lunes, 26 de junio de 2017

AGRICULTURA ES... VIVIR EN EL CAMPO Y CULTIVAR COSAS

Recientemente ha sido noticia los resultados de una encuesta que revelan que el 7% de los estadounidenses creen que la leche con chocolate procede de vacas marrones.

La verdad es que no me sorprende mucho, considerando que una amplia mayoría de estadounidenses ven la comida como un producto muy transformado, que apenas recuerda a la fuente original. Y eso a pesar de tener muchas organizaciones dedicadas a hacer mucha y muy buena divulgación agraria. Pero me gustaría poner esta noticia un poco en perspectiva. En primer lugar, se trata de una encuesta llevada a cabo por el Innovation Centre of U.S Dairy (algo así como un centro de innovación ligado a una asociación interprofesional del sector lácteo) de EEUU que marcaba el inicio de una campaña de promoción de los productos lácteos. En segundo lugar, era una encuesta on-line, que rellenaron 1.000 adultos. En otras palabras, y sin ser experta en estadística: muy poco representativa, con un diseño metodológico dudoso (¿ cómo asegurarse que los encuestados no han respondido por error, son trolls o simplemente se lo toman a broma ? ), pero que generaba la noticia perfecta para justificar dicha campaña, y sobre todo para que los medios de comunicación hablaran de ella. Y tanto, que ha llegado hasta España.

Casualmente esta noticia ha llegado en pleno Tercer tour del "Proyecto Conocer la Agricultura" por colegios de la Comunidad de Madrid. Y estas visitas a colegios nos dan cierta idea de cómo andamos de culturilla agraria por estos lares. Mi conclusión, al final de la entrada.
 


La charla inicial
 

Seguimos preguntando a los niños qué es la agricultura, y posiblemente el título de esta entrada lo resume todo: para ellos es sembrar, plantar y recolectar, y preferentemente verduras y hortalizas. Hubo incluso una niña del colegio Peñalvento en Colmenar Viejo, que tiró de personaje conocido, aunque algo antiguo, para explicar en qué consiste la agricultura: —"es lo que hacía San Isidro"—.
 

Para los niños del colegio Hélade de Boadilla, las plantas no toman medicinas, toman simplemente agua. 

Tras hablar de los productos agrícolas que conocen - de nuevo dominan las frutas y verduras, con zanahorias y tomates a la cabeza - y, recordando que nos ayudan a prevenir enfermedades, aprovechábamos la ocasión para preguntarles.

—"Y las plantas ¿se ponen malas?"—Aunque les descolocábamos un poco, enseguida respondían que sí "se ponen pochas, por no regarlas"—.

Eso si algún niño hubo que habló de hongos, ¡y otro incluso de pulgones!. Supongo que eso de que a las plantas les ataquen otros seres vivos, causándoles enfermedades, no es algo evidente para los niños. Nuestro objetivo es simplemente hacerles ver que ese riesgo existe, y que el agricultor puede recurrir a Productos Fitosanitarios para curar a las plantas. Si se quedan con ese palabro y el concepto "las medicinas de las plantas", nos damos por satisfechas.
 

La ganadería por su parte, consiste en "cuidar de los animales", así en genérico. Aunque hubo algún niño despistado, y poco informado, para el que la ganadería es —"ganar mucho"—. Por cierto tienen clarísimo que  si se ponen malos los animales es el veterinario el encargado de curarlos.
 

La oca
 

Ya os he hablado en otras ocasiones de nuestra versión del juego. Es muy vistoso, si, pero tiene una pega; es imposible evitar la competitividad de los niños (ya bastante alta de por si ) todos quieren ganar y las explicaciones pasan a un segundo plano.
 

