el país que más carne consume de toda la Unión Europea aparece este mapa de la FAO (a ver si para la próxima especifican un poco mejor las fuentes) que muestra la "cantidad de suministro de carne". Ignoro el contexto original del mapa ni por qué se ha utilizado, pero una cosa es suministrar carne a todos los habitantes de un país y otra muy distinta es que dichos habitantes efectivamente la consuman.

 

¿Este exceso afecta a nuestra salud? Si

 
Casi al final del video (minuto 4.40) pronuncia la frase "detrás de cada filete de carne que tenemos encima del plato hay muchas cosas que probablemente no nos habían contado", que me recuerda una barbaridad a esas típicas de los videos chungos de Youtube, que vienen a decir "mira lo majo que soy que te estoy contando lo que nadie quiere que sepas".
 

Pues va a ser que no. Acerca del impacto negativo del consumo excesivo de carne sobre la salud y el medio ambiente se lleva hablando, y advirtiendo, desde hace ya bastante tiempo, en este artículo puedes ver varios ejemplos, e incluso yo toqué el tema en 2015 nada menos. Y desde luego de una manera bastante más seria que esta especie de documental, hilado con cuatro datos buscados en Google, las típicas imágenes de banco y musiquita apocalíptica como apunta Rubén Villanueva. Y que para colmo constantemente mezcla churras y merinas, esto lo añado yo por eso de reivindicar nuestra cabaña ganadera.

 

Cuando hablando de salud dos cosas me han llamado la atención. Primero, cuando Alberto Garzón dice que "las dietas ricas en grasas, sodio y azúcares provocan más muertes en su conjunto que el alcohol, el tabaco y las drogas". ¿Está asumiendo automáticamente que esa dieta, típica de países superdesarrollados, lleva carne? precisamente es en estos países donde es más fácil encontrar productos ultraprocesados destinados a veganos que se pasan tres pueblos en cualquiera de esos tres elementos. O lo que es peor aún, ¿está insinuando que comer carne es peor que consumir tabaco, alcohol o drogas?. A mí un buen chuletón bien preparado me parece una delicia, y está visto que al presidente del gobierno también, pero al menos que yo sepa es menos peligroso y sobre todo no provoca adicción.

 

Me ha chocado bastante eso de que si haces barbacoas de vez en cuando al menos "compensa los días siguientes" con una dieta rica en vegetales, fibra, blablabla, ¿y el resto de días?. Si algo he aprendido de todo el tiempo que llevo oyendo y leyendo a nutricionistas es que lo de darse un atracón y luego compensar no suele ser buena idea. Y mira que se estrujan la cabeza para darnos ideas con las que "aligerar" las barbacoas.
 

¿Es un problema medioambiental? Si
 

Aunque en este punto habría que matizar bastante lo que se dice en el video. Bien en grande aparece el dato de que la ganadería a nivel mundial representa el 14,5% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), ni idea de dónde lo han sacado. Por si acaso os dejo esta entrada donde ya traté el tema y esta página de la FAO que explica estupendamente el problema

 

Las distintas instituciones (IPCC, FAO, EPA entre otras) calculan que la contribución del ganado, así en general, a las emisiones de GEI a nivel mundial representan entre el 7 y el 18 % (según el enfoque utilizado para la cuantificación y el tipo de emisiones estudiadas). Aquí se incluyen los gases emitidos por la fermentación del rumen, los que libera el estiércol, los debidos a la producción de pienso y a los cambios en los usos del suelo. Y para que nos hagamos una idea, según datos del Miteco (es decir, los "colegas" de gobierno que se dedican a las cositas del medio ambiente) las cifras de emisión de GEI en España son las siguientes: el transporte supone un 27,7%, la industria un 21,4% y la generación de electricidad un 10,3%. Por su parte, la agricultura supone el 14,1% de las cuales la ganadería aporta el 9,1% y los cultivos el 4,9%. Ojo, que además cuando hablamos de ganadería no podemos olvidarnos de la producción de leche y huevos, que no son poca cosa.
 

Y si miramos este grafico, veo muy arriesgado equiparar lo que contamina las "flatulencias de las vacas, los cerdos y el pienso (sic)" (ganado + sus deyecciones= 5.8%) con lo que contamina un coche (transporte por carretera =11,9 %). Imagen tomada de un hilo muy recomendable.  


