sábado, 27 de octubre de 2018

LA PLAGA DE UN CULTIVO QUE SE CONVIRTIÓ EN DROGA ALUCINÓGENA

¿Qué tienen qué tienen en común los Beatles, un santo medieval y ese pan alemán oscuro y pesado como un adoquín?

Este pan suele estar hecho con harina de centeno (a veces casi al 100% ), un humilde cereal que crece en suelos poco fértiles, y es capaz de soportar frio y sequía. Es muy consumido en países de Centroeuropa, Escandinavia y Rusia como ya conté en esta entrada. Pero no es mi intención hablaros de este cereal sino de un hongo con el que mantiene una estrecha relación.

Se trata del cornezuelo o ergot, un hongo normalmente considerado como una "plaga" (aunque sería más correcto decir una "enfermedad") y paradójicamente también como una fuente de ingresos.

Recuerdo que nos hablaron de esta especie como una simple anécdota en clase de microbiología, durante la carrera. Pero recientemente, en el grupo de Facebook de Agricultura Española un miembro publicó una espiga con cornezuelos claramente visibles. Se me ocurrió que podía ser un tema interesante para tratar en el blog, pero no imaginaba hasta qué punto. 


Con esta foto, y esos pedazos de cornezuelos, neblones, dentones, tizones.... comenzó todo. Fuente: Jaime Villacorta
Un poquito de biología

El cornezuelo o ergot (Claviceps purpurea) es un hongo parásito del género Claviceps, que incluye más de cincuenta especies. Tanto el cornezuelo como sus parientes pueden afectar a una gran variedad de cereales y hierbas, pero la víctima principal es el centeno (Secale cereale).
 

Cultivo de centeno. Es necesario que llueva o que el suelo presente mucha humedad para que el hongo complete su ciclo de reproducción y forme los típicos cornezuelos. Así, en los años o en los lugares en que se dan estas circunstancias los ataques del hongo son más evidentes. Fuente: Howard F. Schwartz, Colorado State University, Bugwood.org
No voy a contaros su ciclo biológico, si tenéis curiosidad podéis verlo aquí. Pero si es importante quedarse con dos o tres ideas:

1. Lo que llamamos cornezuelo, esa especie de cuernito o espolón ( de ahí el nombre "ergot" en francés) que crece en lugar del grano es una forma de hibernación del hongo. Está formado por un micelio, normalmente un entramado de células muy finas y alargadas, que se apretuja y endurece para durar hasta la siguiente primavera.

 
El micelio de un hongo "normal", de los que forman setas. Fuente

2. Cuando la espiga está madura, el cornezuelo también lo está y cae al suelo. Ahí esperará, pasando mucho frio, la llegada de la primavera, momento en el que forma unas setas diminutas que liberarán las esporas. Justo en el momento en que se están empezando a abrir las flores del centeno para captar el polen que les llega con el viento, se cuela una espora impostora que invade el ovario para formar el cornezuelo.


Las setitas. Fuente: Odile Jacquin - Own work, CC BY-SA 3.0,

3. Pero, para colmo, cuando el cornezuelo está todavía tierno en la espiga aprovecha la ocasión para generar otro tipo de esporas y a la vez provoca que la planta segregue una melaza que atraerá a bichos diversos, los cuales al final acabaran dispersando estas esporas y por tanto el hongo.


Lo mismo soy un poco friki, pero evolutivamente este hongo me parece una pasada. Recurre a dos mecanismos de dispersión de esporas, el viento, que es el mismo que utilizan los cereales a los que parasita, y los insectos, fabricando una sustancia dulce para atraerlos y que se les queden pegadas las esporas, tal como ocurre con las abejas y otros tantos polinizadores. Fuente: Howard F. Schwartz, Colorado State University, Bugwood.org
Un hongo que ha mandado gente a la hoguera, a la casa de locos y al Camino de Santiago

Una vez aclarado la relación del pan de centeno, vayamos con el santo medieval.

El cornezuelo y su toxicidad se conocen probablemente desde hace más de 2.500 años: una tablilla asiria del 600 a.C. habla de una “pústula nociva en la espiga del grano”. Pero sin duda, si hay una época en la que causó estragos fue en la Edad Media, cuando la mayoría de la población europea sólo tenía acceso al pan elaborado con centeno.