Y mira que este año hemos hecho un tablero con muchas más cosas que contar. Nuestro personaje se ha puesto un nombre más corto, ahora es Pepe Huertas y tiene una socia ganadera que se llama Mari Lanas

Los niños del colegio Zola de las Rozas jugando a la oca
 
A veces surgen anécdotas o comentarios que dan que pensar. Belén, la monitora que normalmente lleva este juego comentó sorprendida que los niños desconocen por completo que el azúcar sale de una planta. Es normal que al tratarse de un cultivo tropical, muchos no hayan visto una caña de azúcar en la vida...pero la remolacha azucarera, propia de nuestras latitudes, les suena también a chino. Con lo presente que está el azúcar en sus vidas, y lo que le gusta a algunos, no tienen la más remota idea de dónde viene.
 


El memory
 

Con este juego, algo menos vistoso, pero muy agradecido para jugar, aprovechamos el poder de la imágen para introducir algunos conceptos: la importancia del clima, la gran ayuda que supone la maquinaria, la salud de las plantas y el papel de la fauna auxiliar. Albertina, la monitora que suele llevar este juego confirma que los niños están muy verdes en esto de las abejas y la apicultura: algunos creen la miel se elabora a partir del polen y no tienen del todo claro en qué consiste la polinización ni por qué es tan importante.
 




Como anécdota, contar que a una niña, muy asertiva y ecologista ella, no le pareció nada bien que se considerara la amapola como una mala hierba y exigió a la monitora que retirara la foto. Albertina tuvo que contarle que, si bien la amapola es una flor muy bonita, que da color a los campos y que como muchas otras "malas hierbas" puede utilizarse como medicinal, cuando se pone a competir con los cultivos por el agua y los nutrientes, les perjudica bastante.
 

Algunas de las múltiples tarjetas que componen nuestra versión agrícola-ganadera del memory.

 

Del campo a la mesa
 

Como conté en la crónica del tour anterior, se trata de una especie de mercado en el que los niños tienen que adquirir los alimentos para hacer una receta con ellos. He cambiado la dinámica del juego, para hacerla más rápida y atrayente...y para poder controlar mejor el momento de la compra, que antes era un verdadero frenesí.
 

Es inevitable una primera explicación. Aquí se ve que los peques del Peñalvento están muy interesados.
 
Para conseguir los alimentos tienen que acertar unas preguntas de verdadero o falso, algunas de ellas muy locas o descabelladas; así veo cómo andan de conocimientos agro-nutri-gastronómicos y les hago razonar un poquito. La tendencia natural es responder lo primero que se les viene a la cabeza, pero en cuanto otro grupo u otro niño dice justo lo contrario les entra la duda y empiezan a razonar.
 


Aquí un equipo del Colegio Andrés Segovia de Leganés discutiendo si van a hacer macarrones, arroz con tomate o pizza. Lo único que les pido es que sea una propuesta equilibrada y saludable.


Si da tiempo, me cuentan cómo hacen la receta. Esto les suele gustar, aunque se nota que ya Master Chef ya no les motiva tanto.

Hay cosas que lógicamente los niños no tienen por qué saber, como cuántos huevos que pone una gallina al dia o la cantidad de leche que produce una vaca; por cierto se repite la tendencia de sobreexplotar a pobres las gallinas (¡¡ que gran daño ha hecho la gallina Turuleca !!) y no sacar partido a las vacas de leche. Donde sí suelen fallar en la denominación comercial de algunos alimentos, por ejemplo los tomates "cherry", - en un 40% de las veces estaban de acuerdo en que son cruces de tomates y cerezas - o los pollos "camperos", que viven por ahí sueltos por el monte y el ganadero tiene que ir a cazarlos - a un 50% les entraba la duda de si era cierto o no. También se les hace difícil creer que existan patatas y zanahorias de colores, ya que jamás las han visto. Lo de las pintitas del plátano de Canarias tampoco lo tienen del todo claro, hubo un niño que me dijo convencido que —"los machos tienen pintitas y las hembras no"—. 