Respecto al gasto de agua en la actividad ganadera utiliza el concepto de huella hídrica “tradicional”. Este método contempla el uso de los tres tipos de agua: verde (de lluvia), azul (la utilizada para regar) y gris (para diluir la contaminación) sin entrar apenas en detalle, lo cual puede dar lugar a interpretaciones erróneas: no es lo mismo criar un ternero en los pastos gallegos que en el norte de Córdoba. Actualmente se utiliza la “huella de la escasez hídrica”, que además de considerar solo el agua azul y gris (de la que hay reservas) incorpora un índice de estrés hídrico que da una idea bastante más ajustada de lo que realmente cuesta producir un kilo de carne en distintos lugares.

 

Esta imagen me impacta tanto como la panorámica de invernaderos de Almería o unos rascacielos en mitad del desierto. Los macrocebaderos existen, pero no caracterizan a la ganadería española, que es mas de pequeños productores.

 

Una vez grabado el discurso del ministro en el jardín, o se dieron cuenta que lo mismo el sector ganadero se les iba a echar encima o alguien con un poco de criterio advirtió que no todos los tipos de ganadería son iguales. Así que decidieron meterle un parche al video para aclarar que "la ganadería extensiva es mucho más sostenible que las macrogranjas; ayuda a enriquecer los suelos y prevenir incendios y crear puestos de trabajos que protegen la economía local". No seré yo quien lo niegue, desde luego, pero quiero aclarar una cosita.
 

Aunque depende mucho del tipo de ganadería y la especie, los animales que viven en extensivo representan la mitad del proceso productivo de la carne: la vaca o la oveja paren a la cría en el campo y allí la cuidan y alimentan hasta que alcanza el tamaño o edad adecuada para cebarlo, ya sea en la propia explotación o en un cebadero. En estas instalaciones serán alimentados sobre todo a base de pienso para que vayan desarrollando musculo hasta la edad del sacrificio, por tanto esta fase ya se puede considerar ganadería intensiva . En otras palabras, la cosa no es tan simple y en nuestro medio rural existen muchos puntos intermedios entre la macrogranja y la "ganadería extensiva, familiar y ecológica". Y francamente, hacer caso al ministro y consumir carne producida en estas últimas, por mucho que me gusten, es francamente difícil y más aún en el contexto actual de crisis económica. 
 

¿Hay que buscar soluciones? Si 
 

Se puede, se debe y se está haciendo. Desde muchos ámbitos. Tal como cuento en la entrada acerca de vacas y cambio climático, se está investigando en dos puntos clave: disminuir el metano que producen los rumiantes al eructar (no al liberar sus "ventosidades") o en la manera de gestionar los estiércoles para que emitan la menor cantidad posible de este gas.

 

Cada vez se estudia más cómo reducir la emsión de GEI mediante la innovación en alimentación animal.
 

Respecto al consumo de carne sería deseable que el propio ministerio, a ser posible coordinándose con Sanidad y Agricultura, informara sobre las alternativas al consumo de carne, excesivo o no. Qué fuentes de proteínas existen, cómo y quién las produce y que impacto global pueden tener, tanto positivo como negativo.

Al fin y al cabo, en el Real Decreto 495/2020, que desarrolla la estructura orgánica del Ministerio de Consumo establece en su artículo 2 que corresponde a la Secretaría General de Consumo y Juego "el impulso y coordinación de políticas públicas de consumo y alimentación saludable, ofreciendo garantías de seguridad alimentaria e información de calidad a las personas consumidoras y agentes económicos del sector agroalimentario español". ¡Tracatrá!, sospecho que alguien no tiene muy claro para qué sirve el propio ministerio que dirige.
 

Otra función es "la realización de campañas institucionales dirigidas a aumentar la información y formación de la ciudadanía en relación con las materias objeto de su competencia". He oido hablar de una campaña ministerial, pero no tengo yo claro que lo sea. Hay un hashtag bien clarito que se repite hasta la saciedad, pero no aparecen logos oficiales por ningún lado. Y si algo diferencia a una campaña institucional es que tiene logos hasta en la sopa.
 

Al final del video, Garzón, pide la opinión a la ciudadanía. Aparte de todo lo dicho, le recordaría la vieja expresión de "zapatero a tus zapatos". Como ministro de consumo también tiene encomendado "la garantía e impulso de los derechos de las personas consumidoras, en especial, de aquellas que puedan encontrarse en situación de vulnerabilidad". Se me ocurren unas cuantas tareas en las que entretenerse que SÍ son de su competencia: la proliferación de casas de juego en zonas económicamente deprimidas, el dichoso Nutriscore, la publicidad de alimentos destinados a la población infantil o, ya puestos, intentar al menos que el ciudadano medio llegue a entender algún día el recibo de la luz.

 

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