miércoles, 9 de septiembre de 2020

ABECEAGRARIO: TABACO

Imagen de Couleur en Pixabay

Dado que vamos por la T voy a dedicarle una entrada al tabaco. Al fin y al cabo también es un cultivo.

 

 De hecho, aunque no tiene especial relevancia a nivel nacional o en la propia UE, el tabaco sí es importante desde el punto de vista socio económico en las comarcas donde se concentra su cultivo. En España en concreto, lo encontramos  sobre todo en Extremadura (acaparaba el 95,38% de la superficie en 2014), concretamente el norte de Cáceres y algo en Andalucía (3,36%). Este tabaco se destina, casi en su totalidad, a la producción de cigarros y cigarrillos.
 

El tabaco es una planta perenne, aunque se cultiva como anual, es decir la planta se cosecha entera todos los años. Cultivo de tabaco en Extremadura. Fuente.

 

Un poquito de botánica


El tabaco pertenece a la familia de las Solanáceas (de la que ya hablamos en esta entrada) , por lo que está emparentado con hortalizas bien conocidas y varias especies usadas antiguamente por brujas y hechiceras.

 

Su nombre científico es Nicotiana tabacum y sus múltiples razas se clasifican en cuatro variedades: havanesis, brasilensis, virgínica y purpúrea. Estas variedades son el origen de las que se comercializan en la actualidad. 

 

Dependiendo de la variedad, el tamaño de la planta puede estar entre los 50 y 200 cm. Su hoja, que es lo que se fuma, en general es grande, pudiendo tener algunas variedades más de 50 cm de longitud.
 

¿Sabías que según el lugar que ocupen las hojas de tabaco en la planta, éstas aportarán distintas características al tabaco elaborado? . Fuente de la imagen: Tabacopedia


¿Sabías que 9 kilogramos de berenjenas contienen la misma cantidad de nicotina que un cigarrillo?.
 

Otro poquito de historia
 

El hombre y la planta del tabaco han estado desde siempre estrechamente unidos. Antes del descubrimiento de América ya se cosechaban dos especies diferentes de tabaco: los indígenas de América del Norte utilizaban la Nicotiana rústica, muy amarga para fumar en pipa mezclada con otras hierbas, mientras que los habitantes de América Central y del Sur fumaban las hojas de Nicotiana tabacum, mucho más suaves.  

Así, igual que muchos otros alimentos que consumimos habitualmente, el tabaco procede de América. En concreto se cree que Nicotiana tabacum tiene su origen en los territorios que habitaban los mayas, allá por el 2000 a.C. Esta cultura utilizaba el tabaco en rituales religiosos, ya que le atribuían poderes mágicos.
 

Uno de los hombres de Colón, Rodrigo de Jerez, volvió a la península trayendo consigo el hábito de fumar. Según cuentan, el humo que echaba por la boca y nariz asustó a sus vecinos de Ayamonte (Huelva) los cuales creyeron que era cosa de brujería. Las noticias llegaron al Tribunal de la Inquisición y Rodrigo de Jerez acabó encarcelado. Siete años después, cuando recobra la libertad la costumbre de fumar no sólo estaba bien vista, sino que se extendía por toda Europa.

 Aunque normalmente me centro en cosas de agricultura, no puedo evitar hablar un poquito del origen de dos palabras relacionadas con el tabaco. Por ejemplo, ¿sabes de dónde viene la propia palabra tabaco?. Una de las teorías sostiene que cuando los españoles llegaron a América observaron que los indígenas del Caribe fumaban con una caña en forma de pipa a la que llamaban "tobago"; palabra que acabó utilizándose para nombrar también a la planta. Y ¿ qué relación existe entre la ciudad de Toledo y los cigarros? Francisco Hernández de Bóncalo, médico de la corte de Felipe II fue enviado para estudiar las distintas plantas de tabaco del Nuevo Mundo, especialmente aquellas que tuvieran propiedades terapéuticas .Según algunos historiadores a su vuelta sembró por primera vez tabaco en unas tierras llamadas "cigarrales", situadas en los alrededores de Toledo. Dado que recibían ese nombre porque solían ser invadidas por plagas de cigarras imagino que mucha confianza no deberían tener en lo que de ahí saliera.

¿Sabías que a mediados del siglo XVI en Europa (s xvi) el tabaco era conocido y apreciado por su carácter ornamental y sus propiedades medicinales? dicha planta era objeto de cultivo en diversos jardines botánicos de España, Francia y Holanda.