El cornezuelo, entre otros compuestos, contiene una serie de alcaloides que provocan importantes reacciones en el cuerpo cuando se ingieren en determinadas cantidades. los síntomas más comunes son alucinaciones, convulsiones, espasmos, psicosis, manías, náuseas, picores intensos, sensaciones de frío o calor intenso y vómitos. Así que os podéis imaginar que, en aquella época en la que la ciencia no pasaba por sus mejores momentos, pero sí la intransigencia religiosa, no les resultara descabellado pensar que ese pobre aldeano o aldeana que sufría de espasmos musculares, alucinaciones y delirios estaba poseído por el demonio. Y viendo que los exorcismos tenían bastante menos efecto que algunos de estos alcaloides, pues a la hoguera y asunto resuelto. De hecho, se especula con que el ergotismo (así se llama la enfermedad causada por este hongo) tuviera algo que ver en los juicios de las Brujas de Salem, que tuvieron lugar bastante tiempo después, a finales del siglo XVII en una comunidad puritana de Massachusetts (EE.UU.).

Pero volvamos a la Edad Media. En aquella época, otra de las consecuencias del consumo habitual del pan contaminado eran las necrosis y gangrenas en las extremidades, debidas fundamentalmente al efecto vasoconstrictor de las toxinas del hongo. Al ergotismo se le llamaba "fuego sagrado" , "del infierno" o " de San Antón", a raíz de una historia en la que San Antonio Abad curó al hijo de un noble, el cual decidió crear una orden religiosa, los Antonianos, dedicada exclusivamente a curar y cuidar a los afectados. Sus miembros también animaban a sus pacientes a hacer el Camino de Santiago, donde tendrían a su disposición pan de trigo candeal (limpito del dichoso hongo) y un convento-sanatorio en Castrojeríz (Burgos); un curioso ejemplo de turismo gastro-sanitario. Si os interesa el tema, en el blog de José Ramón Alonso podéis encontrar la historia completa muy bien contada


Fragmento del Retablo de San Antonio en el que un fraile antoniano atiende a los enfermos del fuego de San Antonio. MNAC (Barcelona). Tomado de aquí.
 Como curiosidad, comentar que gran parte de estos problemas causados por el pan de centeno contaminado empezaron a disminuir gracias a la llegada a Europa de la patata. Pero eso ya es otra historia, que también merece la pena ser contada. 

...hasta que se aprendió a utilizarlo.

La utilidad médica del cornezuelo en general no se conoció hasta el s. XVI gracias a un tal Lonicerus. Pero no es hasta el s. XIX cuando se empiezan a conocer las diversas moléculas que contiene, los efectos y las potencialidades de cada una.

Se ha utilizado mucho en obstetricia, para acelerar el trabajo del parto o incluso para provocar abortos, o para tratar las hemorragias post-parto gracias a su efecto vasoconstrictor. Actualmente se utiliza en el tratamiento de migrañas.
El caso es que en el s. XIX y principios del XX era una sustancia muy valorada por sus aplicaciones médicas y por tanto muy demandada. Hasta el punto de provocar episodios de "fiebre del cornezuelo" en los campos gallegos, como cuenta esta otra interesante entrada.


 Fuente Wikimedia
Resumiendo un poco, Galicia y León eran las zonas con mayor cosecha de centeno de España, y el clima favorecía el desarrollo del hongo, que al parecer era de muy buena calidad. Pero Rusia era, con diferencia, el mayor exportador mundial, y cuando la oferta rusa sufría algún trastorno serio (guerras y revolución básicamente), el precio del producto se disparaba y muchos campesinos invadían los campos de centeno gallegos para recoger los "dentones", por los que recibían una cantidad de dinero nada desdeñable. Así, el cornezuelo y sus derivados se convirtieron en una buena fuente de divisas para la economía española: incluso hubo quien, allá por el año 1943, sugirió cultivar el centeno sólo para obtener el hongo (ver este artículo de la Revista Agricultura, pag.20).

Bueno, ¿ y qué pintan los Beatles en esta historia?. La respuesta está en el LSD o ácido lisérgico, con el que estos músicos y otras muchas "celebrities" experimentaron en los años 60. Pues bien, esta sustancia fue sintetizada por Albert Hofmann, un químico suizo, cuando intentaba purificar e identificar los principios activos del cornezuelo. La farmacéutica Sandoz (hoy Novartis) empezó a producirlo en 1947, con fines médicos y la cosa se fue de madre unos años después. Hoy en día se ha retomado el interés por esta sustancia y se está estudiando su uso como paliativo en enfermos terminales de cáncer.


 Aunque mucha gente se empeña en asociar la canción Lucy in the Sky with Diamonds con el LSD (algo que el grupo negó), lo cierto es que ya en el album Revolver se aprecia su influencia.
Sobre el origen del LSD, su relación con la CIA, y la hipótesis de que estos lo probaran en un pueblo francés en 1951 (Pont-Saint-Esprit) también se ha escrito. Lógicamente no me voy a meter en ello, pero os dejo este otro enlace por si tenéis curiosidad.