Sin embargo, es justo reconocer que hay muchas otras cosas que si tienen clarísimas

- que no sólo las vacas de color marrón nos dan carne, 
- que el hecho de que las vacas tengan cuernos no tiene nada que ver con el sabor de la carne (a pesar de que algún niño apuntara a que da igual que sean de toro o de vaca ).
- que los yogures de fresa ni de coña se consiguen dando de comer muchas fresas a las vacas,
- que los pollitos cuando nacen son amarillos, no rosas ni azules ni morados. (Hace tiempo pasó esa moda de regalar o vender pollos tintados de colores; mi primer contacto con avicultura, de cuando era una cría ).
- que el trigo no viene del árbol triguero ni el aceite de oliva del aceituno.
- y que las mandarinas, no son naranjas que se han quedado pequeñas por falta de riego, son una especie distinta.


 

En todos los tours intentamos incluir un colegio de educación especial, ya que disfrutamos mucho de la experiencia, y ellos creo que también. Esta vez repitió el Sor Juana Inés de la Cruz de Fuenlabrada, que han sido los únicos en identificar al escarabajo de la patata (el cursar un módulo de jardinería siempre ayuda) y los más originales a la hora de proponer platos para el menú: ¡¡ callos con vinagre !!  y San Jacobos.


Y como conclusión
 

Afortunadamente y por lo que vemos en los colegios, en España todavía mantenemos una relación algo más normal, o más realista, con la comida y los alimentos.
 

En mi opinión, en la imagen que los niños se hacen de lo que es, o se supone que es el campo, la agricultura y los alimentos lo que más pesa es su experiencia personal o la de personas cercanas a ellos. Por ejemplo, una niña que ha vendimiado (algo muy poco habitual) tenía claro que las uvas de vino, aunque también se pueden comer, eran distintas de las de mesa. Otra del colegio Los Robles, de Aravaca, hablando del color de la cáscara y del interior de los huevos, me contó que ¡¡ las gallinas de su abuelo los habían puesto verdes!!. Por esta razón es tan aconsejable que los centros tengan un huerto escolar activo, o incluso un gallinero.
 

En el Colegio Carlos Cano de Fuenlabrada se han liado la manta a la cabeza y tienen hasta un gallinero. 


También influye mucho lo que escuchan de los adultos, para bien o para mal. En varias ocasiones me comentaron que la carne de vaca no es saludable —"porque tiene mucha grasa"— o que el trigo integral es más nutritivo —"porque es más sano y no les meten tantas cosas"—. Es incluso frecuente que digan convencidos que el pan no lleva sal: ignoro si es porque no les sabe salado o porque directamente ven la sal como algo negativo. Es una pena no poder conversar más con ellos, pero el tiempo apremia y hemos ido a hablar de agricultura y ganadería, no de nutrición.
 

Por último, cuando toda esa amalgama de experiencias e ideas preconcebidas se combinan con su imaginación salen respuestas tan geniales como las que hemos visto en este tour y en los anteriores.
 

El repertorio de recetas de los niños suele ser bastante limitado - pasta, pizza, hamburguesas, pollo asado...-Los garbanzos, si no les quedaba otra opción. De postre escogían fruta, sobre todo plátano y fresa, y eso que tenían de donde elegir. Creo que ahí los padres tenemos mucho trabajo por hacer.


Otro detalle. En mi juego "Del campo a la mesa" me gustaba tirarle de la lengua a los niños, y preguntarles si les parecía fácil o difícil el trabajo de los agricultores, — ¡¡ fácil !! — era la respuesta más habitual, y si se veían ellos como agricultores —"psche"— o directamente no era la respuesta en ese caso. Alguna niña, del colegio Jesús y María en pleno barrio de Salamanca, muy maja ella, por no defraudarme respondió —"es que yo ya tengo pensado que voy a ser médica"—. Espero que la cosa cambie en entornos menos urbanos porque a este ritmo lo mismo nos quedamos sin agricultores. Y es que ahí también hay mucho trabajo por delante.