Así, aunque la Inquisición lo prohibiera, el tabaco acabó poniéndose de moda. Un siglo después del viaje de Colón, su cultivo del tabaco ya se había extendido a parte de Europa. Y con el paso de otro siglo más acabó llegando al resto de continentes. Para terminar las anécdotas históricas, mencionar que las guerras "ayudaron" bastante a difundir su consumo. Hasta hace bien poco los cigarrillos formaron parte de la ración que se daba a los soldados ya que el tabaco aliviaba tensiones y se desconocían sus efectos nocivos.
 

Y otro de agronomía

 

Aunque la planta de tabaco puede cultivarse en una amplia variedad de suelos y climas, su calidad depende muchísimo de las condiciones en las que se desarrolla el cultivo. quedaros con la idea que las temperaturas, el riego y la humedad son los principales factores limitantes, como es de esperar en una planta de origen subtropical. 

Por ejemplo, un clima cálido y seco produce una hoja de tabaco más corta y con mayor contenido en nicotina. La sequia, el exceso de humedad o un bajón nocturno de temperatura aumentan la absorción del cloro, lo que provoca que la hoja de tabaco arda peor. El riego por aspersión permite que se formen unas hojas de tejido más fino y con menos proporción de venas que cuando se riega por surcos. Ni que decir que el suelo, su textura y su composición, es determinante en la calidad del tabaco. En definitiva, que para un tabaco malo cualquier lugar es bueno, pero para conseguir algo "fumable" las exigencias suben considerablemente.
 

Planta del tabaco una vez florecida. Fuente: Johnny N. Dell, Bugwood.org.


 La planta de tabaco crece rápido. En apenas dos meses pasa de 15 centímetros a casi 2 metros cuando florece. Una vez llega ese momento, hay que realizar el despunte para que las hojas inicien los cambios físico-químicos necesarios para obtener un producto final de calidad. 

Durante ese tiempo el cuidado es constante, se suceden labores y riegos para que la planta dé lo mejor de sí misma. Su cultivo por tanto requiere mucha mano de obra, (en torno a 2.200 horas de trabajo por hectárea). Todos estos mimos y atenciones hacen que los costes de producción del tabaco sean bastante altos.
 

Y por fin, la recolección y procesado.
 

Cuando las hojas alcanzan su madurez, cambia su color cambia del verde al amarillo pálido y llega el momento de la recolección. Esta se puede realizar a mano o con máquinas especializadas. Tanto a la recolección como y al curado manuales se dedica más trabajo que en cualquier otra fase de producción.
 

Una construcción rural muy característica en el norte de Cáceres y en la vega granadina son los secaderos de tabaco. Son inconfundibles sus grandes "ventanas" con ladrillos dispuestos de tal manera que permiten el paso de corrientes de aire. Fuente

 

Durante el proceso de curado las plantas o las hojas irán perdiendo agua en condiciones controladas para que los cambios bioquímicos que se producen en la hoja transcurran de manera apropiada y así conseguir un producto de alta calidad. Según el mecanismo utilizado para eliminar el agua de la hoja se distinguen cuatro modalidades de curado: al aire, al sol, al suelo y por calor artificial. Cada una de ellas será más apropiada para un tipo determinado de tabaco y dará lugar a un producto con una calidad industrial propia.
foto hojas tabaco
 

Los tabacos Virginia, también conocidos por "Flue-Cured", son tabacos de color amarillo, no tienen un aroma muy acusado y son de lenta combustión. Es el tipo de tabaco más utilizado con bastante diferencia sobre el resto. Fuente. Tabacopedia
 

Y hasta aquí hemos llegado. Dado que el mundo tiene muchísimo más que contar, si os interesa podéis encontrar más información en esta página - https://tabacopedia.com/es/tematicas/ - de la que he obtenido gran parte de la información.
 

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viernes, 28 de agosto de 2020

MALTRATO, PROTECCIÓN Y BIENESTAR ANIMAL ¿ES LO MISMO?

 


 

Cerdas durmiendo la siesta. ¿Y a tí, que te sugiere esta imagen?. Foto de Arancha Mateos.

 

Aunque a veces nos cueste creerlo, hemos madurado mucho como sociedad y vemos a los animales de otra manera. Para cada vez más gente no son simples instrumentos de negocio o de diversión; son  mascotas que pueden llegar a convertirse en compañeros insustituibles en nuestras vidas. El problema viene cuando, al compartir con ellos techo y sofá, de manera automática asumimos que cualquier animal, particularmente si es mamífero, tiene exactamente las mismas necesidades, los mismos sentimientos y el mismo comportamiento que las personas. Algunas obviamente sí, otras no tanto, y en ocasiones no nos parecemos nada de nada. 

Como hemos comprobado que, en general la gente anda un poco despistada con este nuevo concepto del bienestar animal, hemos invitado a una veterinaria experta en este asunto, Maite Villalba, para que nos aclare en qué consiste este y otros términos similares que en ocasiones se confunden.  