El cornezuelo hoy en día

Como he podido comprobar gracias a los miembros del grupo AE en Facebook, este hongo sigue haciendo de las suyas en campos de centeno en los años húmedos.

Esto no debería preocupar a los aficionados al pan de centeno. Actualmente disponemos de los medios agronómicos y técnicos para evitar que el cornezuelo no cause ningún problema al consumidor. Si acaso pueden afectar a agricultores y ganaderos, ya que las infestaciones de este hongo causan una menor calidad y cantidad de grano y heno, aparte de que si se utiliza para alimentar al ganado, este puede enfermar o tener problemas de fertilidad.


Claviceps en Dactilis glomerata, una especie típica del pasto. Fuente: Bildoj - Own work, CC BY-SA 3.0.
Existen varias recomendaciones (podéis verlas aquí y aquí ) para evitar el desarrollo del hongo y la contaminación de los granos en el campo. Los agricultores utilizan el laboreo profundo para enterrar el hongo ( así no puede formar las "setitas" y se corta el ciclo) y variedades híbridas cuyas flores femeninas se abren casi todas a la vez y durante poco tiempo (las esporas tienen entonces más difícil llegar al ovario). Para evitar la difusión de esas otras esporas formadas en las espigas infectadas de especies silvestres, que pueden dispersarse gracias a las salpicaduras de lluvia, los insectos, el contacto entre espigas e incluso la maquinaria agrícola, se han de mantener márgenes libres de este tipo de vegetación en los alrededores del cultivo. También existen tratamientos fungicidas, pero no suelen ser rentables.

Los ganaderos sin embargo lo tienen un poco más difícil, ya que el hongo también ataca a varias especies de gramíneas pastables; como a los pastos no se les puede pasar el arado, se pueden manejar evitando que las gramíneas lleguen a formar espigas mediante la acción del propio ganado.


Y esto es todo. Para mi, de esta historia surge una reflexión final en estos tiempos raros de quimiofobia y desinformación científica: algo tan natural como un trocito de hongo puede ser tremendamente peligroso, pero también puede ser una medicina, todo dependerá si se utiliza en la dosis adecuada. Esto lo ha descubierto el ser humano gracias a la ciencia; y la tecnología le ha permitido evitar más daños.
 

Otras entradas que te podrían interesar:

Sobre las características del centeno o otros cereales, y sus propiedades a la hora de hacer pan, puedes aprender en DE HARINAS Y PANES

Si te gustan las curiosidades biologico-agronómicas no te pierdas ¿POR QUÉ ALGUNOS VEGANOS NO QUIEREN COMER HIGOS?.

Hasta que escriba la entrada sobre la llegada de la patata a Europa, podéis entreteneros con EL MUNDO MULTICOLOR DE LAS VARIEDADES DE PATATAS.

lunes, 8 de octubre de 2018

INGREDIENTES PARA UNA ECONOMÍA CIRCULAR. Y DÓNDE ENCONTRARLOS EN HOLANDA


Esta gallina que posó para mi, vive en una granja muy particular y se alimenta de un pienso también muy especial. Yo la veo contenta y con buen tipito, ¿y vosotros?.
 
La primera vez que deposité una botella vacía de refresco en un lugar distinto del cubo de basura fue en Holanda. Comprobé incluso cómo te devolvían una parte del dinero si la entregabas en el supermercado. Dinero que podía servirte para comprar una bolsa reutilizable, grande y resistente, si se te había olvidado la tuya en casa y no tenías dónde meter la compra. De esto hará unos 30 años.
 

Por aquel entonces yo era una adolescente muy "ecologista", por lo que le tomé un gran aprecio a este país, al que he vuelto varias veces. La última ha sido este verano, con motivo del Congreso Internacional de Periodistas Agrarios y gracias al cual he podido comprobar que además de en reciclaje, en el tema agroalimentario se encuentran muchos pasos por delante.

Cuatro días dan para lo que dan y me quedé con ganas de ver muchas de las posibilidades que ofrecía el Congreso: el hospital "Gelderse Vallei" que permite a sus pacientes elegir entre varios menús pensados para ellos, recién cocinados, a los que incluso se pueden unir los acompañantes (temblad de envidia, nutricionistas); la subasta de flores de Aalsmer, la granja cooperativa Herenboeren de 20 ha que surte de alimento a 200 familias, cultivos en una azotea en pleno centro de Rotterdam, su Market Hall o los primeros pasos de la construcción de una granja de vacas diseñada para navegar por los canales de esta ciudad

De todas maneras volví con tal cantidad de ideas e impresiones, que no podría contarlas en una sola entrada sin aburrir mortalmente al personal. Así que me he quedado con las que considero más importantes.