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jueves, 1 de junio de 2017

ABECEAGRARIO: ESQUILEO

Como ya parece que ha llegado el calor en serio es un buen momento para hablar de la esquila o esquileo: una tarea indispensable para los ganaderos de ovejas y que, como muchas otras labores del campo, se concentra en una corta temporada. 

Todos sabemos que esquilar es quitarle la lana a las ovejas, Pero en esta entrada te voy a contar más cosas interesantes sobre el esquileo.





 


El vellón, un abrigo de una pieza.
 

La primera vez que vi esquilar me sorprendió ver cómo según iba el esquilador cortando por las distintas partes del cuerpo de la oveja, salía toda la lana prácticamente de una sola pieza. Una vez el esquilador terminaba de rapar al animal, doblaba esa pieza de lana sobre sí misma como si fuera una manta, haciendo en un periquete un paquete compacto.
 

Pues bien, toda esta lana que al esquilarla sale junta es lo que se denomina el vellón.  

Con tijera o con máquina
 

El esquileo se puede hacer a tijera o con máquina eléctrica. Actualmente la tijera prácticamente no se utiliza, ya que requiere más habilidad por parte del esquilador y se tarda más tiempo con cada oveja. 

Cada esquilador tiene sus mañas, pero es habitual que primero se elimine la lana de la tripa, de peor calidad, y luego se proceda a cortar el vellón entero.
 

Aquí os dejo un vídeo de esquileo a tijera, y otro a máquina para que veáis vosotros mismos la diferencia.
 

                                         A tijera


                                     Con máquina
 

Un trabajo muy duro...
 

No es nada fácil el trabajo de esquilador. Requiere resistencia física, sobre todo por el tiempo que tienen que estar con la espalda doblada, fuerza y habilidad para manejar a la oveja, y aguante para hacer la misma tarea, una y otra vez, hasta acabar de pelar a las mil ovejas que esperan su turno en el corral. Si hasta un joven atleta español que compagina el esquileo con sus entrenamientos admite que es más duro esquilar que correr la maratón.
 

Pero además de resistencia, hace falta rapidez - a máquina se tardan unos tres minutos, a tijera unos cuantos más - , no dejar ninguna zona sin cortar - al fin y al cabo están cosechando "lana"- y sobre todo, habilidad para no herir a las ovejas. Esto último es muy importante para el ganadero, ya que en cuanto vienen los calores, las moscas pueden poner huevos en la herida e infectarlas.
 

...que se hace en equipo
 

Sólo así se puede quitarle la lana a mil ovejas en un solo día. Los esquiladores se organizan en cuadrillas, que con el calor se van moviendo de granja en granja para dejar las ovejas listas para el verano.
 

Antiguamente las labores dentro de la cuadrilla estaban muy compartimentadas, para aprovechar el tiempo al máximo. Los arrimadores se encargaban de llevar las ovejas al esquilador y los legados le ataban las patas a las ovejas para facilitarles la tarea. Hoy en día es más habitual el método australiano, en el que se coloca a la oveja "sentada" y se la esquila sin trabar, de esta manera se reduce bastante el estrés que sufre el animal.
 

En un buen día, un buen esquilador puede hacer entre 140 y 160 ovejas aunque los más expertos llegan a las 200. Se suele cobrar entre 1 y los 2 euros por oveja esquilada. Fuente de la foto y los datos, muy recomendable, por cierto.


Considerando el ritmo que llevan los esquiladores, es inevitable que alguna salga con un corte, y ya hemos visto que las heridas pueden traer problemas. Para evitarlo, antiguamente el morenero tenía como misión aplicar “el moreno”, un ungüento cicatrizante elaborado con carbón molido y vinagre. Ahora se utiliza un espray cicatrizante y antiséptico.
 

Por qué se esquilan las ovejas
 

Antiguamente, cuando el uso de la lana estaba más extendido (textiles, colchones, fieltro...) esta tenía más valor y de ella obtenía el ganadero parte de sus ingresos. Hoy en día, al menos en España y salvo contadas excepciones, esquilar supone un gasto más, inevitable eso sí para tener en buenas condiciones de salud y bienestar a los animales.
 