Así, aunque no existe una definición única de cada uno de estos conceptos, nos va a intentar señalar las diferencias entre ellos.
 

 Según la RAE, maltratar es un verbo con dos significados. El primero es tratar con crueldad, dureza y desconsideración a una persona o a un animal, o no darle los cuidados que necesita. El segundo es tratar algo de forma brusca, descuidada o desconsiderada. 

Dado que maltratar a los animales es una conducta castigada tanto por Código penal como por las leyes de protección animal de las Comunidades Autónomas, se ha intentado concretar la definición de esta conducta, que puede traer consigo penas de cárcel, multas elevadas o la retirada de autorizaciones para desarrollar actividades con animales.  

Las leyes de las Comunidades Autónomas acotan o matizan esa conducta que puede ser considerada maltrato. Así en Galicia se tiene en cuenta los supuestos de caso fortuito o fuerza mayor, en Murcia se incluye el término “injustificados” y en Navarra se dice que es una conducta que además de causar intencionadamente dolor innecesario, sufrimiento, malestar o la muerte del animal es  “socialmente inaceptable”. 

En el Código Penal no se incluye una definición de “maltrato”, pero una reciente sentencia del Tribunal Supremo dice que el maltrato no sólo comprende los ataques violentos sino todos los comportamientos que, por acción u omisión, sean susceptibles de dañar la salud del animal. Y que “maltratar cruelmente” no requiere la habitualidad, pero añade una nota de dureza o perversidad, de gratuidad en la actuación que permite deducir cierta complacencia con el sufrimiento provocado.
 

Así, podíamos decir que si nuestra relación con los animales tuviera que basarse en tres mandamientos, el primero, el más básico, sería obviamente NO MALTRATARÁS, entendido como no hacer daño a propósito y gratuitamente a un animal.


 

 

En cuanto a lo que se entiende por protección animal, volviendo a la RAE, encontramos que proteger es “Resguardar a una persona, animal o cosa de un perjuicio o peligro, poniéndole algo encima, rodeándolo”. Podemos decir que todas las actuaciones relativas a la sanidad animal (vacunar a los animales, darles un tratamiento preventivo o curativo de una enfermedad, etc.) forman parte de la protección animal. La protección animal sería, en sentido amplio, todo lo que hacen las personas para evitarles daños a los animales, desde promulgar leyes que obligan a las personas a actuar de una determinada forma con su perro a vacunar un animal, pasando por educar a los niños para que respeten a los nidos de los pájaros, y un largo etc.
 

El segundo mandamiento para el propietario de animales constituiría, por tanto, un paso más:  PROTEGERÁS AL ANIMAL FRENTE A CUALQUIER DAÑO.
 

Quizás los ejemplos más claros de protección animal será la adecuada atención de su salud o su integridad. Por ejemplo llevando la mascota al veterinario cuando sea necesario. Fuente: Shutterstock.

 

A los animales de producción también se les vacuna frente a determinadas enfermedades que pueden causarles problemas de salud o directamente la muerte. Fuente: Shutterstock.

 

Para entender qué es bienestar animal disponemos de un texto mundialmente aceptado, por los 182 países miembros de la Organización Mundial de Sanidad animal (OIE), el Código sanitario para los animales terrestres. En dicho Código se dice que bienestar animal es un término que designa el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere. Un animal experimenta un buen bienestar si está sano, cómodo, bien alimentado, en seguridad, y si no padece sensaciones desagradables como dolor, miedo o desasosiego y es capaz de expresar comportamientos importantes para su estado de bienestar físico y mental.
 

Un buen bienestar animal requiere prevenir enfermedades, cuidados veterinarios apropiados, refugio, manejo y nutrición, un entorno estimulante y seguro, una manipulación correcta y el sacrificio o matanza de manera humanitaria. Mientras que el concepto de bienestar animal se refiere al estado del animal, el tratamiento que recibe se designa con otros términos como "cuidado de los animales", "cría de animales" o "trato compasivo".
 

Las tres definiciones obviamente se solapan en los aspectos más básicos. Un animal poco o nada alimentado y encerrado en un lugar donde no se eliminan sus excrementos, no experimentará ningún tipo de bienestar, estará desprotegido frente a enfermedades y padecimientos de todo tipo, por lo que se dirá que sufre maltrato. También puede darse el caso de que el animal esté bien alimentado y sano pero tan aburrido que acabe con problemas serios de comportamiento.
 

Este último ejemplo nos puede servir para ver en qué consiste el tercer mandamiento: BUSCARÁS EL BIENESTAR FÍSICO Y MENTAL DEL ANIMAL. Aquí van dos ejemplos.