 

Wageningen y el Food Valley

Todo el mundo ha oído hablar de Silicon Valley como centro de la innovación tecnológica, pero ¿sabías que existe una versión agroalimentaria en pleno corazón de Holanda?.
 
La región denominada "Food Valley" está formada por ocho municipios que cooperan para mantener el liderazgo en el ámbito agroalimentario. En su territorio se han instalado institutos científicos, centros de investigación y empresas enfocadas principalmente en la producción de alimentos y con un fuerte carácter internacional. Todos estos centros necesitan de personas con talento, y esta región también se preocupa de atraerlos ofreciendo excelentes infraestructuras e instalaciones que facilitan la vida, el trabajo y el ocio.
 

El centro vital de esta región es la Universidad de Wageningen, un centro puntero de investigación y formación especializado en ciencias de la vida (alimentación y producción de alimentos, medio ambiente y salud) que ocupa los primeros puestos en diversas listas de clasificación mundiales.

Temblad de envidia estudiantes de agronomía: Wageningen tiene en su campus desde una granjita ecológica (con tienda y todo) a las instalaciones de I+D de "Friesland Campina" (una cooperativa láctea de alcance internacional). Eso sí, dominar el inglés es requisito imprescindible, como pude comprobar en un corto paseo por este campus.

La Wageningen University & Research (WUR) es muy distinta a lo que conocemos por Universidad en España. Para empezar, su nombre ya nos indica la importancia que se le da a la investigación, tanto básica como aplicada, ya que reúne a investigadores, expertos y empresarios de todo el mundo. Y si no, dime tu qué rector o rectora abre el curso académico vestido de pies a cabeza con ropa de economía 100% circular, diseñada y obtenida por el propio personal.
 

De vocación claramente internacional, sus cerca de 12.000 estudiantes proceden de 103 países distintos, sobre todo asiáticos. Se consideran como una "universidad para el mundo" ya que aparte de trabajar buscando soluciones innovadoras a problemas de ámbito global, recluta y forma a alumnos de diversos países en desarrollo; alumnos que volverán a sus países de origen cargados con una mochila de conocimientos, tecnologías y contactos..."made in Holland". Una manera inteligente, práctica y políticamente correcta de estar presentes en todo el mundo.

¿Sabías que los robots de ordeño son un invento holandés?
 
"Food for feed": es decir, comida para piensos
 

Sin duda, lo que más me impresionó del viaje fue la visita a la fábrica de piensos de Nijsen/Granico. Quizás por el intenso olor a bollos y dulces o por la visión de la cantidad de resíduos que se genera continuamente sin que nos demos cuenta; o quizás también por tener la ocasión de comprobar in situ cómo la innovación permite adelantarse al resto y ser más competitivos.
 

Esta empresa en concreto ha decidido apostar por innovar para convertir masas de donuts, obleas de helado, galletas, gofres, tortitas de arroz, bombones, caramelos... en pienso para cerdos y gallinas. Un ejemplo bestial de economía circular aplicada a la ganadería.

 

Toda esta cantidad de comida (y mucha más) es sólo lo que se rechaza en la fábrica de origen, a menudo por razones absurdas.
 
Si lo pensais, tiene su lógica. Se trata de aprovechar una materia prima - cereales y grasas - de alta calidad, ya que en origen estaban destinadas a consumo humano (lo explico aquí con algo más de detalle): apenas tienen micotoxinas (toxinas producidas por hongos que atacan los granos de cereal), son más digestibles y apetecibles para los animales.
 

Las gallinas de la granja Kipster se alimentan con este pienso. Es realmente curiosa, presume de ser la granja más respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal del mundo. Sus gallinas tienen acceso al aire libre pero no son "camperas", duermen en pisos pero tampoco son "criadas en suelo". El caso es que sus huevos se venden en los supermercados Lidl de allí, en paquetes de cuatro a "un precio razonable" y está aprobada con nota por una ONG que vela por el bienestar animal. Hay muy pocas gallinas fuera porque dentro estaban bastante más fresquitas (y es que ha hecho mucho calor).