En otra ocasión hablaré de la lana, pero de momento quedaros con que, al contrario de sus ancestros, las ovejas domésticas actuales no pueden deshacerse de la lana que les crece continuamente. La pregunta es obvia entonces, ¿qué pasa si no se esquila a las ovejas?.
 

No son raras las historias de ovejas que se pierden de sus rebaños y aparecen a unos años después con este aspecto. A la oveja australiana Chris le quitaron de encima unos 40 kg de lana (una oveja pesa unos 60 kg).
  
La principal razón para esquilar es que el exceso de lana puede conducir a situaciones de estrés térmico en verano. Pero hay más: pueden tener problemas de movilidad (y llegar al punto de no poder levantarse si se tumban) y de visión, se favorece la aparición de enfermedades de la piel y la acumulación de parásitos. Eso sin contar con  los problemas que acarrea en la cubrición de las hembras y en la producción de leche, debido al estrés que sufre el animal. 

 ¿Sabías que existe una raza de oveja que no tiene lana? Se llama pelibuey y vive en zonas con clima tropical.

Aun así, lo creáis o no, existen activistas en contra de que se esquile a las ovejas porque asumen que es una práctica que sistemáticamente provoca estrés y heridas a los animales. Seguro que hay esquiladores muy brutos o ganaderos poco dispuestos a contratar profesionales. Pero, si hay algo que molestia al gremio ganadero en general es que se difunda esa idea de que el maltrato es la norma. Espero que con lo que se ve en los vídeos y lo que os he contado, quede claro que el ganadero lo primero que busca es la salud y el bienestar de sus animales, ya que vive de ellos.
 

Ciertamente, si yo fuera una oveja joven me resistiría a que alguien me cogiera y me sentara en una posición muy poco decorosa, para manosearme entera; supongo que patearía con todas mis fuerzas para librarme de ese señor con una cosa rara en la mano que hace ruido y cosquillas a la vez. Pero, el mal trago pasa rápido, y caramba, ahora se está más fresquita. Así, año tras año, las ovejas se acostumbran a su sesión anual de peluquería informal y se lo toman con mucha más tranquilidad.
 

Esta foto de un esquilador australiano desnudo se hizo en protesta por una campaña del grupo animalista PETA, cuyo eslogan era "Antes iría desnuda que vistiendo con lana. Viste tu propia piel, deja a los animales llevar la suya". Fotografía: "La verdad desnuda" de la australiana Jacqui Bateman.

 

Vivir la experiencia del esquileo
 

Hace poco vi un programa en la televisión que mostraba por dentro el famoso Celler de Can Roca (minuto 36.12). Para mostrar la apuesta por la innovación y la creatividad de los fundadores muestran un postre dedicado a las ovejas. Lo servían en un plato que al rozar con los cubiertos recordaba el sonido de una campana o un cencerro, lo cual tiene su gracia. El asombro vino cuando, en un cono de papel, ofrecían al comensal el ¡¡ olor de la lana !!. ¿Qué ha pasado con el mundo rural para que oir un cencerro u oler la lana se convierta en un plato-degustación de un restaurante de 3 estrellas Michelin?.
 

En fin, si los vídeos os han sabido a poco y queréis ver de cerca cómo se esquilan las ovejas, los que vivís en la Comunidad de Madrid os podéis acercar este próximo 4 de junio a Colmenar Viejo, donde desde hace varios años se lleva a cabo una demostración de esquileo. Seguro que podéis escuchar balidos, lo mismo cencerros también, y si lo pedís hasta oler el vellón. Y gratis.


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viernes, 26 de mayo de 2017

ES LA AGRICULTURA, ESTÚPIDOS

Quizás algunos conoceréis la famosa expresión "The economy, stupid" que acuñó James Carville, durante la campaña electoral de Bill Clinton contra George Bush padre en 1992, y que por extensión se utiliza para referirse a cuestiones que se consideran esenciales: la industria, la educación, el déficit....