Contaba el guía que los visitantes suelen preguntar, con toda la razón del mundo, si contenido de azúcar en estos piensos no sería perjudicial para los animales. Su respuesta también estaba cargada de razón: los animales tienen una dieta controlada a base de piensos formulados con dosis de azúcares que no conduzcan a situaciones peligrosas para su salud; nosotros sin embargo estamos continuamente expuestos a alimentos azucarados en nuestro día a día, y vivimos bastante más tiempo que la mayoría del ganado del que nos alimentamos. De todas maneras, ese argumento de la menor esperanza de vida de los animales de granja, y el hecho de que estos coman más de este tipo de piensos, me hace dudar un poco si no son más dulces de lo que debieran, pero como no soy experta en el tema, lo dejaremos ahí.
 

Suelo (muy) azucarado. Los caramelos, sean cuales sean, son una fuente de azúcares con un 90% de pureza en mono y disacáridos. Están investigando su uso como jarabe de ayuda en colonias de abejas y abejorros. Los alrededores del almacén de caramelos estaban cubiertos de esta capa negra y pegajosa de azúcar.
 
Pero el exceso de azúcar no es el único reto al que se han enfrentado en esta fábrica. Esta materia prima tan peculiar plantea innumerables retos: ¿cómo manejar masas liquidas, pegajosas y fácilmente fermentables?, ¿cómo separar el chocolate o los frutos rojos de unas "cookies"?, ¿cómo separar galletitas, crackers o bombones de sus múltiples envoltorios? (de una manera automática, claro).
 

Este último caso pudimos verlo en directo, pero sin poder hacer fotos, por razones de secreto industrial. Y os explico por qué. Cuando llegan a la fábrica uno de estos productos en cómodos (para el consumidor) paquetitos de cinco unidades envueltos en un film de plástico, colocados sobre una bandeja de papel o plástico, vueltos a envolver en otro film plástico algo más grueso y de colorines, que a su vez se empaqueta en cajas de cartón con otros tantos paquetes similares... poner personas que se dediquen a liberar toda esa materia prima de sus embalajes no resulta nada rentable, así que se machaca todo con unas potentes cizallas para luego separar el contenido aprovechable por métodos físicos. Estos métodos no son perfectos, por lo que es imposible obtener un 100 de pureza: con la celulosa del papel o cartón no hay problema, ya que es fácilmente degradable pero ciertos plásticos sí que dan problemas, algunos films plásticos son tan ligeros que flotan en el aire y acaban mezclándose con el contenido. 
 

Así que el reto está en diseñar una maquinaria que separe mejor esos plásticos para llegar a niveles mínimos de presencia, y por tanto seguros, en la materia prima obtenida. En esta fábrica han desarrollado maquinaria específica para solucionar este y otros problemas que nadie más ha conseguido, lo cual les permite ofrecer otro servicio: registrar la patente o vender esa maquinaria a aquellos que no están interesados en innovar por su cuenta. En definitiva, la innovación a veces genera valor por sí misma, permite a la empresa ser más competitiva y resulta vital para la economía circular.
 

"Poo for energy": caca (y más cosas) para producir energía.
 

Al día siguiente visitamos una granja de cerdos del Grupo Van Asten en la que se recurre a la economía circular, pero de otra manera.

El negocio principal está en la producción de lechones, hembras jóvenes y cerdos terminados para carne. Para alimentarlos han recurrido a un sistema innovador, la alimentación liquida con materia prima convencional (trigo, cebada, soja y girasol) pero fermentada, que presenta varias ventajas en cuanto a productividad, reducción del uso de antibióticos y ambientales (reducción de fosfatos en los purines).

Esto - los tanques de biogás - no es lo primero que espera ver alguien en una granja de cerdos. De hecho, a los animales sólo los pudimos ver por una ventana, ya se sabe, por bioseguridad.

Todo esto está muy bien, sobre todo desde el punto de vista de la sostenibilidad económica de la propia granja, pero ¿dónde está la circularidad?. En este caso se parte de un resíduo, los purines (los excrementos, vamos) y se juntan con subproductos agroindustriales (cáscara de cacao o de almendra, comida de perro) en un digestor, donde se obtendrá biogás, y a partir de este, energía. La suficiente para suministrar a la propia granja y a 5.000 casas de su entorno, lo cual no está nada mal, y por la que cobran un subsidio estatal (temblad de envidia, ganaderos) y que en Alemania incluso pueden verter a la red. Los lodos resultantes se esterilizan y desecan (lamentablemente es un proceso que requiere energía) para poder utilizarlos como fertilizante.

Comida de perro rechazada en fábrica por no cumplir con el diámetro adecuado, que se utiliza en la producción de biogás.

En resumen

Al poco tiempo de volver a España, vi una charla de Angélica Sátiro (pedagoga experta en creatividad) en la que explica que, "crear es generar más, nuevas y mejores ideas con valor". Inmediatamente me acordé de todo lo que había visto y me di cuenta que los holandeses, aparte de Rembrandt, Vermeer y Van Gogh, son gente realmente creativa.