Creo que si hiciera una encuesta informal a mi alrededor preguntando sobre los sectores que aportan más dinero a nuestro país, todo el mundo apuntaría sin dudarlo al turismo, quizás la fabricación de coches, y lo mismo saldrían algunas marcas famosas de ropa o telefonía que sabemos están presentes en otros países.


Pero muy posiblemente ni se nos pasaría por la cabeza la agricultura o la ganadería. Al fin y al cabo, en 2015, estos sectores junto con la silvicultura y la pesca aportaban nada más que un 2.3 % al PIB, y empleaban tan solo al 4.1 % de la población activa. Cuatro gatos, vamos.
 

¿ Sabías que España es el primer exportador de naranjas del mundo para consumo en fresco?.
 Pero resulta que estos cuatro gatos producen alimentos de una gran calidad. En parte por razones puramente geográficas, también porque aún mantenemos variedades vegetales y razas ganaderas que dan productos de gran calidad y sobre todo por la profesionalidad de muchos agricultores y ganaderos, que hacen su trabajo según el Modelo Europeo de Producción, para obtener alimentos sanos y seguros, respetando el medio ambiente y garantizando el bienestar animal.

Es más, algo tendrán nuestros productos agroalimentarios (los pesqueros incluidos) que se disputan el segundo puesto en exportaciones con la industria automovilística. Y por si fuera poco, llevan creciendo desde hace una década, incluso a pesar la crisis económica que hemos sufrido estos últimos años - o quizás debido a ella -, por lo que han contribuido de una manera importante a equilibrar la balanza económica.
Balanza comercial agroalimentaria en 2015. ¡ Por fin salen las cuentas en algo !. Fuente.

¿Quién dijo que exportar fuera fácil?
 

Ofrecer productos con altos estándares de calidad es imprescindible para vender en la Unión Europea, que es nuestro principal comprador, pero también hay que ser competitivo en precio y moverse continuamente para ampliar la cartera de clientes.
 

Surtimos de fruta y verdura frescas y variadas durante una parte importante del año a otros países de la Unión Europea (Francia, Alemania, Italia, Portugal y Reino Unido). El problema es que esa calidad se paga cada vez peor; los consumidores franceses, alemanes o ingleses tampoco atan los perros con longanizas y, como nosotros, acaban haciendo la compra donde les aseguran mejores precios que la competencia. 

En el Reino Unido se pirran por el brécol murciano.
Fuente: Liliana Fuchs/ Directo al Paladar.

Los productores españoles también han tenido que aguantar las injustas e infundadas acusaciones de provocar problemas sanitarios bien gordos, como ocurrió con la crisis de los pepinos en Alemania en junio de 2011. O que medios de comunicación sensacionalistas británicos les echen la culpa de estar “almacenando fruta y verdura", mientras que los pobres consumidores británicos tenían las lechugas racionadas. Y todo por un inoportuno temporal de frio que afectó al sur de Europa el pasado invierno y que puso en evidencia ciertos fallos de funcionamiento de las cadenas de distribución.
Estampa de un supermercado inglés durante el "lettucegate". (Trad. "Lechuga iceberg, máximo dos por cliente"). Tiene delito, UNA lechuga por casi euro y medio. Fuente: Sarah Morton.
A esto le sumamos el auge de las corrientes nacionalistas que, cómo no, también se han instalado en el mundo alimentario. En Francia, aparte de ser muy suyos a la hora de comer, miran hacia otro lado cuando algunos agricultores asaltan los camiones cargados de fruta, verdura o vino español. Los alemanes tiran de su huerta en cuanto pueden. Y ya veremos qué ocurre con el dichoso Bréxit. 

El nacionalismo lo impregna todo. Tomado del blog de David del Pino.
 