¿Y por qué no cultivar soja en Holanda aunque el clima no acompañe?  Pues aquí la teneis. Da que pensar la imagen, de la mentalidad  holandesa y/o del cambio climático. Porque, en este viaje, calor hemos pasado un rato.

El tener y fomentar una manera de pensar que va más allá de lo que se hace normalmente, que afronta los problemas desde otros puntos de vista (el famoso pensamiento lateral) y se plantea por costumbre el "¿y por qué no?"; el ser conscientes que el conocimiento es el bien más valioso; el reunir a la gente con buenas ideas en el lugar adecuado con los medios necesarios...son los mejores ingredientes para mantener un nivel de innovación que impulsa la rueda de la economía circular y que les permite ir siempre por delante.

Volviendo de nuevo al reciclaje, y ya en el aeropuerto, un último recordatorio de que estas cosas de la economía circular y la sostenibilidad se las siguen tomando bastante en serio.


 

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LA AGRICULTURA EN FRANCIA ES OTRA COSA  


UN DIA EN UN INVERNADERO ALMERIENSE

lunes, 24 de septiembre de 2018

BIENVENIDOS AL MÁSTER "DETECCIÓN DE BULOS Y MENTIRIJILLAS VARIAS SOBRE ALIMENTOS"

Como me gusta ir a contracorriente, ahora que los Máster han perdido prestigio yo os voy a ofrecer uno. Formación de primera calidad para ciudadanos preocupados por lo que comen, pero a los que no les gusta que les cuelen mentiras. Y como nadie nace sabiendo, hemos creado este estupendo curso que, esperamos, os ayudará a detectar a la primera tanto bulos como marketing engañoso sobre producción de alimentos. 

Es gratuito para todo el mundo, y no hace falta ser político para aprobarlo, simplemente vale con participar escribiendo en los comentarios o aportando material de estudio. Incluso me comprometo a imprimir un diploma monísimo en Power Point a todo aquel que lo solicite. Por el momento, las clases se impartirán de manera aleatoria, según vaya llegando material sobre el que trabajar.
 

Una vez hecha la presentación del curso, comenzaremos con la PRIMERA LECCIÓN: Alguna gente quiere confundirte (y se monta unas historias...)



Esta foto me llegó compartida a través de Facebook. El tal Miles Power es un youtuber inglés que se dedica a desmontar mitos de todo tipo, y esta vez encontró una publicación que no tiene desperdicio.  

En la foto aparecen tres señores enfundados en unos vestidos un tanto extraños, andando por las calles de un cultivo y parece que estuvieran fumigando. Pues bien, esta foto es falsa y está hecha claramente para asustar, y para colmo los hastags están muy, pero que muy mal puestos. ¿Que cómo lo sé?, como los buenos profesores que hacen pensar un poco a sus alumnos, yo iré dando pistas primero.
 


La leyenda dice algo así como "Si tienes que llevar un traje de protección para material peligroso para obtener cosechas, ¿por qué deberías comértelas?". Un argumento muy habitual de los anti-pesticidas.

Comencemos por los hashtag, no hace falta saber inglés para darse cuenta de que quieren dar a entender que esos señores están aplicando glifosato, ¿no?. ¿Y qué es el glifosato? Pues un herbicida de acción total, que seca prácticamente cualquier planta sobre la que caiga encima, salvo que sea transgénica o haya desarrollado la resistencia a esta sustancia de manera natural. Considerando que estos señores van avanzando sobre un cultivo, que crece a ambos lados sobre caballones, ¿qué sentido tiene aplicar glifosato sobre un cultivo ya crecido? se lo cargarían enterito. 

Algún avispado pensará que se trata de un cultivo transgénico. Pues no. Agrandar un poco la foto y veréis ¡¡fresas !! verdes todavía, pero fresas. Y, queridos amigos: a) no se han desarrollado fresas transgénicas y b) en este cultivo una vez comienza a desarrollarse el fruto, no se aplica ningún producto fitosanitario ya que madura relativamente rápido (no da tiempo a establecer plazos de seguridad) y nos las comemos sin pelar.
 

Bien, ya sabemos que lo que están echando no debería ser lo que el tal Health Ranger  insinúa.
 

Luego está lo de la manguera. Lo habitual si pones a alguien a fumigar a pie de campo, es que lleve su mochila con su aplicador, pero no se ve que estos señores lleven nada encima. ¿De dónde viene la manguera? ¿dónde termina?, ¿tienen a una sola persona sólo para sujetarla?; muy raro todo.
 