Y es que los vaivenes de la política internacional a veces complican mucho el trabajo de los exportadores . La crisis de Ucrania por ejemplo; Rusia mete las narices en Ucrania, cosa que no gusta a la UE que responde imponiendo sanciones varias a Rusia, la cual corresponde a su vez prohibiendo la importación de productos agroalimentarios europeos. Considerando que España es el segundo productor de carne de cerdo de la UE y el cuarto mundial, la pérdida del mercado ruso ha hecho que nos sobren cerdos por todos lados. Así que ahí andan las asociaciones de productores intentando colocarlos en otro lugar, por ejemplo en China, aunque ya produzca cerdo y además al gusto del consumidor oriental.

Lo que ha costado poder vender cerdo ibérico en EEUU.

Lo de Trump es un caso aparte que seguro acaba afectándonos directa o indirectamente. Como ha cerrado a los mexicanos las puertas del mercado estadounidense, estos han ido a fijarse en el mercado musulmán para vender su carne. Precisamente ahora que estaban creciendo nuestras exportaciones de vacas y ovejas vivas para ser sacrificadas siguiendo el rito Halal en países como Líbano, Libia o Argelia. Por tanto habrá que seguir siendo competitivos. Por cierto, uno de los factores de competitividad es precisamente la sanidad animal, es decir verse libre de enfermedades como la brucelosis o la tuberculosis, de ahí las medidas tan drásticas en forma de vaciados sanitarios que acaban saliendo en la prensa.
 

Pero, a pesar de todo, ahí están agricultores y ganaderos, en la brecha contribuyendo cada día a día desde el olivar, la granja, la viña, los campos de naranjos y los invernaderos a construir una "Marca España" cada vez más sabrosa y a generar un dinero muy necesario para equilibrar las cuentas patrias.

Por cierto ¿ sabías que España es incluso líder en la producción de opiáceos legales, justo por detrás de Australia?.

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viernes, 12 de mayo de 2017

CENCERROS, EL CARILLÓN DEL CAMPO

Mira este video y escucha el sonido. Un paisaje sonoro tremendamente evocador y me temo que cada vez más extraño para mucha gente. Producido por un humilde objeto que, aunque no lo creáis, desde 2015 está considerado por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.


Y es que aunque suelo hablar más de ganadería moderna, - y las pulseras de actividad para vacas por ejemplo - de vez en cuando me gusta recordar usos y costumbres que aún forman parte de nuestro patrimonio cultural. 


¿Qué es un cencerro?


Según la RAE, una "campana pequeña y cilíndrica, tosca por lo común, hecha con chapa de hierro o de cobre, que se usa para el ganado y suele atarse al pescuezo de las reses".
 Los hay de diferentes tamaños, formas y sonidos, según el animal que los vaya a llevar. Eso sin contar con que cada región tiene sus variantes con sus respectivos nombres. 

Cecerro de carnero. Fuente: Museo de agricultura de Torremocha del Jarama.
Un cencerro es mucho más que una chapa de hierro moldeada con un martillo para darle forma de campana. Necesita pasar por el horno, junto con unas pequeñas láminas de cobre o estaño, que al fundirse recubren la pieza y le dan su sonoridad característica. En este vídeo lo explican muy bien. 

Obviamente, para que suene el cencerro hay que colocarle el badajo. Elaborado con maderas duras, como la encina o la retama blanca, aunque también los hay de hueso, cuerno o incluso de plástico los más modernos.
 

La última tarea es el afinado, en el que se da a cada cencerro su sonido característico con unos certeros martillazos. El conjunto de cencerros que lleva un rebaño entero se llama alambre, y si el afinador hace bien su trabajo el resultado sonoro se parece más a un carrillón que a una cacerolada.
¿Sabías que los cencerros también se afinan?

Clases de cencerros

Los hay de muchas clases, en función de su tamaño, forma y grosor de la chapa. Estos tres factores influyen en el sonido final. A mayor tamaño y chapa más gruesa el sonido es más grave y se oye con más facilidad a larga distancias.