Luego está la indumentaria, un tanto extraña e inquietante. Parece que llevan unos trajes de tres piezas (pantalón, chaqueta y ¿¿delantal??) y un gorro raro más pensado para proteger del sol que de otra cosa. No se ve con claridad si llevan mascarilla o no.
 

Con "hazmat" se refieren a los trajes de protección frente a sustancias peligrosas (de Hazardous materials supongo). Miras en Google y te encuentras de todo, pero la mayoría son de una pieza. Vamos por si acaso a una fuente fiable, como puede ser el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, que explica que para aplicar productos fitosanitarios con pulverizador hacen falta trajes de seguridad "tipo 4" que son un mono de cuerpo entero, que también cubre la cabeza.
 

Es decir, que estos señores no están vestidos para aplicar herbicidas sino para dar susto, y lo que están aplicando muy posiblemente sea agüita del grifo. A no ser que uno de los tres personajes sea un verdadero inconsciente (atención, ahí va la pista).
Volved a darle al zoom a la imagen, fijaos bien, y encontrareis la razón definitiva.
 Para los que quieran aprender más, o sacar más nota, recomiendo la siguiente bibliografía ;)

ABECEAGRARIO: HERBICIDA

ME IMPORTA UN BLEDO

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES CULTIVOS TRANSGÉNICOS?

DEL INQUIETANTE EFECTO DE UN MONO, UNA MASCARILLA Y UNAS JERINGUILLAS

miércoles, 5 de septiembre de 2018

ABECEAGRARIO EL KIWI

Esta vez toca la K, de Kiwi. Una fruta habitual en nuestras casas y con varias cosas curiosas que contar.

 

¿Por qué se llama así?
 

Casi todos asociamos, con razón, el kiwi con Nueva Zelanda, pero quizás os sorprenderá saber que ni son originarios de nuestras antípodas, ni este país es el primer y único productor mundial. 

La planta del kiwi (Actinida deliciosa) es una liana trepadora que crece en los bosques chinos de regiones con clima subtropical. Su nombre original es "yang tao" y los chinos desde hacía siglos la cultivaban o recolectaban sólo por su valor medicinal. En 1904, el kiwi llegó a Nueva Zelanda, de manos de una maestra que trajo unas cuantas semillas de kiwi de uno de sus viajes. Un horticultor las sembró, y durante bastantes años se conocieron como "grosellas chinas". Pero en 1928, otro horticultor a la par que científico, Hayward Wright, consiguió desarrollar una variedad de esta grosella china, que destacó por su forma ovalada, su sabor delicioso y su gran capacidad de conservación.

¿Os suena de algo ese nombre?.

Se convirtió en una fruta popular entre los militares británicos y estadounidenses destinados en las islas durante la II Guerra Mundial, y estos ayudaron a su exportación a Inglaterra y California allá por los años 50. Como ese nombre de "grosella china" es más bien largo y poco específico, en 1959 esta fruta, se rebautizó con fines totalmente comerciales, con el nombre de kiwi en homenaje al pájaro nacional de Nueva Zelanda.
El kiwi es un icono de Nueva Zelanda, y al igual que la fruta, es  pequeño, marrón y "peludo" .Foto de Alina Thiebes tomada de la web www.kiwisforkiwi.org, donde por cierto, podéis descubrir por qué muchos angloparlantes también llaman kiwis a los habitantes de este país.
¿Dónde se cultiva?

No vamos a quitarle el mérito a Nueva Zelanda, ya que al convertirse en un cultivo básico en ese país, desarrollaron la mayoría de las variedades comerciales así como las mejores prácticas agrícolas para su producción, almacenamiento, transporte y marketing.
 

Sin embargo, hoy en día el principal país productor de kiwis es China, seguido de  Italia y quedando Nueva Zelanda en tercer lugar. España es la undécima de la lista, siendo Galicia y Asturias las principales áreas productoras y las que antes comenzaron con su cultivo, allá por 1969, atraídas por los altos precios de una fruta que entonces era bastante más escasa.
 

De esta manera podemos tener kiwi a lo largo de todo el año. Los frutos producidos en el hemisferio sur (Chile y N. Zelanda) llegan a Europa en junio y se quedan hasta diciembre. Por el contrario, los producidos en el hemisferio norte abastecen los mercados europeos desde diciembre hasta junio.
 

Breve manual para quien quiera tener uno en casa
 

Según nos cuentan en la Huertina de Toni, el kiwi es una planta muy vigorosa, por lo que necesitamos bastante espacio entre plantas (3-4 metros) para que se desarrollen correctamente. Como es una planta trepadora hay que conducirla sobre una estructura robusta que aguante el peso de la planta y de los frutos. Por tanto, no es especialmente recomendable en una terraza. 