Los hay pequeñitos, las esquilas, para tener controlados a los perros de caza.
 

Los de ovejas y cabras son pequeños o medianos, dependiendo de si el animal que lo ejerce de guía o es una más del rebaño. Pueden ser cencerros o cencerras, changarros, esquilas, o trucos.
 

 Los cencerros para ovejas son más estrechos por abajo; así suenan con más facilidad y compensa el hecho de que la oveja se mueva menos. Como las cabras son  más movidas llevan cencerros de boca ancha, parecidos a los de las vacas. Fuente: Cencerrería Los Tres Golpes 
Los cencerros del ganado mayor, vacas y caballos, suelen ser más grandes, sobre todo si el portador es el encargado de guiar a sus congéneres. Los cabestros de las plazas de toros o las yeguas o mulas que van delante de una recua suelen llevar arrancaderas o zumbas. Los cañones, piquetes y cencerros son progresivamente más pequeños. 

Cabestros o mansos con sus zumbas al cuello
¿Para qué se utiliza?
El sonido del cencerro permite al ganadero localizar a sus animales, lo cual resulta especialmente útil cuando estos pastan en fincas grandes o en terrenos escarpados.
 También le sirve para identificar a sus animales, gracias al sonido distintivo de cada cencerro. Algo muy importante durante la transhumancia, en el que se mezclan rebaños de diferentes dueños. Cada uno sabe por dónde anda su oveja o su vaca guía por el sonido del cencerro.

Los cencerros también permiten a los animales localizarse entre ellos. Cuentan en este artículo como antiguamente, cuando se aproximaba la celebración de una feria ganadera, en los cortijos se acostumbraba a los animales que iban a ser vendidos al sonido de una zumba que portaba una yegua mansa y experimentada, la "madrina". De esta manera, a pesar del jaleo, los animales no se perdían, les bastaba con oir el gran cencerro de la madrina para permanecer junto a los suyos.

Mi suegro le pone el cencerro a las vacas con más malas pulgas, de esta manera el resto puede oirlas cuando se acercan y así evitar problemas.
Dichos y refranes en torno al cencerro
Todos conocemos y seguro que hemos usado la expresión, "estar como un cencerro", para referirnos a alguien que le falta un tornillo, está chiflado o majareta. 
¿Y si os digo que fulanito estuvo desviando fondos "a cencerros tapados"? Esta expresión, que da a entender que algo se hace callada y cautelosamente, tiene su origen en la costumbre de rellenar los cencerros con hierbas o barro, para que no sonaran cuando el ganado entraba a comer en sementeras o pastos ajenos, donde no serían bien recibidos.

A los aficionados al cine de Pedro Almodóvar seguro que les suena eso de "estar como vaca sin cencerro" , que es lo que le pasaba a Chus Lampreave y Marisa Paredes en "La flor de mi secreto", estaban desorientadas, inseguras, sin saber qué hacer o a donde ir.

Sin salir del mundo rural, antiguamente en muchos pueblos existía la costumbre de “dar la cencerrada” en la que se incordiaba en su noche de bodas a las parejas con gran diferencia de edad o a viudos y viudas que volvían a casarse. 

Tampoco faltan los refranes: “a buey viejo, cencerro nuevo”, "El buey sin cencerro, piérdese presto" o “Amor, tos y dinero llevan cencerro”, o "Échate al cuello un cencerro y te seguirá todo el pueblo". Os animo a explicar su significado en los comentarios.
 

También, cómo no, hay adivinanzas, que pienso hacerle a los niños en cuanto llevemos el Proyecto Conocer a los coles, a ver qué ocurre.
 

Adivina, adivinanza,
 va al monte y no come;
 va al río y no bebe
y con el cántico, se mantiene.

Tamaño como un pepino,
 da voces por el camino
¿qué es?.


¿A que no os imaginabais que un simple cencerro diera para tanto?.
 

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