El suelo ideal para el kiwi es profundo, bien drenado, rico en materia orgánica y ligeramente ácido. Son plantas ligeramente sensibles a la luz directa del sol y al viento, por lo que les va bien una zona abrigada.
 

Para su cultivo se suelen utilizar estructuras de emparrado.
El kiwi es una planta dioica, por lo que, si queremos frutos necesitaremos al menos una planta hembra y otra macho, y que tengan una floración sincronizada, para que puedan polinizarse. En las plantaciones comerciales, para obtener buenos rendimientos, se planta un macho por cada 6 y 8 plantas hembras. Existen variedades autopolinizantes pero su rendimiento es menor.

Flores femeninas del kiwi. A pesar de su vistoso aspecto, son poco atractivas para las abejas, por lo que en esta especie es  complicada la polinización. Se soluciona poniendo más colmenas de las que normalmente son necesarias en otros frutales. Fuente: A.J.Morris - Own work, CC BY-SA 3.0.
 Para aquellos que os planteais utilizar las semillas del fruto para criarlo en casa, sabed que no merece mucho la pena. En los cultivos comerciales se utilizan distintas variedades como portainjertos, como machos polinizadores y hembras productoras de fruto, por lo que las semillas de los frutos obtenidos son cruces, que no garantizan que de ellas se vaya a obtener frutos de la misma calidad. Además, las plantitas obtenidas a partir de semilla tardan unos siete años en florecer, por lo que descubrir si tu planta va a dar fruto o simplemente polinizar quizás lleve demasiado tiempo.

¿Sabías que un kiwi tiene hasta 1.500 semillas en su interior?

Variedades
 

Al igual que ocurre con el plátano, el mercado del kiwi está casi dominado por una sola variedad: Hayward. Del tamaño de un huevo, peludos y con una pulpa algo translúcida de color verde esmeralda, es la variedad más conocida y producida mundialmente, ya que además del buen sabor de sus frutos, estos toleran bien la manipulación, el transporte y la conservación en cámaras.
 

Pero el mundo del kiwi, sin ser especialmente diverso, da algo más de sí.  Existe otra especie, la Actinidia chinensis cuyas variedades tienen la carne amarilla (y la palabra Gold en su denominación comercial). Son menos ácidos y su sabor recuerda más a frutas tropicales, algo más caros también posiblemente porque algunas variedades son bastante sensibles a enfermedades bacterianas.
 

En esta familia también tenemos el formato "mini". Se trata de las especies Actinida arguta y A. kolomikta , cuyos frutos pueden comerse de una sola vez y sin pelar y tienen un sabor más dulce. Estos se conocen mundialmente como “Kiwi-berry”, pero ¿sabías que en Galicia también tenemos una variedad enana ? . Se desarrolló en el  Centro Fitopatologico de Areeiro (Pontevedra), donde se les bautizó como “kiwiños”.
 

Variedades de kiwi. A = A. arguta; C = A. chinensis; D = A. deliciosa; E = A. eriantha; P = A. polygama; S = A. setosa. Fuente: Crowhurst et al. - BMC Genomics 2008 9: 351, CC BY-SA 3.0
 El kiwi en casa

El kiwi es una especie climatérica, es decir que madura rápidamente y puede hacerlo fuera del árbol donde nació. El kiwi es extremadamente sensible al etileno, la hormona que induce la maduración en la fruta, por lo que dependiendo de si queremos que maduren en casa o no, convendrá ponerlos cerca de otras frutas que emiten esta sustancia (como manzanas, naranjas, plátanos o peras), o alejarlos de ellas.
 

Un kiwi maduro aguanta perfectamente una semana  a temperatura ambiente antes de comenzar a estropearse. Si los guardamos en el frigorífico se mantendrán en perfectas condiciones durante un mes e incluso pueden congelarse sin problemas.
 

El kiwi es una fruta interesante desde el punto de vista nutricional, pero es una de las frutas que más alergia da tras las rosáceas (melocotón, albaricoque, etc). Afortunadamente los síntomas suelen ser leves.
¿Sabías que los kiwis contienen tres veces más vitamina C que las naranjas, y tienen tanto potasio como los plátanos?

Por último, quizás a los cocinillas os interese saber que los kiwis contienen una potente enzima, la actinidina, capaz de degradar las proteínas. Esto hace que no se pueda utilizar con gelatinas, ya que estas no solidifican, y sea poco recomendable en recetas con lácteos.
 

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